La mamá de Lucas donó sus órganos: «Su corazón va a estar latiendo en algún lugar»

«Alguien va a usar sus pulmones, sus órganos le van a serguir a alguien», dijo Cintia López, la madre del adolescente asesinado por la Policía de la Capital Federal. Las claves del caso que conmueve al país.

Foto: Osvaldo Fanton.

La madre de Lucas González, el adolescente de 17 años que fue acribillado a balazos por efectivos de la Policía de la Capital Federal, contó entre lágrimas que han decidido donar los órganos de su hijo como «un acto de amor».

«Estoy muerta en vida. Me sacaron el corazón. Me sacaron todo, pero el corazón de mi hijo va a estar latiendo en algún lugar del mundo. Es un acto de amor muy grande. Alguien va usar sus pulmones, sus órganos le van a servir a alguien«, dijo Cintia López a la agencia Télam.

Y agregó: «Jamás pensé en estar pasando por ésta situación. Yo quería verlo triunfar. Era lo único que quería para él. No quiero que esto quede en la nada, quiero prisión perpetua para los policías«.

El caso

Lucas González volvía a su casa junto a tres compañeros de fútbol del club Barracas Central y en el camino, cuando pararon el auto para comprar un jugo en un kiosco, fueron interceptados por un vehículo sin patente trasera, sin sirena encendida y sin señalización oficial alguna.

Foto archivo familiar

En ese automóvil estaban los policías- de civil y sin identificaciónGabriel Isassi, Fabián López y José Nievas, quienes dispararon al menos cinco veces contra los jóvenes. Dos de esas balas impactaron en la cabeza de Lucas, que fue trasladado al hospital y luego de pasar horas internado, falleció.

El caso generó un profundo dolor en la comunidad de Florencio Varela, donde familiares, amigos y conocidos expresaron su pesar y alzaron la voz en reclamo de justicia. También hubo bronca e indignación porque la Policía de la Ciudad hizo circular una versión de que había sido un «tiroteo» con «delincuentes».

De hecho, se habla ya de que los policías «plantaron» la réplica de un arma detrás del asiento del acompañante, donde iba sentado Lucas. Al mismo tiempo detuvieron por 24 horas sin fundamentos a dos de sus amigos, ambos menores de edad.

En la escena peritos de la Polica Federal Argentina recolectaron cinco vainas servidas todas calibre 9 milmetros como las de las armas reglamentarias

Avance judicial

Ante tales versiones extraoficiales el juez Alejandro Cilleruelo separó a la Policía de la Ciudad de la investigación y ordenó que todos los trabajos forenses fueran realizados por peritos de la Policía Federal Argentina. También ordenó el secuestro de las armas reglamentarias de los policías que participaron del hecho.

Según trascendió a la prensa, en la escena se hallaron cinco vainas servidas, todas ellas de un arma calibre 9 milímetros, es decir el mismo modelo que utilizan los policías porteños. Ahora se realizará un peritaje balístico para determinar cuántos tiradores hubo y de qué arma partió el tiro que mató a Lucas.

El magistrado Cilleruelo pudo acceder a un vídeo de una cámara de la Ciudad de Buenos Aires con la lente averiada que captó, de manera parcial, la secuencia de la interceptación que los policías de brigada hicieron del auto de las víctimas. Comparó la maniobra a «un asalto» y no a un procedimiento policial.

Los jóvenes sobrevivientes, por su parte, relataron los hechos. Dijeron que del vehículo que los cruzó bajaron tres hombres armados a los que creyeron ladrones. «Bajan así chorros, tipo a robarnos, a apuntarnos así ya con arma en mano. No parecían nada policías», dijo Niven, uno de los jóvenes.

«Yo me agacho y ahí nomás escucho cinco disparos más o menos. Yo no levanté la cabeza hasta que paró, y ahí lo veo a Lucas, que estaba adelante mío, y veo que le sale una bala por acá (señaló la cabeza)», completó su testimonio a la prensa.

Foto Osvaldo Fanton
Un amigo llora la muerte de Lucas, otro lo consuela – Foto: Osvaldo Fanton.

El juez Cilleruelo sostuvo en su resolución que «la policía en una democracia no puede actuar bajo ningún concepto de modo subrepticio y sin debida identificación«. En el mismo texto desvinculó «definitivamente» a los tres adolescentes, le prohibió la salida del país a los tres policías y se declaró incompetente.

«Los únicos y verdaderos imputados en autos resultaban los policías«, concluyó el juez en la resolución, en la que dejó asentado que los adolescentes sobreseídos “como todo parece indicar, fueron víctimas de la policía”.

La causa quedará en manos del juez y el fiscal del fuero penal de mayores que estaban de turno el día del hecho. Serán esas autoridades las que definan si dictan o no la prisión preventiva de los policías implicados.

Respuesta política

Tras varias horas del hecho y en medio de protestas, el alcalde porteño Horacio Rodríguez Larreta rompió el silencio y dijo en redes sociales: «Seremos inflexibles con los policías que actúen fuera de la ley».

En tanto que el Jefe de la Policía, Gabriel Oscar Berard, confirmó la separación de los policías de sus cargos y admitió que hubo una «mala actuación». «Tenemos una convicción de que hay acá hay una mala actuación del personal policial, no recibieron fuego, aparentemente, así que para nosotros es un hecho grave, estamos a disposición de la Justicia«, dijo.

Por su parte, el ministro de Justicia y Seguridad porteño, Marcelo D’Alessandro, sostuvo que los efectivos de la brigada de investigaciones «muchas veces actúan por orden de los juzgados o por los fiscales en causas específicas». Aunque señaló que ello «no quiere decir que no tengan que identificarse», con los «chalecos» y «credenciales» correspondientes, algo que no sucedió.

Una familia destruida

Este viernes por la mañana Cintia y Mario, madre y padre de Lucas, realizaron una conferencia de prensa junto a su abogado defensor Gregorio Dalbón. Tras lamentar que los policías todavía «estén libres» y reclamar justicia, la mujer aclaró: «No meto a toda la policía en la misma bolsa pero quiero que ellos paguen por lo que hicieron».

Los padres de Lucas Gonzlez y su abogado Gregorio Dalbn Foto Camila Godoy
Los padres de Lucas González y su abogado, Gregorio Dalbón. Foto: Camila Godoy

«Yo quiero que el nombre y apellido de mi hijo y apellido, Lucas González, quede limpio porque era una criatura que perseguía su sueño. Estaba contento porque Barracas iba a jugar una final para ascender a primera división y él quería competir en la máxima categoría. Le arrebataron el sueño estos asesinos”, añadió el padre de Lucas.

Antes Cintia y Mario agradecieron a la prensa por el acompañamiento y saludaron la actitud del presidente Alberto Fernández, quien se comunicó con ellos. «Nunca imaginé yo, un pibe de barrio, llegar a oídos del Presidente, y que el Presidente nos atienda. Gracias señor doctor Alberto», dijo el hombre.

Finalmente la familia del joven futbolista asesinado por los policías convocó para el lunes próximo a una «marcha pacífica» con velas y banderas frente al Palacio de Tribunales.

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