¿Hacia dónde va el Frente de Todos salteño?

Entretelones en el espacio: disputa por la conducción, ramificaciones internas y acercamientos al oficialismo local. La repercusión en la base militante, punto aparte.

Por Emiliano Frascaroli

El año que viene el Frente de Todos tiene el desafío de sumar cargos legislativos que son necesarios para sancionar leyes y avanzar en la construcción de un modelo de desarrollo inclusivo. Y, por supuesto, Juntos por el Cambio buscará retener escaños que le permitan forzar discusiones parlamentarias, además de que algunos de sus dirigentes busquen fueros ante el inminente avance judicial de múltiples causas, cuyo máximo exponente es el expresidente Mauricio Macri.

No es intención de esta columna abordar lo que sucede en el plano nacional. El gobierno puede y debe cuidar la salud de los argentinos y las argentinas, como lo está haciendo, y plantear un programa económico que beneficie a las mayorías. Eso le permitirá robustecer capital político, tan mancillado por una oposición agazapada que no entiende de sensibilidad ni empatía, pues históricamente ha vivido de las desgracias de los sectores populares. Sí, en cambio, intentará abordar el escenario del FdT salteño a partir de los movimientos de ciertas personalidades que componen el plantel.

Internas

En los últimos días el que pateó el tablero fue Mauro Sabbadini del Partido Felicidad, quien apuntó contra el senador nacional Sergio Leavy y su ladero José Viñariño y señaló un supuesto incumplimiento de acuerdos y falta de conducción. Sobre esto último habló también la senadora nacional Nora Giménez al poner de relieve la necesidad de un reordenamiento de fuerzas que permitan “sacar una conducción que sea representativa del conjunto”.

Leavy respondió que le tiene sin cuidado la dispersión de los partidos que se sumaron a último momento a la coalición, en tácita referencia a Sabbadini, quien fuera oficialista durante el gobierno de Juan Manuel Urtubey hasta que ese barco se hundía y no tiene cargo electivo alguno. El tartagalense, además, intentó repeler la discusión por la conducción que  propuso su compañera de bancada y desde el Partido de la Victoria mencionaron su procedencia, el Movimiento de Unidad Popular (MUP), para relativizar la influencia de ese espacio en el frente.

Otra polémica surgió cuando el diputado nacional Juan Ameri elogió al gobernador Gustavo Sáenz y le colocó el rótulo de dirigente peronista. Las críticas le llovieron. Por fuera de la discusión con el “peronómetro” en mano, le recordaron la presencia de macristas dentro del gabinete salteño, como Martín De Los Ríos, presidente del PRO. Ameri no fue electo en las urnas (NdR: encabezando lista; reemplazó a Leavy)** y su cargo se renueva el año próximo. Tal vez sea ésa la razón de los mimos al mandatario salteño, a quien meses atrás lo comparaba con Macri. “Sáenz es Macri. Macri es hambre”, solía escribir en sus posteos en redes sociales.

Un viejo dirigente peronista describe a Sáenz como un “Caballo de Troya”, metáfora que pincela la posibilidad de una ruptura desde adentro, a instancias del espacio encumbrado en Sergio Massa, de quien Sáenz fue candidato a vicepresidente en 2015. “Le quieren lavar la cara”, sintetizó un salteño con cargo a nivel nacional sobre el acercamiento de un sector del FdT al saencismo. Otros consideran que este último movimiento es una estrategia electoral y de supervivencia: la imagen positiva del gobernador y la administración de recursos escasos, fundamentan. Y al mismo tiempo se llevan a cabo reuniones virtuales de diputados provinciales con la intendenta Bettina Romero, mientras Leavy juega un rol articulador gestionando fondos a nivel nacional para Capital y otros municipios del norte.

