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La docente y gestora cultural Josefa Martea denunció su despido del Centro Cultural Holver Martínez Borelli, dependiente de la Universidad Nacional de Salta, y cuestionó la designación de un reemplazo sin concurso ni formación específica. El caso fue expuesto en el programa radial Sapo de Otro Pozo, de buufosalta.com.
La polémica se desató tras la desvinculación de Martea como jefa del Departamento de Teatro del Centro Cultural Borelli, un espacio clave para la formación artística dentro de la UNSA. Según relató en Sapo de Otro Pozo, su despido fue comunicado el 28 de enero mediante un correo electrónico, con fecha retroactiva al 31 de diciembre y bajo el argumento de “razones estrictamente presupuestarias”.
Sin embargo, la docente advirtió que, semanas después, la propia universidad relanzó el taller de teatro con características similares al que ella coordinaba, pero con otro responsable designado sin instancia de concurso público.
“Me dicen que no hay presupuesto, pero después continúan el mismo proyecto con otra persona. Eso genera muchas dudas sobre los verdaderos motivos”, sostuvo.
Martea llevaba tres años al frente del área y estaba próxima a iniciar su cuarto ciclo. Durante su gestión, impulsó actividades como la muestra de teatro breve —con más de 30 años de trayectoria— y la muestra estudiantil, que supera el medio siglo de historia. Además, desarrolló un programa de formación con niveles progresivos que reunía entre 40 y 50 estudiantes.
Cuestionamientos a la designación
Uno de los puntos más sensibles del planteo es la idoneidad del reemplazo. Según la docente, la persona designada no contaría con títulos universitarios en artes escénicas, lo que —según remarcó— contradice los estándares que debería garantizar una universidad pública.
También apuntó a la falta de transparencia en el proceso: “No hubo convocatoria ni concurso. Se trata de decisiones políticas que terminan afectando la calidad educativa”.
En ese marco, vinculó la situación con la designación del actual coordinador del centro cultural, Franco Biela, y cuestionó lo que definió como “dedocracia” dentro de la institución.
Impacto en estudiantes y en la política cultural
Más allá de su situación personal, Martea puso el foco en las consecuencias para los estudiantes. El taller que dirigía ofrecía una formación gratuita en teatro, algo que —según señaló— no existe actualmente en otros espacios de la UNSA.
“La continuidad pedagógica se corta. Hay estudiantes que estaban en segundo año y ahora no tienen cómo seguir”, explicó.
En esa línea, advirtió sobre la falta de políticas culturales sostenidas dentro de la universidad y en la provincia, especialmente en lo que respecta al acceso gratuito a la formación artística.
Reclamo y expectativas
La docente no descartó una eventual reincorporación, aunque planteó como condición mínima la apertura de concursos públicos y transparentes para cubrir cargos.
“Si no es mi vuelta, al menos que se respete la profesionalización y se convoque de manera abierta. Hay mucha gente formada en arte en Salta”, expresó.
El caso ya comenzó a circular en distintos medios locales y generó repercusiones en el ámbito cultural, donde se reabre el debate sobre el rol de las instituciones públicas en la promoción del arte y la transparencia en la gestión.




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