Para pensar una Patria Grande, hay que romper los huevos

Por Daniel Tort*

La resolución judicial dictada por la Jueza María Carolina Castagno en el ruidoso conflicto de la familia Etchevehere en Entre Ríos, marcó el final de una disputa privada por intereses patrimoniales, pero que por el modo y la forma en que se llevaba adelante, tuvo ribetes públicos.

No conocer los fundamentos de la decisión impide obviamente hacer una crítica fundada, pero el contenido de la sentencia no es lo más relevante en el caso, sino la reaparición objetiva de una cuestión social no resuelta que nos atañe a todos.

Nuevamente se pusieron a trabajar para defender intereses de clase, los medios comprometidos e interesados en la preservación de los privilegios de esa clase, desinformando, injuriando, y mostrando sin reparos toda su fobia oligárquica a cualquier atisbo de cambio.

Frente a las cámaras y a la vista de todos, de manera  ostentosa y con la seguridad de la impunidad que el poder económico y social le otorga, Luis Etchevehere maltrató e insultó a jueces, a policías y funcionarios, y hasta desafió al mismo Presidente de la Nación.

Se pudo apreciar claramente cómo la pertenencia a un nivel social y económico privilegiado, otorga prerrogativas que los diferencia en cuanto a libertades, responsabilidades, posibilidades, y vigencia de las normas.

Las instituciones del Estado y su poder coercitivo no actúan de la misma manera -ni cerca- con todos los habitantes del País, y discriminan en el trato, la toma de decisiones, y los premios y castigos.

Librada ahora la orden de desalojo del campo en cuestión de esa familia, y debiendo los ocupantes que ingresaron con la copropietaria Dolores Etchevehere desocupar el predio, seguramente se podrá apreciar con claridad cómo se aplicará, ahora sí, el poder del Estado.

Un poder degradado que sirve a los que detentan el manejo de las instituciones, con basamento en dinero, relaciones institucionales generadas por el mismo, y como lo acuñara para la historia negra del País hace muchos años otro personaje de la elite: con impunidad (“El poder es impunidad” Alberto YABRÁN – Clarín 16/03/1997).

Al mismo tiempo que con la velocidad de la luz se efectúan reconocimientos de derechos a dueños de grandes extensiones de campos, se niega el derecho a una parcela mínima a miles de familias, y con netos sesgos represivos, cuatro mil policías comandados por otro personaje nefasto como Sergio Berni, pusieron mano dura en Guernica.

En las pantallas de la televisión alquilada mientras tanto, vociferan contra supuestos abusos populistas y muestran su pánico, latifundistas y desclasados dueños de macetas de balcón, que temen más a la reforma agraria que al apocalipsis.

Del otro lado –el de la impunidad del poder- el multimillonario Joe Lewis con sus once mil hectáreas adquiridas irregularmente en zona de seguridad (sólo pueden comprar sobre límites argentinos nativos) sigue bloqueando el ingreso al Lago Escondido ilegítimamente apropiado, y la misma justicia que desaloja pobres, mira para otro lado.

En la misma vereda Luciano Benetton cerró con candados en Febrero de 2020 las tranqueras de un camino vecinal, aislando a la comunidad Mapuche Nehuentuain Inchiñ de Costa del Lepá, (45 kilómetros de Esquel)  y se apropió de un  terreno fiscal (Santa Rosa Leleque) y la señora justicia no habla, no ve, no oye.

En la misma zona el absurdo presentador televisivo Marcelo Tinelli y el millonario Ted Turner compraron bosques nativos para una pista de esquí, violando posesiones ancestrales, bajo la temerosa mirada de jueces y fiscales subordinados por el pánico a la exposición mediática.

La lejanía para los saqueos no es patrimonio de esta clase autoritaria, para lo cual sólo cabe recordar la venta a vil precio del predio de la Sociedad Rural en pleno Palermo, en oscura negociación que terminó en la vergonzosa absolución de sus dirigentes en instancia de casación.

En el año 2008 la entonces Presidenta de la Nación osó intentar aumentar la recaudación fiscal con la famosa Resolución n° 125, y los defensores de la propiedad privada que detestan visceralmente a todo habitante privado de propiedad, sacaron a relucir su perfil miserable de avaros y golpistas.

Las escenas de ahora en esta disputa entre particulares, volvió a recrear ese estado de cosas que atrasa, que posterga a generaciones sólo para mantener los privilegios de unos pocos, de los que viven en un Estado  ideado y creado para ellos.

Un Estado que protegió a los ancestros de estos odiadores seriales, beneficiándolos como arrasadores de tierras ajenas, que en ese momento diezmaron las poblaciones originarias, para matarlas sin piedad e inmediatamente robarles a  ojos vista sus tierras.

Los Pinedo, Bullrich, Peña Brouwn, Etchevehere, Blanco Billegas, Pereira Iraola,  y demás, reclaman el derecho a la propiedad privada y el respeto a la posesión, actitud que en las condiciones que sus antepasados se hicieron de las tierras, es sin duda alguna un acto de caradurez superlativa. 

Descaro idéntico al de los enviados a llevar el mensaje a la señora Dolores Etchevehere  de que debían irse de las tierras a la brevedad, porque era una forma pacífica de resolver el conflicto. Esa amenaza abierta nunca llegó a oídos de los fiscales.

En este drama donde se desarrolla otro capítulo más de la lucha de clases, los sin tierra y los pobres de pobreza estructural, no deben esperar de los ricos de riqueza ancestral rapiñada, otra cosa que no sea más pobreza.

Y no se deberá olvidar en ningún caso, que todos y cada uno de los derechos conquistados por los trabajadores, los desempleados y los excluidos, nunca fueron obtenidos mendigando en nombre de la pacificación.

Frente a los nuevos atropellos de la marea conservadora que no se resigna a los cambios sociales y que pretende seguir viviendo en un Estado para ellos y por ellos, sólo cabe luchar, oponerse,  y vencerlos.

La mala costumbre de cocinar una torta chica en una Patria chica, para que una minoría se la reparta en grandes porciones dejando  las migajas para la mayoría, no puede continuar.

Hay que  hornear una torta más grande pensando en una Patria Grande.

Y el primer paso, es romper los huevos.

*Abogado y editorialista del programa radial La Madre Que Las Parió (FM Noticias 88.1, viernes de 10 a 14).

Compartir en

El menú social no está configurado. Necesitas crear el menú y asignarlo al Menú Social en los ajustes de menús.

Instagram did not return a 200.