Más mercadería de afuera, menos trabajo local: crisis en el sector textil y del cuero

En lo que va del año, aumentó 12,6% la compra de prendas de vestir de “afuera”. La situación que atraviesan las pymes transmiten desesperanza en un mercado interno que no repunta ni avizora mejoras. Lo que se viene: exportar cuero y olvidar la producción local.

El incremento de las tarifas de los servicios públicos, la contracción del consumo interno y la apertura sin control al mercado internacional colocan a la industria textil y del cuero en un trance que preocupa y pone en jaque la mano de obra local. Desde el ministerio de Producción le bajan el precio a las quejas de propietarios de pequeñas y medianas empresas, quienes pierden esperanzas. El combo letal:

1. Importaciones

La Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria advirtió que en el primer trimestre de 2018 las importaciones aumentaron un 12,6% frente a igual período del año anterior. De esas importaciones, el 61,3% viene de China; un 5,2% de Vietnam; el 4,8% de Perú; y el 3,7% de India. Esto quiere decir que el monto de la compra de ropa al exterior ronda los 162,2 millones de dólares.

Por otro lado, las importaciones de productos de marroquinería incrementaron un 51,44% en unidades durante los primeros dos meses de 2018, en comparación a igual período del año pasado, según la Cámara Industrial de las Manufacturas del Cuero y Afines. En 2017 el aumento en el ingreso de productos extranjeros fue de 43,50%, mientras que en 2016 fue del 38 por ciento. Asimismo ha habido un crecimiento de empresas que prefieren comprar de afuera para abaratar costos: en 2015 había 406 y en la actualidad rondan las 1.420. La última encuesta realizada por el sector señala que el 70% de lo que se vende son productos importados y el 30 por ciento restante de industria nacional.

2. Costos

El ministro de Producción, Francisco Cabrera, afirmó esta semana en su visita a Salta que “es falso” que las pymes cierren por el incremento de las tarifas en los servicios públicos. Sin embargo, los datos que arroja el vaivén de la economía local en sus diferentes expresiones al menos invitan a dudar de la palabra oficial y más bien considerar a quienes “ponen el lomo”.

La energía eléctrica para el sector textil aumentó sólo en febrero un 118,2 por ciento respecto a igual mes de 2017. Cabrera dice que el costo de las energías no supera el 3 por ciento del total del esquema de costos. No obstante, la crisis cambiaria de mayo y el incremento de los combustibles (aún sin contar la actualización de precios congelada momentáneamente) encienden alarmas en el sector por los costos de logística (transporte, por ejemplo) que pueda tener. En lo que va de 2018 ha habido un alza de 13,5 por ciento en el precio de las naftas.

Asimismo, es necesario incorporar aquí el aumento en los alquileres y la corrección de precios en general tras la crisis cambiaria. Para la CAME, en su último informe dio que los negocios “debieron asumir subas de tarifas, de alquileres, mercaderías con aumento y subas de costos en general”.

3. Consumo

La inflación acumulada de los primeros cuatro meses del año, según el Indec, es de 9,6 por ciento. Bien cabe señalar que allí no se ha incluido mayo, mes de la corrida cambiaria en el cual ya pronostican un alza de 2,5 por ciento. De hecho, analistas del mercado financiero proyectan una inflación anual de 27,1%, cinco puntos porcentuales por encima de lo que habían pronosticado anteriormente. Los datos desprenden del Relevamiento de Expectativas del Mercado que realiza el Banco Central.

Así las cosas, el deterioro del salario y el encarecimiento del costo de vida han logrado que el consumo caiga. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa informó que en mayo las ventas minoristas de los comercios pymes cerraron con una merma interanual de 4,8% acumulando un 2,5 por ciento en lo que va del año. Los rubros más golpeados en lo que va de 2018 son el Textil blanco (-4,1%) e Indumentaria y marroquinería (-3,9%).

Dos casos de Salta

La Cooperativa textil de Vaqueros “Diseño de mi Pueblo” atraviesa, como muchos otros sectores, una situación complicada. “Cuesta mucho competir con lo que viene de afuera. Y también cuesta mentalizar a nuestra comunidad por toda esta situación que estamos pasando; las personas buscan lo más barato en estos momentos porque el sueldo no te alcanza”, cuenta a este medio Fernanda Marza, Presidenta de la organización ubicada a pocos kilómetros de la capital salteña. El análisis es crudo y no hace falta ahondar mucho. “¿Cómo le puedo hacer yo comprender a un vecino que consuma mi servicio, que consuma mi producto, cuando uno está viendo la realidad de todo el recorte, la suba de los impuestos?”, reflexiona al compás del ruido de las máquinas.

En Diseño de mi Pueblo trabajan alrededor de 10 mujeres con jornadas diarias de cinco horas (ver aparte). La materia prima con la cual trabajan, es decir las telas, se ha incrementado- dice- un 30 por ciento. Si bien es cierto que reconocen que como cooperativa están exentas de padecer directamente los tarifazos a los servicios públicos en el salón municipal donde trabajan, Marza comenta que cuando los trámites burocráticos para dicha exención demoran, su situación pasa a ser similar a la de una pyme.

Para que quede claro, la trabajadora textil ejemplifica: “Antes no recibíamos pedidos al por menor porque no te conviene. Hoy, frente a esta situación, decimos ‘vamos a hacer todo lo que haya que hacer’. Más allá que nos lleva más tiempo y más gastos”. A ello debe sumarse la nula contratación de instituciones estatales a cooperativas sociales como política pública.

La fiebre de la importación y caída del consumo de la industria nacional también repercute en el sector del cuero y sus derivados. “El futuro no es de lo mejor. Y la tendencia no es de las mejores. A eso tenés que sumarle que al que está trabajando en el mercado interno le incide la gran presión tributaria y los tarifazos”, comentó el empresario del cuero Julio Moreno.

Además de haber incursionado en el rubro, Moreno es Diputado Provincial por Capital. El economista llegó a la banca por el espacio Salta Somos Todos que lidera el Diputado Nacional Alfredo Olmedo. En su doble rol, adelantó a Buufo que “ahora se está por autorizar la exportación de cueros vacunos salados” lo cual traería problemas a marroquineros, talabarteros, curtiembres, tapiceros y otros trabajos del sector que van a tener que pagar un precio más alto por el cuero. “Es un lobby que están haciendo los frigoríficos para que de alguna manera los dejen exportar”, apuntó Moreno.

El combo de baja de aranceles sin un porcentaje destinado al mercado interno hará que las grandes empresas elijan vender sus productos al mercado internacional y, por tanto, se olviden de la mano de obra local que acarrea la producción. “La tendencia es que de alguna manera se vayan achicando las plantas, las curtiembres, los talleres marroquineros, y por supuesto los comercios que venden productos nacionales”, explicó el legislador y empresario, que plantea como solución la implementación de cupos para exportación y para el mercado interno.

Por Emiliano Frascaroli 

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