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- Altos funcionarios de la Administración Trump mantuvieron encuentros reservados con referentes del Alberta Prosperity Project, un movimiento de extrema derecha que impulsa la independencia de esa provincia canadiense.
- El Gobierno de Canadá negó respaldo social al proyecto y alertan por injerencia extranjera.
Altos funcionarios de la Administración del expresidente estadounidense Donald Trump sostuvieron al menos tres reuniones secretas con representantes del Alberta Prosperity Project (APP), un grupo separatista de extrema derecha que promueve la independencia de la provincia canadiense de Alberta. La información fue revelada por un medio estadounidense y generó preocupación política en Canadá por una posible interferencia extranjera.
Los encuentros se realizaron en Washington desde abril del año pasado, en un contexto de fuerte deterioro de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Canadá y de crecientes tensiones entre Trump y el actual primer ministro canadiense, Mark Carney. Durante ese período, Trump llegó a manifestar públicamente su intención de avanzar sobre Canadá y amenazó con imponer aranceles si el país profundizaba acuerdos comerciales con China.
Según el reporte, el APP habría solicitado a funcionarios estadounidenses la creación de una línea de crédito de hasta 500.000 millones de dólares para financiar a Alberta ante un eventual referéndum secesionista, que hasta el momento no fue convocado oficialmente.
Jeff Rath, asesor legal del movimiento separatista y uno de los participantes de las reuniones, aseguró que “Estados Unidos está sumamente entusiasmado con una Alberta libre e independiente” y afirmó mantener vínculos más estrechos con la Administración Trump que con el propio Gobierno canadiense.
Desde Washington, portavoces del Departamento de Estado y de la Casa Blanca reconocieron la existencia de contactos, aunque negaron cualquier tipo de respaldo político o financiero al proyecto secesionista. En la misma línea, un funcionario del Tesoro cercano al secretario Scott Bessent sostuvo que no existe ningún plan para evaluar la propuesta de crédito y que no se recibió una solicitud formal a nivel ministerial.
El trasfondo energético aparece como un factor central. Alberta es una de las principales regiones petroleras de Canadá y un proveedor estratégico para el mercado estadounidense, lo que vuelve al debate separatista un tema sensible en clave geopolítica. Sin embargo, analistas citados por medios canadienses remarcan que el apoyo social al separatismo sigue siendo limitado: una encuesta reciente indica que sólo el 30 % de la población provincial respaldaría la separación, un número insuficiente para garantizar viabilidad política.
El propio Gobierno de Alberta tomó distancia del APP. La primera ministra Danielle Smith fue tajante al afirmar que “la inmensa mayoría de los habitantes de Alberta no está interesada en abandonar Canadá”. En paralelo, la iniciativa ciudadana Alberta Forever Canada reunió más de 430.000 firmas en defensa de la permanencia dentro de la federación canadiense.
Sectores políticos y sindicales advirtieron que las reuniones podrían constituir un intento de injerencia extranjera en asuntos internos del país. Además, denunciaron campañas digitales coordinadas, uso de bots e intervención de influencers vinculados al movimiento MAGA para amplificar el discurso separatista, lo que suma un nuevo capítulo a las tensiones políticas y geopolíticas en América del Norte.




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