Fórmula Previsional, Aporte de los multimillonarios y señales erráticas al Fondo

El Gobierno retomó la agenda proponiendo una nueva fórmula para calcular los haberes de la seguridad social y convocando a una sesión para debatir el tan ansiado “impuesto” a las grandes fortunas. Todo ello en medio de la visita del FMI y críticas vergonzantes de una oposición putrefacta.

Por Emiliano Frascaroli

Finalmente, la Cámara de Diputados avanzará este martes en el proyecto que prevé un aporte extraordinario de los grandes multimillonarios para afrontar la crisis económica heredada por la gestión actual y agravada por la pandemia del Covid-19. Son menos de diez mil personas, cuyas fortunas superan los 200 millones de pesos, las que podrían aportar unos $3.100 millones. Pocos pero hacen ruido. Tanto así que la medida fue demorada durante meses. Los argumentos- fantasmas si los hay- que esgrime el sector político que representa a esa minoría privilegiada, Juntos por el Cambio, no han variado: que es un avance contra la propiedad privada, que ahuyenta inversiones o que es inconstitucional. Votarán en contra y está bien que así sea, porque quedan expuestos los intereses en juego. Además, ponen las barbas en remojo: es el puntapié para una reforma tributaria integral y progresiva en la cual los que más tienen, más aporten al fisco. Funciona así en países donde se comparte incluso la mirada liberal de la economía. Lógica pura. Y un trato más igualitario.

A quienes alcanza ese “aporte” por única vez no les cambia la vida. Es una porción ínfima de su fortuna. No es que sean dadivosos: miran de reojo la redistribución de las riquezas que se propone. Por eso es que protestan cuando el Estado toma un rol pro-activo en la regulación de estas distorsiones históricas y hacen silencio cuando es el mismo Estado el que juega a su favor otorgando créditos, eximiendo pagos, beneficiándolos con licitaciones públicas, sosteniendo cargos estatales, etcétera. Para quien esto escribe, debe ser un impuesto sostenido en el tiempo.

Por lo pronto, los votos necesarios para sancionar la norma están. Acompañarán al Frente de Todos bloques legisladores/as que responden a la línea oficial de sus provincias. Se anotan el bloque Unidad para el Desarrollo, que preside el mendocino José Luis Ramón, el interbloque Argentina Federal- reinventado como Consenso Federal-, que responden a Roberto Lavagna y que conduce Alejandro “Topo” Rodríguez, los cordobeses que responden a Juan Schiaretti, entre otros. Al salteño Andrés Zottos, por ejemplo, no se le conoce posición pública respecto al tema. Pero sí se le conoce su capacidad de aggiornarse a cada situación: del Partido Renovador pasó a ser un alfil del ex gobernador Juan Manuel Urtubey y hoy se encuentra bajo el ala de Gustavo Sáenz. Es factible pensar que acompañará el proyecto, aunque fuere más por supervivencia que por convicción, atento al vencimiento de su mandato el año próximo.

El Gobierno también puso en agenda la fórmula previsional para haberes jubilatorios, pensiones por discapacidad, la Asignación Universal por Hijo, las Pensiones Universales de Adultos Mayores y toda prestación de la seguridad social. Tras meses de debate en una Comisión Especial Mixta de la cual participaron especialistas en la materia, funcionarios de distintas carteras y referentes políticos de la oposición inclusive, el oficialismo propuso un sistema de cálculo casi idéntico al que estuvo vigente desde 2009 hasta 2017.

Así, se sugiere que los haberes tengan en cuenta el 50% de la variación salarial y el 50% por recaudación impositiva con actualización bianual, en marzo y septiembre, con un incremento que no puede superar el 1,03% del total de lo que ingresa a la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES). De esta manera se dejaría atrás la reforma jubilatoria que se aprobó bajo la gestión Mauricio Macri y que significó una pérdida del poder adquisitivo de al menos 20% en los haberes de jubilados y jubiladas. Es que dicho esquema tenía en cuenta el 30% de la variación salarial y el 70% de inflación, aunque actualizada de forma trismestral, con lo cual básicamente se licuaron los haberes por el descalabro macroeconómico y, así, todo aumento quedó corto y siempre abajo del costo de vida. En cambio, la fórmula aprobada bajo el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner e ideada por el entonces director ejecutivo de la Anses, Amado Boudou, permite analizar que el aumento de los haberes le ganó a la inflación en prácticamente todos los años vigentes, inclusive cuando el PBI marcó un estancamiento.

Antes: Proponen que la fórmula jubilatoria sea la misma que regía con Cristina Kirchner

Se trata de una fórmula aggiornada a un modelo de país. Si la economía crece, lo hace con los trabajadores y las trabajadoras adentro. Eso no significa que sea la panacea ya que- el Pueblo no lo permita- si dentro de unos años un proyecto político neoliberal gana las elecciones, avasallará los derechos tal como lo hizo Cambiemos. De hecho es lo que pidió, pide y seguirá pidiendo el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo que fue traído paradójicamente por los que hoy hablan de “ajuste” pero que cumplieron sus exigencias a rajatabla y con represión de por medio.

