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- Los obreros talaban postes de quebracho de sol a sol y vivían en condiciones de suma precariedad en casitas hechas con plástico. También había niños.
- Al parecer, las tierras donde se instaló la “finca” fueron usurpadas. Las personas esclavizadas serían de una comunidad indígena del departamento Rivadavia.
La semana pasada efectivos de la Gendarmería Nacional llevaron a cabo un operativo en una finca de El Quebrachal, localidad del departamento Anta, donde rescataron a 30 personas– incluidos niños- que eran víctimas de trata de personas con fines de explotación laboral.
Los obreros y sus familias se encontraban en condiciones de extrema precariedad en casas improvisadas con maderas y plásticos. Son miembros de comunidades indígenas del departamento Rivadavia, quienes trabajaban de sol a sol en tareas vinculadas a la extracción ilegal de quebracho.
Según trascendidos, las tierras son de una empresa con sede en Buenos Aires y fueron usurpadas por una red de profesionales que estarían actuando bajo un paraguas protector de un político de la provincia de Santiago del Estero. Asimismo, información no oficial sugiere que en ese lugar un exdiputado provincial de Anta puso un cartel de posesión.
El operativo encabezado por las fuerzas federales incluyó la participación de la División de Trata de Personas de la Policía local y de la Policía Rural de El Quebrachal, a quienes le informaron minutos antes para evitar filtraciones.
Una fuente consultada por diario El Tribuno dijo que la persona encargada de llevar a los aborígenes para trabajar en condiciones de esclavitud sería un ex legislador del departamento Anta, “cuyo hijo baría estado en el lugar cuando cayó el operativo federal”.
Al parecer, los postes de quebracho extraídos ilegalmente tenían como destino a Santiago del Estero, otras de las provincias señaladas por la deforestación de sus bosques nativos. La pesquisa original en el fuero local inició por una causa por usurpación de tierras en contra de un político salteño.
El negocio millonario de la tala ilegal de especies nativas es una constante, a pesar de las leyes protectoras del medioambiente, que cada vez hay menos en pie. Numerosos son los casos de contrabando no sólo de quebracho, sino también de palo santo, cuyo destino principal es el mercado europeo. Como contracara, en suelo local se sumerge en la servidumbre a cientos de personas doblemente excluidas por el propio sistema.




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