Héroes de Malvinas, la memoria de las otras víctimas de la dictadura en Argentina

Por Francisco Lucotti vía Sputnik Mundo

En 1982 la cúpula militar que gobernaba el país austral durante la última dictadura (1976-1983) decidió recuperar por las armas las islas ocupadas ilegalmente por el Reino Unido, lo que llevó a la muerte de 650 soldados argentinos y secuelas irreversibles para los sobrevivientes de la guerra. La derrota táctica y moral llevó al colapso del régimen.

Este 2 de abril de 2021 se conmemora en Argentina el Día del Veterano y los Caídos en la Guerra de Malvinas, fecha en la que se cumplen 39 años del desembarco de las tropas australes en el archipiélago usurpado ilegítimamente desde 1833 por el imperio británico, y que sigue siendo reclamado por el país latinoamericano a 200 años de su toma de posesión legítima.

En las álgidas primeras horas del 2 de abril de 1982, cubiertos por la penumbra del crepúsculo, desembarcaron los primeros anfibios y buzos tácticos argentinos en las Malvinas. Al día siguiente, se lanzó la operación británica para reconquistarlas. La guerra duró 74 días y en los enfrentamientos murieron más de 900 personas, sobre todo jóvenes conscriptos argentinos.

Sobre el tema: Tras reclamo de Argentina, la Unión Europea excluye a Islas Malvinas de su acuerdo con Inglaterra

Al igual que el año pasado, para evitar los contagios de COVID-19 por la pandemia, los actos públicos con los que se honra cada año el recuerdo de los héroes de Malvinas migran a las redes sociales y plataformas digitales.

«Estamos viviendo un momento difícil y hay que cuidar a nuestro pueblo, que es el que está con nosotros, que siempre está en nuestras vigilias, que son multitudinarias; vienen de todos lados de las provincias», dijo a Sputnik Raúl Villafañe, presidente del Centro de Veteranos de Guerra de Malvinas de la ciudad de Río Grande, provincia de Tierra del Fuego, distrito que incluye las islas del Atlántico sur y la Antártida.

Río Grande es el sitio donde está emplazado el Batallón de Infantería de Marina Nº 5 (BIM 5), apodado Águilas Australes, al que pertenecía Villafañe cuando se desató la guerra, ciudad a la que regresó años después de volver de las islas y donde ha vivido gran parte de su vida.

Las posiciones del BIM 5 durante la guerra fueron fuertemente bombardeadas por los jets de combate Harrier de la Fuerza Aérea Real británica y por la artillería naval de la Marina Real británica.

Antes: Malvinas Argentinas: el Gobierno reclama Soberanía de las Islas con 3 leyes

El excombatiente contó que los homenajes se realizarán a través de la plataforma virtual del Centro, en los que apuntan a informar a las nuevas generaciones sobre lo que fue la guerra y para mantener la memoria viva.

«Es un dolor inmenso porque la idea es venerar a nuestros caídos, que dejaron su sangre por nuestra tierra y levantarle el ánimo a esas mamás que dejaron a sus hijos en Malvinas. Nosotros regresamos de una guerra y vamos a estar siempre recordándolos. Como digo siempre, el soldado muere dos veces, una en el campo de batalla y otra cuando se lo olvida», remarcó Villafañe.

Durante toda la jornada del 2 de abril, las señales educativas de televisión estatales nacionales rendirán homenaje a los veteranos y caídos en la guerra de Malvinas con programación especial.

En diferentes ciudades del país, se realizarán actos simbólicos sin presencia de público y limitado a veteranos y autoridades, con estricto protocolo sanitario. Este año, la fecha coincide con el feriado del viernes santo.

Memoria por Malvinas

«Malvinas es un tema que para el pueblo argentino es transversal; desde los sectores de la izquierda hasta la extrema derecha, todos tienen su pertenencia con la causa. No hay una ciudad por más pequeña que sea que no tenga un monumento, una escuela, una calle, un monolito, un homenaje a los caídos y a los que estuvimos allá», dijo a Sputnik Edgardo Esteban, director del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur y primer excombatiente en ser nombrado en el puesto.

El Museo Malvinas es un espacio de registro historiográfico, bélico y de ciencias naturales, donde conviven mapas y maquetas, reliquias y representaciones de animales autóctonos. Se encuentra dentro del Espacio para la Memoria y Derechos Humanos, donde funcionaba la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el sitio emblemático de las mayores atrocidades ocurridas durante la última dictadura cívico-militar (1976-1983).

El 24 de marzo se cumplieron 45 años del golpe militar que instauró el terrorismo de Estado en Argentina y que duró hasta 1983, el período de mayor oscuridad de la historia del país, que dejó su herida indeleble por su intento genocida de exterminar a toda militancia política, sindical y estudiantil de los movimientos populares, a través de la represión y la tortura, el secuestro y la desaparición de personas y la apropiación de menores.

La acción militar de 1982 tuvo un enorme apoyo popular y continental, pero no puede pensarse por fuera del contexto de la necesidad de sobrevivencia de la dictadura argentina, que ya para ese momento estaba muy desprestigiada.

Hacia 1981, la cúpula militar se encontraba cuestionada por la opinión pública nacional e internacional por las miles de denuncias de delitos institucionales sobre los derechos humanos realizadas por las organizaciones sociales, además de encontrarse en una crisis económica propia de la implantación del modelo neoliberal.

En diciembre de aquel año, tomó el poder mediante un golpe interno al presidente de facto Roberto Viola el entonces jefe de Ejército, Leopoldo Galtieri, miembro de la Junta Militar de Gobierno. Galtieri comenzó diseñar en ese momento la estrategia para la invasión, que buscaba generar la euforia patriótica ante una gesta heroica que sirviera para contrarrestar el desencanto en el que estaba inmersa la sociedad. El 30 de marzo, tres días antes de la recuperación de las islas, se produjo la primera huelga general contra la dictadura.

