Diego Maradona ya descansa en paz junto a Don Diego y Doña Tota, sus amados padres

El astro del fútbol fue despedido por una multitud que desbordó la Casa Rosada entre cánticos y lágrimas. Los tensos momentos en la concentración, con fuertes cruces de Nación a Larreta por la represión. Saludos desde todo el mundo. Y el primer día sin el 10 en la tierra.

“Gracias por jugar al fútbol”. Cuando Diego entrevistó a Diego en el programa “La Noche del 10”, fue ésa la frase que quería resaltar el día que muriera, según dijo. A ese día nadie quería llegar, pues era de esperar la profunda tristeza que provocaría aquí y en todo el mundo… pero llegó. Diego Armando Maradona ha sido enterrado junto a sus padres, Don Diego y Doña Tota, a quienes siempre admiró, cuidó y amó con profundidad. Así, el mejor jugador de fútbol en el mundo ya descansa en paz en el cementerio de Bella Vista, a 40 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en la localidad de San Miguel.

El velatorio en Casa Rosada había comenzado la mañana del jueves. Aunque el dolor en el pueblo argentino y en todo el planeta se hizo sentir apenas conocida la trágica noticia, pasado el mediodía del miércoles. Además de sus hijas Dalma y Gianinna y la pareja de su vida, Claudia Villafañe, despidieron al Diego el binomio presidencial Alberto Fernández-Cristina Kirchner, ex jugadores- entre ellos el plantel de Gimnasia Esgrima de La Plata, a quien dirigía- y amigos, y las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

Fue tanto el amor y la gratitud expresada que cientos de miles inundaron las calles. No alcanzó el tiempo fijado por su familia para proceder al entierro, a las 16 horas, y una multitud desbordó las inmediaciones a la Casa de Gobierno.

Como era de esperar- tal vez no para todos-, el fervor popular rebalsó las vallas al ver que se acercaba el momento final y todavía no habían podido despedirse. Por un momento la ceremonia se tiñó de represión. La Policía de la Capital Federal intentó despejar con balas a quienes, envueltos en banderas de Argentina y decenas de clubes, buscaban despedirse de quien fuera su D10S. El dios más humano, diría la historia. Por tal motivo el ministro del Interior Eduardo “Wado” De Pedro exhortó al alcalde porteño Horacio Rodríguez Larreta que frenara la represión de las fuerzas que tiene a su mando. Y fue allí que se libró el paso.

Seguramente la jornada de ayer quede en los libros de historia y en la memoria de los pueblos que pudieron disfrutar las alegrías que Maradona, y sólo él, ha logrado. El pibe de Villa Fiorito que le arrancó un mundial a los ingleses con el mejor gol de todos los tiempos, relatado por el gran Víctor Hugo Morales, no murió. Los cánticos de hinchas de todos los colores lo plasmaron así: “El Diego vive en el Pueblo”.

De hecho, la repercusión de la noticia habla por sí sola. Los saludos llegaron desde todos lados. El Nápoles, aquél club del sur de Italia que vivió su mejor etapa con el Diego y pudo volver a sentir y creer que los pobres podían ganar, le puso su nombre al estadio. Mientras tanto, llovían las salutaciones de grandes deportistas del globo, autoridades de gobierno e instituciones deportivas, y se multiplicaban los santuarios en estadios y calles de Argentina y el mundo.

Lo cierto es que, después de tanto dolor y amor reflejados en lágrimas, plasmados en banderas, encendidos en velas y transformado en cantos populares, Diego Armando Maradona ya descansa en paz junto a su mamá Doña Tota y su papá Chiroto, como le decía el 10, o Don Diego.

BUUFO despide con profundo dolor al mejor futbolista de la historia, quien le puso cuerpo a la construcción de una Patria Grande haciendo honor al legado de su segundo papá, tal como consideraba a Fidel Castro, y que tantas alegrías le dio al Pueblo Argentino con su magnífico y delicioso arte.

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