Tragedia en Río Bermejo: continúa la búsqueda de personas que iban en el gomón

De las 20 personas que viajaban a bordo, hoy se confirmó que se busca a un bebé de un mes, otro de tres meses y una mujer mayor de edad. Periodistas de Orán explicaron el origen del problema: la precariedad laboral y las necesidades económicas que derivan en el «bagayeo».

Ayer las imágenes del gomón atravesando las aguas crecidas del Río Bermejo, luego hundido y arrastrado tras una pinchadura, han generado gran conmoción en Argentina y en Bolivia.

En esa precaria estructura viajaban al menos 20 personas, de las cuales continúan desaparecidas tres y no cinco (como circuló en las primeras horas del hecho), según confirmaron hoy fuentes oficiales de la localidad.

Mirta Arias, comisario de la Unidad Regional Nº 2, precisó este jueves a Radio A que se retomó la búsqueda de un bebé de un mes, otro de tres meses (ambos de nacionalidad argentina) y una mujer mayor de edad.

La denuncia por la desaparición del menor de tres meses fue radicada en Bolivia y, de acuerdo a trascendidos, sería oriundo de Mendoza. Según el sitio Infobae, al menos una de las familias que viajaban en el gomón eran oriundos de esa provincia cordillerana y habían llegado a la localidad salteña Aguas Blancas para realizar un «tour de compras».

De momento se encontró el cuerpo sin vida de un adulto, quien hasta la mañana del jueves no fue identificado.

Todavía trabajan unos 100 especialistas en las orillas de la frontera Argentina-Bolivia y dentro del río Bermejo para intentar hallar a las personas desaparecidas. Se trata de un trabajo mancomunado de la Policía local división Fluvial y Lacustre; Gendarmería Nacional; Bomberos Voluntarios del departamento Orán y baqueanos de la zona.

Versiones

«El bote que ha tenido el accidente trabaja en la parte argentina, son muchachos que no están dentro de la asociación, es gente que no tiene experiencia«, afirmó el dirigente boliviano Emilio Contreras de la Asociación de Boteros Artesanales de ese país a Radio Fides Bermejos.

Del lado argentino no existe una organización que aglutine a estos trabajadores fronterizos, quienes realizan tales tareas por la falta de puestos laborales y la delicada situación económica.

El periodista Maximiliano Conegliano de Orán explicó que hay un organismo que realiza un monitoreo de la crecida del río y que la gente de la zona conoce al dedillo el comportamiento de las aguas, por lo cual es una cuestión de «responsabilidad».

«Uno sabe que el río ya viene crecido. Llovió anoche, ante-noche y viene crecido de bastante tiempo. Hay una irresponsabilidad también de cada uno, de largarse así«, sostuvo.

En diálogo con el programa radial Sapo de Otro Pozo, Conegliano precisó que a diferencia de las chalanas- que sí están reglamentadas-, el gomón no tiene «ningún tipo de seguridad». «La responsabilidad es de los dos lados: de las autoridades de Argentina y de Bolivia», consideró el reportero de «Diario el oranense».

Sin embargo, Conegliano apuntó al origen del problema: «La cuestión de fondo es que no hay laburo. Y esta gente sigue haciendo este trabajo (el bagayeo). Y te digo más: es de los dos lados, porque si vos mirás los informes de medios de Bolivia te vas a dar cuenta de que en Tarija hay más productos argentinos que bolivianos. Entonces, ¿por dónde pasan? Por acá».

El bagayeo es una de las actividades principales económicas en las localidades fronterizas del norte salteño. Según ha precisado Samuel Huerga, periodista y docente de la localidad, cerca de 3.000 jefes de familias se dedican a pasar de un lado a otro los paquetes con distintos productos.

Huerga dijo que durante la pandemia la cantidad de personas dedicadas a esa riesgosa y precaria actividad creció. «La mayoría de los trabajadores golondrinas, que con la pandemia se quedaron sin trabajo, se dedican al bagayeo. ¿Qué más pueden hacer?», señaló el periodista.

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