En lo que va del 2021 se clausuraron 376 fiestas clandestinas en Salta

El ministro de Seguridad anticipó mayor control policial en «barrios y zonas rurales» para evitar los eventos sociales masivos. Pulleiro también dijo que los chicos cuando salen del colegio rompen los protocolos. 

En lo que va del 2021, en Salta se han clausurado 376 fiestas clandestinas y se labraron 36 mil actas de infraciones sobre un total de 370 mil procedimientos. Así lo informó el ministro de Seguridad local Juan Manuel Pulleiro, quien especificó que por fin de semana se detectan entre 20 y 30 juntadas clandestinas.

Tras hacerse eco de los datos reportados por la cartera sanitaria, los cuales indican que hubo un aumento de contagios de coronavirus en la franja etaria que va de los 10 a 29 años, Pulleiro consideró que las fiestas clandestinas son «el mayor atentado contra la salud pública».

Según el titular de la cartera Seguridad son las y los jóvenes quienes «menos cumplen con las medidas de prevención sanitaria» organizando y participando de reuniones sociales. Por tal motivo, Pulleiro adelantó que la Policía incrementará los patrullajes en barrios y zonas rurales.

Además, el ministro pidió a la ciudadanía que reporte las fiestas clandestinas que se realizan en su vecindario al Sistema de Emergencias 911. Esta invitación a suministrar información fue considerada por Pulleiro como «la fuente primaria de información» que permite clausurarlas.

El incumplimiento de las medidas sanitarias vigentes está penado por la Ley 8.206 que establece severas sanciones penales y económicas a quienes la infringen. En el caso particular de quienes organizan o concurren a fiestas clandestinas la sanción económica es de hasta $135 mil pesos.

Por otro lado, el ministro de Seguridad deslizó algunas medidas posibles como alternativa a la prevención que están vinculadas a la población juvenil y particularmente a las clases presenciales.

«Recomendamos que los mismos docentes y autoridades de establecimientos desalienten a los chicos a que salgan porque hacemos todo el cuidado en las aulas, se hacen las burbujas, pero luego, a la salida del colegio, los chicos van a un shopping, a un comercio, a un restaurante, a un bar o una heladería y rompen protocolos: no usan barbijo, no hay distanciamiento social«, explicó Pulleiro.

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