Es cierto que se añadió una cláusula que impide reformas en el cálculo de la movilidad a futuro. Aunque si la economía no es próspera, tampoco lo será el poder adquisitivo de las mayorías, y mucho menos el del sector pasivo. “Cuando tuve oportunidad de exponer ante la comisión propuse que, para evitar la volatilidad que trae aparejada una fórmula pro-cíclica, se creara un fondo anti-cíclico con el FGS. No pierdo la esperanza de que en algún momento ello ocurra, y que el FGS sea finalmente de utilidad para los propios beneficiarios de la seguridad social”, explicó el abogado previsionalista Miguel Fernández Pastor, quien participó del debate para la nueva fórmula y consideró que la propuesta del Gobierno “es un gran avance y hay que recibirla con entusiasmo y esperanza”. “Puede que no sea perfecta, pero es una buena propuesta, muy superadora de la implementada por el macrismo”, sintetizó.

Por último, huelga decir que ambos temas mencionados se debaten ante la mirada atenta de la misión del FMI que vino a la Argentina con el objetivo de reestructurar los USD44.000 millones contraídos por Macri. Previo al arribo, el Gobierno dejó trascender que pedirá un programa de facilidades extendidas con un plazo de, al menos, cuatro años para comenzar a pagar, con una tasa de interés en torno al 3%. La inminente llegada de Joe Biden a la presidencia de Estados Unidos trae visos de positividad respecto al reclamo nacional, que necesitará del voto que tiene el país norteamericano en el organismo multilateral para aprobar un acuerdo de esa magnitud. Como sea, más allá de quién maneje el destino de EEUU, o de la construcción de una imagen “amigable” de la directora Kristalina Georgieva, el Fondo es el Fondo. Y el Fondo quiere condicionar a los países y cobrar lo que prestó (pese a haber sido un acuerdo “stand by” direccionado a la reelección fracasada de Macri, según lo dijera el funcionario del gobierno de Donald Trump, Mauricio Claver). Es decir, quiere señales.

Antes: Deuda: Guzmán solicitará al FMI un programa de facilidades extendidas y fuerza posición de EEUU

Se le atribuye al ministro de Economía Martín Guzmán la decisión de priorizar el “equilibrio” de la economía por sobre los 9 millones de beneficiarios/as del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), ahora discontinuado. Tal vez fue una de esas señales que esperan ver los de “afuera”. Es que, bien se sabe, los paladines de la ortodoxia achacan con el déficit fiscal y piden a gritos el ajuste a la inversión social, la cual llaman “gasto público”. La decisión, sin embargo, no cayó bien dado que la economía todavía no mostró recuperación equiparable a la situación laboral, pese a haber claras muestras de reactivación de la industria, y llega justo antes de fin de año. A ello debe sumarse la búsqueda por “reemplazar” el programa Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) y las dificultades por controlar los precios de los alimentos, que según el INDEC registraron una fuerte suba en octubre empujando la inflación en todas las regiones. Es cierto que “reinstalar la movilidad social ascendente que caracterizó a la República Argentina requiere comprender que los problemas de la pobreza no se solucionan desde las políticas sociales sino desde las políticas económicas”, como dijo el expresidente Néstor Kirchner. Pero no es menos cierto que atravesamos una situación de excepcionalidad y crisis generalizada, lo que llevó a los países más “comprometidos” (por su capacidad) con el equilibrio fiscal, a aumentarlo exponencialmente para contener el impacto de la crisis en la sociedad.

Te puede interesar: Para el Gobierno el IFE sirvió muchísimo, pero no habrá 4ta entrega

Alemania, por ejemplo, prevé un endeudamiento para financiar el déficit presupuestario y, así, “utilizar medios considerables que protejan la salud de los ciudadanos y estabilicen la economía”, dijo el ministro de Finanzas Olaf Scholz. El PBI caerá por lo menos 7 puntos este año, calcula el banco central alemán. España, en tanto, ha decidido suspender las reglas fiscales para 2020 y 2021 para hacer frente a la crisis generada por la pandemia, explicó la ministra de Hacienda María Jesús Montero. Los casos mencionados no hacen más que ratificar la legitimidad en la continuidad de programas que inyecten dinero en las capas populares y, así, se logre sostener la demanda interna, que representa la mayor parte de la economía argentina. Fue una decisión política errática, amén del mensaje de austeridad al Fondo y la carta guardada por si tenemos un rebrote de contagios de coronavirus en los meses venideros, como ocurrió en el mundo.

Así las cosas, el Gobierno retomó la iniciativa poniendo en agenda el debate por la fórmula previsional y el Aporte Extraordinario a las Grandes Fortunas en la Cámara Baja, dos medidas que ponen en el centro de la escena la redistribución de las riquezas y el esquema impositivo nacional como así también la situación de contribuyentes y beneficiarios de la seguridad  social. El macrismo residual ya ha manifestado su posición contraria para con ambos proyectos, al tiempo que critica sin vergüenza alguna el programa económico del oficialismo, pese a que ha sido ese proyecto político el que sobre-endeudó al país vedando acceso a créditos internacionales y destruyendo la capacidad de compra de las mayorías. Es, cuanto menos, tragicómico escuchar cómo los extremos (incluida la mal llamada “izquierda”) se unen para vapulear la coalición de gobierno. Pero es lo que toca. Hay que dar el debate institucional y representar a quienes han votado por un proyecto gubernamental de corte popular.

Compartir en

El menú social no está configurado. Necesitas crear el menú y asignarlo al Menú Social en los ajustes de menús.

Instagram did not return a 200.