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- En una nueva columna en Sapo de Otro Pozo, Belén Herrera reflexionó sobre la situación de los pueblos indígenas, su vínculo con el ambiente y las amenazas que enfrentan frente al avance de proyectos extractivos, desalojos y modificaciones legislativas.
- “Vienen resistiendo 500 años y no es poco”, señaló.
En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, Belén Herrera puso el foco en una realidad que, según planteó, muchas veces queda relegada: la situación actual de las comunidades indígenas y su relación con la defensa del territorio y del ambiente.
La fecha se conmemora cada 9 de agosto en recuerdo de la primera reunión de trabajo de las Naciones Unidas sobre población indígena, realizada en Ginebra en 1982. En 2026, el lema está dedicado a reconocer la partería indígena como una práctica de salvaguarda de la vida y el bienestar.
Herrera destacó especialmente el papel de las mujeres y de las tareas de cuidado dentro de las comunidades. “Muchas veces eso no se valora”, sostuvo, al remarcar que esas prácticas forman parte de los saberes y de las formas de organización de los pueblos indígenas.
Pueblos indígenas y ambiente
Según los datos mencionados durante la columna, existen alrededor de 476 millones de personas indígenas en unos 90 países, aproximadamente el 6% de la población mundial. Sin embargo, representan cerca del 15% de la población más pobre y vulnerable del planeta.
Sus territorios abarcan alrededor del 28% de la superficie terrestre y contienen aproximadamente el 11% de los bosques del mundo.
Esta relación llevó históricamente a hablar de los pueblos indígenas como “guardianes del planeta”. Pero Herrera propuso revisar incluso esa expresión.
“Si vos sos guardián, a vos te toca. Si se destruye, es culpa tuya”, planteó, señalando que esa denominación también puede terminar trasladando a las propias comunidades la responsabilidad por la protección de territorios que, al mismo tiempo, son objeto de presión y despojo.
La columnista contrapuso dos formas de entender la relación con el ambiente. Por un lado, una cosmovisión indígena que entiende al territorio y a los elementos que lo componen como parte de un otro con el que se establece una relación de respeto. Por otro, una mirada occidental que tiende a considerar a la naturaleza como un conjunto de “recursos naturales” disponibles para su explotación.
En ese marco, vinculó la situación de las comunidades con problemas como la deforestación, el cambio climático y el avance de un modelo extractivista.
La pérdida del territorio también afecta la subsistencia
Herrera recuperó además testimonios de referentes indígenas de México, Ecuador y Colombia, quienes señalaron el deterioro de sus posibilidades para cazar, pescar y cultivar.
La pérdida de esas capacidades tiene consecuencias directas sobre las condiciones de vida de las comunidades, especialmente cuando su subsistencia depende estrechamente del territorio.
La problemática, sostuvo, no se limita a Salta. También mencionó situaciones vinculadas con comunidades indígenas en distintos puntos del país y el avance de actores privados sobre territorios donde el Estado se encuentra ausente o tiene una presencia insuficiente.
En ese sentido, hizo referencia a situaciones registradas en Salta y en el sur argentino, así como a los conflictos territoriales que involucran a distintas comunidades.
La salud y las barreras de acceso
Otro de los ejes abordados fue el acceso a la salud.
La falta de profesionales, insumos y centros sanitarios adecuados se vuelve todavía más compleja en comunidades alejadas de los grandes centros urbanos. A esto se suma, explicó Herrera, la barrera lingüística y cultural.
No alcanza solamente con contar con alguien que traduzca: también resulta necesario que quienes intervienen en el sistema sanitario puedan comprender las particularidades culturales de las comunidades.
La columnista cuestionó además aquellas explicaciones que atribuyen las consecuencias de la falta de atención sanitaria a las propias familias indígenas, en lugar de poner el foco en las condiciones estructurales de abandono y desigualdad.
Territorio, desalojos y legislación
Uno de los puntos centrales de la columna fue el tratamiento de un proyecto de ley que, según Herrera, genera preocupación por sus posibles consecuencias sobre las comunidades indígenas y el acceso a la tierra.
