Los restos de Hebe de Bonafini ya descansan en Plaza de Mayo

Las cenizas de Bonafini, la última presidenta de Asociación Madres de Plaza de Mayo, fueron esparcidas allí en una multitudinaria ceremonia.

Foto: Florencia Downes.

Las cenizas de Hebe de Bonafini, cofundadora y última presidenta de Asociación Madres de Plaza de Mayo, fueron esparcidas en la Plaza de Mayo, por expreso pedido de la histórica militante por los Derechos Humanos antes de su partida.

Como es tradición cada vez que fallece una de las integrantes de la Asociación, las cenizas de Bonafini fueron colocadas en un hoyo cavado en el jardín del perímetro que rodea la Pirámide de Mayo, consigna Télam. Allí también descansan las cenizas de Azunena Villaflor de Vicenti, la primera Madre.

Foto: Alfredo Luna

Hebe de Bonafini fue protagonista de las primeras marchas exigiendo la aparición con vida de las 30.000 detenidas y detenidos por razones políticas durante la última dictadura cívico-militar, acaecida entre 1976 y 1983, entre cuyas víctimas se encuentran sus propios hijos.

Nació en la localidad de Ensenada el 4 de diciembre de 1928 y en 1942 se casó con Humberto Bonafini, con quien tuvo tres hijos: Jorge Omar, Raúl Alfredo y María Alejandra. Tanto Omar como Raúl fueron secuestrados y desaparecidos en el terrorismo de Estado, además de su nuera, María Elena Bugnone Cepeda.

En la marcha número 2.328, realizada en homenaje a Bonafini con la consigna “Amor con amor se paga”, estuvieron diversas personalidades de la política, la vida sindical, de la cultura y referentes de derechos humanos.

Foto: Alfredo Luna

Entre los presentes se alcanzó a ver a la cantante Teresa Parodi, el Padre Paco Olveira, del Grupo de Curas en Opción por los Pobres; el exministro de Economía, Amado Boudou, el gremialista Daniel Catalano (ATE-Capital), y al ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa.

Madres de Plaza de Mayo difundió en sus redes sociales un video en el que Hebe de Bonafini se definió de la siguiente manera: “Una mujer común, que lava platos y cocina, no soy nada del otro mundo. Por todo eso, no me hagan otra cosa que esto que soy. No me gustaría. El día que me muera no tienen que llorar, tienen que bailar, tienen que cantar, hacer una fiesta en la Plaza, porque hice lo que quise, dije lo que quise y pelee con todo«.

Después, en una ceremonia sencilla y emotiva, las cenizas de Bonafini fueron colocadas -junto a un rosario que le había regalado el Papa Francisco- al pie de uno de los arbustos del pequeño jardín circundante a la Pirámide, donde también se pusieron rosas blancas y una planta de jazmín, reconstruye la agencia estatal de noticias.

«Hebe no se fue, está con nosotros», dijo más tarde con la ternura de sus 98 años en la voz Visitación de Loyola, desde el escenario, frente a una multitud conmovida que replicó en su gestualidad uno de los lemas de Bonafini: «Amor con amor se paga».

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