Fuera de lo común. Así se podria describir a la sesión de la Cámara de Diputados celebrada este martes, la primera tras la Asamblea Legislativa encabezada por el gobernador Gustavo Sáenz el pasado viernes. Lo novedoso no tuvo que ver con algún proyecto tratado, sino mas bien con las perlitas que protagonizó la diputada Griselda Galleguillos.
La legisladora por el departamento de Rosario de Lerma quiso que su debut en Mitre 550 dejara una huella. Con la bandera de la anti-corrupción, el un latiguillo que ha sido utilizado por la fauna libertaria en el proceso electoral y que sirve ahora como justificación de los ajustes, Galleguillos intentó lograr la aprobación de un pedido de informe.
Con el objetivo de defender a Javier Milei, Galleguillos pidió enfocarse en el rol de Sáenz y la presidenta en ejercicio Verónica Saicha tuvo que aclarar a Galleguillos el orden del tramite parlamentario: por un lado, que se debía leer el articulo antes de avanzar; por el otro, que los pedidos de informe deben tener el visto bueno de las Comisiones.
La legisladora del bloque amarillo Ahora Patria, el espacio que comanda el empresario sojero y ahora miembro del Parlasur, Alfredo Olmedo, se ofuscó y comenzó a decir en elevado tono de voz que buscaban callarla para blindar a la gestión de Sáenz y acusó a la vicepresidenta del cuerpo de no saber manejar la sesión.
El resto de los presentes miraba con sorpresa la actitud de Galleguillos, quien logró alterar el normal funcionamiento de la Cámara en su primera sesión. Algo de eso el oficialismo se veía venir, pues son conocidos los actos poco comunes de la diputada libertaria, quien hizo campaña vendiendo paltas y acudiendo a llamativas puestas en escena.
Fueron varios los diputados y las diputadas que coincidieron en que Galleguillos no conoce el funcionamiento de la Cámara y que su actitud histriónica mina la paz reinante en un cuerpo con mayoría oficialista.



