“La línea divisoria es con o contra los monopolios” (Che Guevera)

Macri, Magnetto y Bonadío, de paso por Estados Unidos - Imagen ilustrativa

El grupo Clarín de Héctor Magnetto recibió fondos millonarios del Estado Nacional que día a día combate- con consignas desestabilizadoras- por sus múltiples señales televisivas, radiales y gráficas. Para algunos, Alberto Fernández debe confrontar con el monopolio multimediático.

Por Daniel Tort*

Los planes de dominación de los distintos imperios en todos los tiempos, y a pesar de la absurda negación que se sigue teniendo en algunos ámbitos sobre su existencia, se han llevado adelante por los más variados medios.

En la antigüedad las guerras se libraban de manera frontal y con las armas visibles a disposición de cada parte, y en general quien contaba con mayores recursos  obtenía la victoria, ejerciendo a partir de allí y por la fuerza el predominio sobre los perdedores.

Pero con el paso del tiempo y con el avance de la tecnología, esos planes de conquista han pasado a utilizar otros métodos, menos visibles, más sutiles, a veces casi imperceptibles, pero de mucha mayor eficacia para obtener la subordinación de los dominados.

Por eso se habla en la actualidad de la guerra de quinta generación, que hace uso de medios electrónicos y de comunicación de masas para generar desestabilización de los gobiernos, mediante el manejo de la información para inducir a la población.

De esta manera se logra generar desestabilización en los habitantes a través de operaciones de carácter psicológico, y se busca afectar la psiquis colectiva, afectar la racionalidad y la emocionalidad.

Con esa estructura se llega a contribuir al desgaste político y a la capacidad de resistencia de las instituciones, cuando éstas no convienen a ese poder dominante, lo que se logra utilizando los llamados “mass media” (medios hegemónicos).

Operativos de prensa, inventos, mentiras, falsos testimonios, acusaciones cruzadas, y sobre todo una cansina y repetitiva estrategia de saturación de afirmaciones que, aunque no resistan el menor análisis de lógica, terminan siendo aceptadas por la población como verdades irrefutables.   

Quizás a nivel de los distintos estamentos sociales estos detalles no lleguen a ser advertidos, y las personas siguen por ello cayendo en los engaños de la prensa organizada para esa empresa, lo que a simple vista se puede apreciar en manos de los conocidos agentes pagos del establishment todos los días.

En programas estructurados hábilmente como si  fueran independientes entre sí, se vierten opiniones coincidentes que se puede verificar en las emisiones radiales y televisivas de los monopolios de desinformación, y el espectador termina creyendo que si todos los están diciendo, debe ser verdad.

Esto a nivel de divulgación general de masas se puede llegar a entender. Pero no resulta claro que se siga esta línea de conducta subordinada a los intereses dominantes, cuando de autoridades políticas viene esa actitud.

El grupo MAGNETTO-CLARIN es en Argentina quien detenta casi monopólicamente este sistema, atentando durante las veinticuatro horas del día para infundir temor, presagiar desastres, desestabilizar y ya en las últimas semanas, directamente para asumir conductas abiertamente golpistas.

Por eso no se comprende que siendo ese conglomerado de empresas de medios la vía por la que la guerra de quinta generación se lleva adelante en Argentina y en otros países de América Latina, sea precisamente ese gobierno nacional en jaque, el principal financiador de la actividad de su propio enemigo.

En esta semana se ha conocido que los aportes de pauta publicitaria al GRUPO MAGNETTO ha sido nada menos que de $ 380.000.000.- sólo en las señales de televisión, mientras el diario CLARIN como empresa gráfica recibió $ 53.000.000.-

Si en otros tiempos, un gobierno le hubiera dado dinero de manera voluntaria a los ejércitos invasores que con lanzas y espadas se alzaban para derrocarlo, seguramente se hubiera identificado a esos funcionarios, -por lo menos- como cómplices del atropello.

Sin embargo la gestión oficial a cargo del Presidente Alberto Fernández toma la injustificable conducta de seguir aportando inmensas cantidades de dinero fiscal, precisamente a esas empresas montadas en la estrategia golpista, quienes con esos  fondos reeditan sus planes, y los profundizan.

Claramente la masa de adherentes del actual movimiento político a cargo del gobierno nacional, apoyó con su voto una estrategia de cambio, para que precisamente los que conspiraron y seguirán conspirando contra cualquier proyecto nacional y popular, no siguieran haciendo de las suyas.

Más temprano que tarde esos  votantes que dijeron nunca más al neoliberalismo en Argentina en el mes de Octubre de 2019, reclamarán y con mucha razón, que la gestión que se esperaba era la de la lucha abierta y frontal contra la dominación de medios.

Y en ese camino, sería saludable que la zigzagueante actitud del Presidente Fernández cambie, que eche los dados, y opte de una vez enfrentar ese perverso esquema de socavamiento de su propia gestión, pudiendo contar con el apoyo popular para ello.

Y si en realidad está en su meta asumir ese rol, lo deberá hacer cuanto antes, porque el paso del tiempo, además de generar el habitual desgaste de poder, sumará todos los días ciudadanos desencantados que pusieron su confianza en un proyecto, muy pero muy distinto, al puesto en marcha hasta hoy.

*Editorial del programa La Madre Que las Parió – FM Noticias 88.1

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