El presidente Javier Milei recibió en Olivos a los “87 héroes” que avalaron el veto a la Ley que subía el 8,1% las jubilaciones y establecía la actualización de los haberes siguiendo la inflación, fijando un piso a la mínima equivalente al 1,09 del valor de la canasta que mide la pobreza.
De la celebración participaron, además de Karina Milei, parte del Gabinete y de los diputados de La Libertad Avanza y el PRO, los cinco miembros de la Unión Cívica Radical que cambiaron la intención de su voto por ofrecimientos de la Casa Rosada.
Así las cosas, libertarios, macristas y radicales comieron un asado, tomaron vino y disfrutaron de un mousse de chocolate como postre. Todo eso para mofarse de haber logrado 87 votos para blindar los vetos presidenciales, o para evitar un juicio político.
(DIPUTADOS RATIFICÓ EL VETO DE MILEI A LA LEY DE LOS JUBILADOS: EL PAPEL DE LOS “ALIADOS”)
El costo que hicieron circular desde el oficialismo para instalar la idea de que cada quien pagaba lo suyo fue de $20.000, una cifra que un jubilado no se podría dar el lujo de gastar en un solo día. Además de planchar el haber mínimo, los jubilados padecieron el recorte en la cobertura a los medicamentos, como sucede con PAMI.
Luego del evento encabezado por Milei, comenzó a circular un video en el cual el Presidente afirma que “la comida es una forma de meter combustible” que preferiría reemplazar con “pastillas” para no perder el tiempo comiendo.
Más allá de los gustos de Milei, vale decir que en el periodo enero-agosto de 2024 el consumo de carne vacuna por habitante cayó un 12,1% de forma interanual situándose en el equivalente 46,9 kilos/año, lo que significa una merma de 6,5 kilogramos menos por habitante.
Las fuerzas del cielo, sin embargo, prefieren ir entre las pastillas y los chinchulines sin atender los reclamos sociales por la crisis económica.