La columnista mencionó que el proyecto obtuvo media sanción en el Senado y destacó que, aunque algunos capítulos fueron modificados o eliminados durante su tratamiento, permanecieron disposiciones vinculadas con los desalojos.
En particular, cuestionó la posibilidad de implementar desalojos mediante procedimientos judiciales acelerados, junto con los efectos que podría tener la derogación de mecanismos vinculados con la emergencia territorial indígena.
Para Herrera, la combinación de estas medidas puede generar “un caldo de cultivo muy peligroso” para comunidades que ya enfrentan conflictos por la posesión y el reconocimiento de sus territorios ancestrales.
También mencionó cambios relacionados con la expropiación de tierras y sostuvo que estas modificaciones podrían dificultar la recuperación de territorios que anteriormente fueron despojados a comunidades indígenas.
El caso de Las Pailas y otros conflictos
Durante la columna se hizo referencia particularmente al conflicto ocurrido en Las Pailas, en Cachi, donde, según relató Herrera, seis familias de la comunidad fueron desalojadas durante junio en un procedimiento que calificó de irregular.
La columnista señaló que el caso derivó en cuestionamientos judiciales y anunció que desde el programa se compartiría posteriormente información para seguir la evolución del conflicto.
También mencionó situaciones recientes en Humahuaca y Misiones, donde comunidades indígenas atraviesan nuevos conflictos territoriales.
En el caso de Misiones, hizo referencia a una comunidad guaraní y al avance de la empresa Arauco sobre territorios en disputa.
“Vienen resistiendo 500 años”
Uno de los momentos más fuertes de la columna apareció al referirse a la historia de resistencia de los pueblos indígenas.
Herrera recordó la movilización realizada en Salta contra el proyecto de ley y señaló que en ella participaron integrantes de distintas comunidades.
“Vienen resistiendo 500 años y no es poco”, afirmó, al recordar siglos de violencia, desplazamiento y despojo.
También mencionó la Masacre de Napalpí y el valor del testimonio de una sobreviviente para reconstruir lo ocurrido.
La referencia histórica sirvió para remarcar que los conflictos territoriales actuales no pueden analizarse como hechos aislados, sino como parte de una historia mucho más extensa de enfrentamientos por la tierra y los derechos de los pueblos indígenas.
Pueblos indígenas que siguen presentes
Otro de los planteos de Herrera apuntó a una representación muy instalada en la educación y en el imaginario social: la idea de que los pueblos indígenas pertenecen exclusivamente al pasado.
“Te enseñaban como si las comunidades indígenas fuesen cosas del pasado”, señaló, cuestionando la imagen estereotipada de los pueblos originarios como grupos que dejaron de existir.
Por el contrario, remarcó que las comunidades indígenas están presentes actualmente en distintos territorios y que es necesario conocerlas, reconocerlas y respetar sus derechos.
También señaló una contradicción entre la reivindicación de símbolos indígenas y la historia de conformación del Estado argentino, marcada por el avance sobre territorios y pueblos originarios.
Consulta previa y conflictos extractivos
Sobre el cierre, la conversación también abordó los conflictos que surgen cuando empresas mineras u otros actores económicos llegan a territorios indígenas.
Herrera señaló que en algunas comunidades aparecen tensiones internas entre quienes necesitan fuentes de trabajo y quienes advierten sobre las consecuencias ambientales y territoriales de los proyectos extractivos.
En ese contexto, destacó la importancia de la consulta previa, libre e informada, señalada como una herramienta fundamental para la participación de las comunidades frente a proyectos que afectan sus territorios.
La columna cerró con una invitación a conocer cuáles son los pueblos indígenas que habitan el territorio argentino y a comprender que no se trata de una cuestión del pasado, sino de comunidades que continúan defendiendo sus territorios, sus formas de vida y sus derechos.
“Me parece necesario que prime el respeto en primer lugar, y el conocimiento y el reconocimiento a las comunidades y a sus derechos”, sostuvo Herrera.




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