Informe: el helicóptero de Jorge Brito chocó con cables señalizados

El banquero Jorge Brito

El banquero piloteaba la aeronave y había solicitado un cambio en la trayectoria del vuelo original. Así lo indica un estudio preliminar del organismo nacional encargado en las investigaciones.

La Junta de Seguridad del Transporte realizó un informe en el cual se indica que el accidente fatal en helicóptero de Jorge Brito y su piloto se produjo debido a la colisión con los cables de un canopy (similar a una tirolesa), integrado por tres cables, que se encontraban señalizados.

Además, el trabajo señaló que el dueño del Banco Macro se dirigía desde el Helipuerto capitalino de Finca las Costas, de donde despegó tras una reunión con el gobernador Gustavo Sáenz, hacia una finca que poseía en Joaquín V. González, departamento Anta. Brito era piloto certificado y manejaba la aeronave.

Según detalló el informe, luego de 8 minutos de vuelo a poco más de 1.500 metros, el empresario solicitó modificar la trayectoria de su plan de vuelo original para dirigirse al destino vía el dique Cabra Corral, sobre el cauce del río Juramento.

Así, explican que la última comunicación entre la torre de control del aeropuerto de Salta y el helicóptero fue a las 18:33 y a las 18:58 la guarda de turno del Servicio de Información Aeronáutica del Aeropuerto Martín Miguel de Güemes recibió la notificación de una aeronave accidentada.

«La torre de control del aeropuerto de Salta intentó comunicarse con el piloto a través de otras aeronaves que estaban volando, y aproximadamente a las 19:30 se activó el plan de emergencia al recibir la confirmación del accidente», precisaron fuentes oficiales.

La JST indicó también que al momento del accidente el helicóptero Eurocopter modelo Écureuil AS-350-3B, matrícula LV-FQN, circulaba a una altura de aproximadamente 100 escasos metros y que el mismo se dio «en condiciones meteorológicas para vuelo visual«.

De manera que la nave del banquero impactó con el corta cable la línea de señalización y la cortó, pero luego arrastró la segunda y la tercera línea del canopy, arrancándolo de la zona de amarre.

La aeronave registró daños de importancia en el habitáculo, palas del rotor principal, rotor de cola y planta motriz. Cabe decir que en la zona del accidente hay cerros que conforman un cañadón.

El río Juramento recorre este cañadón, y por acción de las compuertas de un dique nivelador se puede modificar el nivel de agua, lo que hace que en ciertas circunstancias se forme una isla de suelo pedregoso (canto rodado), donde quedó la aeronave luego de la caída.

El impacto con los cables habría sometido a la aeronave a esfuerzos y cargas excesivas, lo que provocó que una de las palas del rotor principal seccionara el rotor de cola, por lo que perdió el control y se precipitó sobre el cauce del río desde una altura de 90 metros, lo que imposibilitó cualquier reacción del piloto, impactando contra el agua en una zona de poca profundidad, indicaron.

Además, el informe indica que la cabina se deformó en su lado delantero derecho, se observó que los asientos quedaron sujetos a sus fijaciones y se comprobó que tanto el piloto como el acompañante tenían los cinturones de seguridad colocados al momento del accidente. No obstante, una de las cintas de los cinturones estaba cortada.

En el informe se puntualiza, también, que había marcas en el corta cable superior del helicóptero, pero no así en el inferior, como tampoco en el rotor, pero sí se observaron marcas dejadas por las puntas de las palas del rotor de cola sobre el boom de cola.

La aeronave estaba certificada de conformidad con la reglamentación vigente y mantenida de acuerdo con el plan del fabricante, el peso y el balanceo se encontraban dentro de la envolvente de vuelo indicada en el manual de vuelo.

Por otro lado, resta decir que la empresa Salta Rafting, propietaria del canopy en cuestión, comenzó a operar en el año 2003, en el marco normativo de una empresa de viajes y turismo. La firma cuenta con la aprobación provincial encuadrada dentro del rubro de prestadores y operadores de turismo alternativo, y el 2 de noviembre de 2017 obtuvo la renovación por cinco años más.

La empresa está habilitada para prestar servicios de rafting, trekking, rappel y canopy.

El 22 de julio de 2005, la empresa Salta Rafting presentó una nota a la entonces autoridad aeronáutica, que en ese entonces era la Fuerza Aérea Argentina, informando que había montado un conjunto de cables de canopy sobre el río Juramento entre los km 32 y 34,5 de la Ruta Provincial 47, y recibió la respuesta de la Región Aérea Noroeste de la Fuerza Aérea Argentina, en cuanto a que no existía impedimento alguno para el montaje de los cables de canopy, ya que no estaban en una zona que interfiriera con la actividad aérea, precisó Télam.

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