O los vencemos o nos vencen

Se está gestando un clima desestabilizador enorme en la Argentina, que no podrá superarse mientras se mantengan las desigualdades, y sobre todo las prepotencias de esa odiosa minoría que, por gozar de privilegios de clase, pretende seguir decidiendo sobre todos nosotros.

Por Daniel Tort*

En medio de un verdadero  alzamiento ilegal, en clara actitud de sedición, con los mismos armamentos, vehículos y uniformes que el Estado entrega al personal para mantener el sistema de seguridad, un grupo de policías y ex policías, pusieron en vilo las instituciones, y hasta llegaron a cercar la vivienda presidencial.

La actitud rebelde y exagerada de esos uniformados  no fue una  cuestión aislada, ni improvisada. Por el  contrario, el mero repaso de los operativos de prensa previos que habitualmente la cadena de medios hegemónicos pone en acto, demuestra claramente que ese despreciable atropello, fue un eslabón más del proceso de desestabilización para un golpe institucional en curso.

Este esquema se visualiza con mucha claridad en los casos de Ecuador, Bolivia, Venezuela, y otros gobiernos que no son afines a los planes imperialistas norteamericanos y del mercado común europeo, y esos medios que ellos financian, cumplen un papel principal.

En los momentos más duros del embate policial, la vocera oficiosa de la embajada de Estados Unidos, Elisa Carrió, se anotaba en una maratón televisiva denunciando  desbocadamente a todos y todas, dejando de lado su anunciado retiro a la pasividad y sin dejar de apoyarse en delirios místicos de probable origen farmacológico.

Otros dirigentes del políticamente fracasado frente PRO CAMBIEMOS llamaban a la cordura, no a los sublevados sino al Presidente, y con cara de falsos compungidos alertaban casi sonrientes, que había que estar  atentos a la urgencia de la pandemia, y que son momentos de estar juntos, y otras falsedades por el estilo.

En el mismo hilo conductor de los atropellos a la legalidad, se quemaban barbijos en el obelisco, se seguía convocando a marchas anticuarentena, y los legisladores de la llamada oposición redactaban un documento oponiéndose a que las sesiones del congreso sean por zoom, luego de haber deliberado para ello…por zoom.

De estos representantes de la clase dominante, los mozos de mano de la elite conservadora que por odiar visceralmente a todo lo que tenga color popular, han actuado siempre de la misma manera, no se puede esperar otra conducta que no sea la de desestabilizar, para recuperar los resortes del poder.

Lo hicieron en Septiembre de 1930, en Septiembre de 1955, en Marzo de 1962, en Junio de 1966, en Marzo de 1976, en Julio de 1989, y casi lo vuelven a lograr en Julio de 2008. No se puede pactar con la oligarquía, o la vencemos o nos vence.

Son los mismos personajes y los mismos métodos. Y siempre el camino empieza por la aceitada y casi perfecta maquinaria de desinformar, de calumniar, de ocultar, de agredir a mansalva sin responsabilidad ni límite, y con la total impunidad de los que ofician de periodistas serios vendiendo humo.

Y como el sistema de medios orquestado es tan poderoso, la repetición machacosa de argumentos que aunque sean delirantes terminan imponiéndose como verdades plenas, calan en la opinión pública que termina aceptando esa puesta en escena.

Por estrategias como estas, el televidente mira sin alterarse que Joaquín Morales Solá diga que es lógico que particulares desobedezcan una orden judicial y destruyan una camioneta en un barrio privado de Pilar, o que la entrevistada Carrió  diga que quienes apoyan a Cristina Fernández de Kirchner, son los hijos de ¡Hitler!, o que es hora de la desobediencia civil.

La agresión institucional en Argentina ha comenzado el mismo día que Alberto Fernández asumiera la presidencia, y pensar que la época de los golpes de Estado es un capítulo cerrado e imposible, es un gran error histórico, una ingenuidad mayúscula.

La usina desinformadora permanente que está montada para impedir la continuidad constitucional de un gobierno legítimo, trabaja a destajo las veinticuatro horas, los trescientos sesenta y cinco días del año, sin descanso, sin pausa, y con conocimiento preciso de cómo y cuándo hacerlo.

La llamada oposición, que no es un movimiento político ni mucho menos, sino la mera convención de representantes  descarados de la economía concentrada y los intereses feudales y oligárquicos, no tiene intenciones de colaborar, de legislar, de gobernar. Su misión es lisa y llanamente desestabilizar para golpear, y derrocar.

Eso está muy a la vista. Los que corrieron a Alejandra Gils Carbó porque argumentaban que la procuración debía ser de la mayoría, sostienen a rajatabla ahora a Eduardo Casal sin que se les mueva un músculo, y al mismo tiempo que se horrorizan  por el déficit fiscal, se oponen al impuesto a la riqueza.

De igual manera hay que darse cuenta que, no les preocupa tanto la reforma judicial, como la posible salida de jueces amigos, tan convenientes para gozar de impunidad y poder encarcelar opositores sin condena, para poder mostrar la corrupción como un mal social, que sólo está presente cuando no gobiernan ellos.

El empresario Lázaro Báez podrá ser condenado por actos de corrupción, y si es merecedor de ello en buena hora, pero mientras tanto tiene derecho de vivir en su propia casa, de defenderse, de apelar, derecho en fin a que la legalidad también le alcance, y que la condena mediática no sea la regla con la que se mida la vida de nadie.

Esa minoría que grita esquizofrénicamente que un corrupto no puede vivir en su barrio, es la misma que se calló jubilosa cuando el asesino Miguel Etchecolatz fue beneficiado con el mismo arresto domiciliario en el exclusivísimo Bosque Peralta Ramos en Mar del Plata.

Se está gestando un clima desestabilizador enorme en la Argentina, que no podrá superarse mientras se mantengan las desigualdades, y sobre todo las prepotencias de esa odiosa minoría que, por gozar de privilegios de clase, pretende seguir decidiendo sobre todos nosotros.

Hay una grieta enorme en nuestro País, y es bueno que así sea, para poder diferenciar claramente quién está de un lado y quién del otro, porque cuando llegue el momento de las grandes decisiones, no habrá que dudar un solo instante en responderles como se merecen.

*Editorial del programa radial La Madre que los Parió – FM Noticias 88.1

Instagram did not return a 200.