«Hubo abusos durante el conflicto bélico y uno espera que, como exigen las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, haya respuestas concretas sobre lo que pasó. Una situación de guerra genera dificultades por esa lucha contra el imperialismo británico, pero también hubo errores que hay que analizar», matizó Esteban, autor del libro Iluminados por el fuego, que narra la experiencia de la guerra, adaptado al cine por Tristán Bauer, actual ministro de Cultura nacional.

El 2 de abril de 1982, el Gobierno militar argentino anunció que había recuperado las Malvinas y la población realizó una gran manifestación de apoyo. También hubo manifestaciones de apoyo y solidaridad en todo América Latina, ya que se volvió una causa continental. El régimen mantuvo durante toda la guerra un poderoso aparato propagandístico para mantener la adhesión popular. Pero la algarabía duraría muy poco.

Cientos de soldados argentinos murieron en las islas antes de la capitulación, el 14 de junio, y los sobrevivientes cargaron con las secuelas: se calcula que hubo casi 1.700 heridos y alrededor de 400 suicidios entre los excombatientes argentinos como consecuencia.

La toma de posesión por las armas, con desastrosas consecuencias, fue otro más de los métodos desesperados de la dictadura, aunque paradójicamente haya conducido a la ruina del régimen, por lo que sus caídos y sobrevivientes pueden ser considerados también sus víctimas colaterales, y su recuerdo vivo y actual, una búsqueda de memoria, verdad y justicia.

«Aún a pesar del paso del tiempo, tenemos que debatir cómo comandaron y condujeron el conflicto bélico y esa euforia que, por la propaganda de la dictadura, terminó en esa decepción que marcó el final de la guerra», comentó Esteban.

Imperialismo y soberanía

Afines de 2020 se cumplieron dos siglos desde que Argentina tomó control oficial sobre las Islas Malvinas, un archipiélago ubicado dentro de la plataforma continental nacional en el Atlántico Sur y que correspondía al territorio sobre el que tenía soberanía reconocida el Reino de España, del que el país austral se había independizado unos años antes, entre 1810 y 1816, y del que heredó su jurisdicción.
El descubrimiento reciente del plano de una capilla y tres cartas oficiales, correspondencia entre el primer gobernador isleño de lo que será luego refundado como Puerto Soledad y el regente de Buenos Aires, se suman a las pruebas que demuestran que el reino español tenía en 1767 una población insular estable y comunicada con el continente.
El 6 de noviembre de 1820, el Gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata, nombre político precursor del Estado argentino, izó por primera vez la bandera nacional en Puerto Soledad, que inició la posesión legítima que duró hasta la ocupación militar británica de 1833.
Ese año, el Reino Unido, siguiendo su histórica política colonial, expulsó por la fuerza a las autoridades y la población que pacíficamente vivía en Puerto Soledad. Desde entonces, ignora cualquier tipo de diálogo y reconocimiento de la ilegalidad de su maniobra imperialista.
Desde 1965, la Organización de Naciones Unidas (ONU) adoptó una resolución que reconoce la controversia soberana entre el Reino Unido y Argentina e invitó a las partes a una negociación pacífica a través de negociaciones bilaterales y teniendo en cuenta los intereses de los habitantes de las islas.
Se trata de un llamado al diálogo, desestimado por el Reino Unido, que se ratificó en 2019 por el Comité Especial de Descolonización de la ONU. El reclamo soberano cuenta con gran apoyo de la comunidad internacional y en foros multilaterales de la Organización de Estados Americanos (OEA), del Mercado Común del Sur (Mercosur), de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), del G77 más China y de cumbres iberoamericanas.
La llegada a la presidencia de Alberto Fernández en Argentina, en diciembre de 2019, significó un regreso a la estrategia proactiva en la política exterior sobre las Islas Malvinas y el Atlántico sur, un giro con respecto a la impronta que dejaron los cuatro años de la gestión anterior.
Durante 2020, el Congreso transformó en leyes dos promesas realizadas durante su discurso de asunción: la confirmación de la nueva demarcación del límite exterior de la plataforma continental submarina y la creación de un Consejo institucional multipartidario para transformar la causa Malvinas en política de Estado.
En marzo de 2017, la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobó la ampliación del espacio marítimo argentino en más de 1,7 millones de km2, con lo que lo llevó a más de 6,5 millones de km2. Esto significa un aumento del 35% de su zona soberana, lo que le daría control sobre recursos naturales de los suelos y subsuelos submarinos.
Según lo resuelto por la ONU, se extiende el territorio submarino de 200 millas náuticas (322 km) a 350 (563 km). La nueva ley fortalece los derechos de soberanía e incrementa la seguridad jurídica en el marco de la explotación de hidrocarburos y minerales.
Desde 2010, empresas petroleras se encuentran explorando y desarrollando pozos de extracción de hidrocarburos en las aguas cercanas a las islas. En marzo de 2011, el Congreso argentino prohibió las actividades petroleras en la plataforma continental argentina sin autorización, incluido el archipiélago, y el Reino Unido calificó de ilegal la intimación.

«Malvinas es una causa contra el imperialismo. Está la base más grande e importante del hemisferio sur en nuestras islas, que tiene un control de los pasajes bioceánicos Atlántico-Pacífico, un control sobre nuestro Mar Austral mirando hacia el sur ya que el objetivo del Reino Unido es la Antártida, donde está el 75% de la reserva de agua dulce del planeta. No es casual que en diciembre de 2020 se empezó a cotizar el agua en Wall St.», alertó el director del Museo Malvinas.

Instagram did not return a 200.