Por su parte, asoman otras dos figuras: Emiliano Estrada y Pamela Ares. El primero fue candidato a vice de Leavy y ahora ocupa un lugar central en el Ministerio del Interior que comanda Eduardo “Wado” De Pedro. La segunda es referente en el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, espacio que cobra relevancia en la articulación con los movimientos sociales y las organizaciones de la economía popular. Estrada se integraría a la conducción del Partido Justicialista provincial, donde el Coordinador gubernamental Pablo Outes tiene un rol preponderante, y gestiona fondos para la provincia o aplazamiento de deudas con la administración central. Ares escribe columnas de opinión en diarios de importante tirada como Infobae y mantiene reuniones virtuales con legisladores de distintos puntos de la provincia como la anteña Betina Navarro, el oranense Iván Mizzau o el rosarino Sergio Ramos. ¿Un sondeo de precandidata?

Más allá de las rencillas internas y el reordenamiento de fuerzas y construcción de consensos, existe una realidad objetiva: al Frente de Todos salteño le hace falta una brújula. A las críticas a sus referentes que demuestran un debilitamiento para el “afuera” se suman la inacción política y la falta de una estrategia comunicacional homogénea. Pongamos dos ejemplos:

  • Cuando la titular de la Anses, Fernanda Raverta, dijo en una entrevista que se estudiaba el tercer pago del Ingreso Familiar de Emergencia acorde a la situación epidemiológica y socioeconómica, no hubo respuesta alguna de los legisladores oficialistas. En cambio, fueron los de JxC quienes salieron a “reclamar” que a Salta “no le corten” el beneficio, que alcanza a más de 300 mil personas. Durmieron y dejaron a la oposición capitalizar ese reclamo, que ni siquiera se había definido.
  • La designación tardía de Marcos Vera en la Anses, más precisamente en la UDAI de zona sur, y las críticas posteriores a su persona y origen partidario en La Cámpora. Seis meses de gestión para acordar su nombramiento y nulo respaldo público por parte de los dirigentes del FdT  para contener la embestida opositora.

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Es lógico que antes y después de las elecciones las fuerzas políticas planifiquen sus caminos, construyan consensos, elijan adversarios. También es lógico que las conducciones partidarias disputen liderazgo de una coalición multipartidaria en un escenario pre-electoral; o que, al menos, ganen terreno y lugares en las listas, que después pueden transformarse en cargos estratégicos. Es lo que pasó en 2019 y lo que sucede ahora, a pesar de la pandemia. Quizás hablar de esto en plena crisis sanitaria, económica, laboral y social, pueda caer como inoportuno. Pero es la realidad. Y en política no todo es lógica, sino también oportunidad y posibilidad.

Ahora bien, ¿servirá aplicar el método de Roberto Carlos y el millón de amigos? Para la militancia del peronismo-kirchnerismo salteño no. Se trata de una minoría  comprometida con la construcción política que muchas veces se muestra reacia a lo que se conoce como “tragar sapos” y se acuesta en el purismo ideológico. “Si suma, ¿cuál es el problema?”, refutan los más pragmáticos, a todo costo. Cualquiera fuera la postura de la conducción, será clave la construcción de consensos y clarificar de esos pasos a dar para evitar cortocircuitos.

Los resultados electorales de 2019 en la provincia demostraron no sólo que Sáenz cosechó popularidad robusteciendo su imagen sino también, y principalmente, que el FdT erró en ciertos aspectos. La aceptación o el rechazo de tal candidato y la paupérrima alocución de sus exponentes fueron dos elementos que propiciaron la derrota, más allá de la ventaja económica-mediática del frente Salta Tiene Futuro. Pero en la actualidad el escenario cambió. El fortalecimiento de la imagen de Alberto Fernández tras la gestión de la pandemia podría verse reflejado en las intermedias del año entrante y, por ende, catapultar a quienes encabecen listas en el plano local. Para ello deberán calmar las aguas para adentro y capitalizar las demandas de la sociedad en una plataforma política sólida, que ponga en el centro de la escena la economía y el trabajo.

Hacia dónde va el Frente de Todos salteño es una incógnita. Lo cierto es que, por ahora, a la luz de los hechos, no hay una planificación a largo plazo, mientras afloran las internas. Será necesario saldar esas discusiones y clarificar el panorama.

** El diputado Ameri escribió a este medio para aclarar que sí fue electo en una lista que integró junto a tres candidatos titulares y tres suplentes.