El día que BUUFO entrevistó al nuevo presidente de Bolivia: claves de la economía

Luis Arce será el nuevo presidente del Estado Plurinacional de Bolivia. Fue ministro de Economía y visitó Salta tiempo atrás, cuando expuso sobre los lineamientos de su gestión: nacionalización de los recursos naturales y del sistema previsional y fuerte intervención estatal en los procesos productivos. (Emiliano Frascaroli)

El Movimiento al Socialismo, partido de Evo Morales Ayma, se impuso por más del 52% de los votos, con más de 20 puntos porcentuales de ventaja contra el opositor más próximo. Así, Luis Arce y David Choquehuanca han sido electos presidente y vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia. Ganó holgadamente en cinco de los nueve departamentos: La Paz, Potosí, Oruro, Pando y Cochabamba.

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Arce fue Ministro de Economía y Choquehuanca estuvo al frente del Ministerio de Exteriores durante 11 años. Uno y otro fueron claves en la reconstrucción económica-social del país andino y, por supuesto, de la consolidación política del partido de gobierno.

BUUFO entrevistó al hoy presidente electo Luis Arce, cuando visitó la Universidad Nacional de Salta (UNSa), en 2018, y expuso el modelo económico al cual le llamaron «milagro boliviano«. Lejos de ser un milagro, la política económica del MAS en Bolivia permitió reducir un 25,3% la pobreza desde 2005- cuando llegó al poder- al 2018, la desigualdad se achicó en torno al 25% dado que el coeficiente de Gini pasó del 0,585 a 0,440 (cuanto más cerca al 1 es más desigual una nación) y la desocupación se ubicó en solo 4,3% siendo una de las más bajas del continente, según explicó la economista Julia Strada del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

Esa política económica-financiera se basó, a grosso modo, en la nacionalización de los recursos naturales y del sistema previsional, la intervención estatal en los procesos productivos y financieros y la redistribución de las riquezas con bastos programas sociales para encender la demanda interna vía inversión pública, entre otros.

No practicamos un sistema de pensiones neoliberal; tenemos nuestro propio sistema que ha servido de inspiración para otros países, debo decirlo con mucho orgullo”, decía Arce a este medio en 2018, para luego definir a Bolivia como un ejemplo vivo de los beneficios que acarrea la aplicación de alternativas al capitalismo salvaje.

La concepción del sistema jubilatorio sirve como contrapunto a las recetas extranjeras importadas por administraciones de gobierno afines a organismos el Fondo Monetario Internacional. Es sabido que esta entidad multilateral presiona a países para que apliquen modificaciones regresivas en los sistemas previsionales estatales, tal como sucedió con Argentina durante el gobierno de Mauricio Macri o en el Brasil de Jair Bolsonaro: suba de la edad jubilatoria y achicar las jubilaciones. Esas recetas vienen atadas a reformas laborales perjudiciales para la clase trabajadora.

A su vez, en una entrevista conjunta con el colega Ignacio Carrizo, BUUFO consultó sobre un eje que enciende discusiones entre la ortodoxia y heterodoxia económica: el impacto del ajuste en la inversión pública para bajar el déficit fiscal. Paradójicamente, es lo que sugiere Juntos por el Cambio aún en tiempos de pandemia: achicar el Estado.

“Siempre la inversión pública tiene un efecto macroeconómico importante; el restringirla tiene un efecto negativo en nuestra región y en la historia de nuestros países eso se puede evidenciar. El momento en que se aplica simultáneamente políticas neoliberales y adicionalmente se aleja la inversión pública es que los países empiezan a experimentar recesiones, problemas macroeconómicos serios porque no hay quién empuje el crecimiento económico: ni el privado ni el sector público. Ahí estamos en serios problemas. Bolivia es todo lo contrario: en Bolivia se hace una fuerte inversión pública que jala la inversión privada y estamos en los mejores escenarios para la inversión”, contestó Arce.

El éxito fue tal que Bolivia redujo la pobreza y la desigualdad; vivenció un crecimiento sostenido incluso en escenarios adversos para América Latina tras el desplome del precio de los commodities en los mercados internacionales; y encaró un proceso de industrialización a partir de la diversificación económica propulsada por el sector hidrocarburífero.

Ahora, con la aplastante victoria electoral, el MAS podrá continuar el proceso iniciado en 2005 y sólo interrumpido por el Golpe de Estado provocado por sectores económicos y políticos que pugnan por sus intereses corporativos apalancados en la injerencia externa. Y será el exministro de Economía quien esté al frente del Gobierno.

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