¿Quién lidera la cruzada en la UNSa en contra de la legalización del aborto?

Como en todos lados, la Universidad no es ajena a los fanáticos que se las ingenian para marcar posición en contra de la legalización del aborto. En este caso, una alta autoridad de la Facultad que más debiera involucrarse: Ciencias de la Salud. (F.C.)

Cada vez falta menos para el tratamiento en la Cámara Alta del proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Al compás, las discusiones y los métodos se vuelven más candentes. Y en cada institución (o cuerpo legislativo) podemos encontrar a fanáticos y fanáticas del rechazo.

Por ejemplo, en el Senado de la Nación es Cristina Fiore Viñuales quien lidera la cruzada en contra ya no sólo del proyecto sino también de quienes intentan explicar los beneficios que traerá su aprobación (o las consecuencias que se pueden evitar). La senadora del Partido Renovador de Salta impidió que el ministro de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, llegase al Congreso para expresar su interpretación.

Otro caso tragicómico es el de Alfredo Olmedo en la Cámara de Diputados de la Nación. Allí, el legislador salteño se atrevió a largar las mayores estupideces nunca antes escuchadas en la Casa del Pueblo: habló de un ‘tráfico de órganos’ y pidió un ‘cementerio de fetos’. Una vergüenza.

Pero no nos vayamos de escenario, volvamos a la Universidad Nacional de Salta.

El Consejo Superior de la casa de estudios- órgano con representación de todos los estamentos y divisiones académicas- aprobó días atrás la adhesión al proyecto por un aborto legal, seguro y gratuito. La reacción de quienes se oponen a la iniciativa, sin menoscabar sus argumentos, se hizo sentir con una sentada en las escalinatas del Rectorado en la cual además de pañuelos celestes también marcó presencia el partido neo-nazi Bandera Vecinal.

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Del acto «pro-vida» participaron estudiantes, docentes y ciudadanos que se hicieron eco y llevaron hasta la casa de estudios sus posiciones. Pero fue una persona en particular la que despertó críticas no tanto por sus apreciaciones personales sino más bien por el lugar que ocupa. Estamos hablando de la Decana de la Facultad de Ciencias de la Salud, la Licenciada Silvia Forsyth.

En la Cámara de Diputados, en el Senado y en la Universidad Nacional de Salta también: siempre se encuentra a alguien que desata una lucha en contra de un proyecto que, mal que les pese, avanza. En cuestiones de ‘conciencia’ los bloques legislativos suelen liberar a sus integrantes a merced de sus pensamientos. No obstante ello, Forsyth acarrea un peso institucional aún mayor que la correlación de fuerzas de la política tradicional. 

¿Cómo hace la máxima figura de una unidad académica directamente vinculada con el tema en cuestión para no repensar el rol del Estado y subsanar prácticas ilegales? ¿Hasta dónde llega la indiferencia que ni el peso del lugar que ocupa inclinan la balanza hacia una ‘abstención’? Las preguntas no van dirigidas a la persona, sino a la autoridad: Decana, usted puede permitirse dudar y dar un paso al costado de la cruzada que emprendió contra la ley que busca un aborto legal, seguro y gratuito.

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