Charly, nuestra antena bicolor

Charly creó canciones sin fin para contar los miedos y las alegrías de Argentina y de él mismo. «Ellos escriben las cosas y yo le pongo melodía y verso…yo canto para esa gente porque también soy uno de ellos» compuso a los 23 años. Habló de sus mambos, amores y defectos:  “Si tenes la nariz grande hace algo con ella y no te encojas” dijo mientras presentaba Clics Modernos. El disco en donde le dice Dinosaurios a los militares, tiene el primer sampler del rock nacional y le canta a los exiliados:  “¿Por qué tenemos que ir tan lejos para estar acá?”.

Charly es nuestra antena que transmite  lo que decimos y sentimos. En el 74 captó las frecuencias políticas que andaban en el aire e hizo “Pequeñas anécdotas sobre las instituciones”. Una sátira a las instituciones.  Sin descuidar lo introspectivo se preguntó «¿Cuantas veces tendré que morir para ser siempre yo?»

Con la dictadura la antena se puso oscura, era el país de Alicia donde el «trabalenguas trabalenguas y el asesino te asesina». Retrató la paranoia y la tristeza en temas como «Hipercandombe», «¿Que se puede hacer salvo ver películas», «Viernes 3 am» y «Los Sobrevivientes». También nos hizo un llamado de atención: “Con los ojos cerrados no vemos más que nuestra nariz”. Igual no todo era un bajón, también decía «no te dejes desanimar», gritaba que «la grasa de las capitales no se banca más» y hasta se burló del ministro de economía con «José Mercado». También cantó algo que quedó en la cultura popular: «La alegría no es solo brasilera»

 

 

«Si uno escribe solamente lo que le pasa, es un periodista» dijo alguna vez. Es que García se permitía ponerse en la piel de personajes y así surgieron joyas como «tribulaciones lamentos y ocasos de un tonto rey imaginario o no», «Rasguñas las piedras», y «Cuando ya me empiece a quedar solo».

En los 80 «se cansó de hacer canciones de protesta” (aunque nunca pudo dejar de protestar) y se puso a experimentar con los sonidos entre esos “raros peinados nuevos”. De esa etapa salieron joyas como “Inconsciente colectivo”, “Superheroes” “No bombardeen Buenos Aires”, “Ojos de videotape”, “Total interferencia”, “Adela en el carrousel”, “El karma de vivir al sur”, “parte de la religión”, “Fantasy”, “promesas sobre el bidet” y “A punto de caer”

 

El “reloj de plastilina” marcó los 90 con algunos clásicos como “De mí” y “Filosofía barata y zapatos de goma”. Luego comenzaría la etapa Say no more. Una era caótica donde el formato canción se puso difuso entre muchas capas de sonido, sustancias y menemismo. Algunas de las mejores canciones que emergieron del caos fueron “Cuchillos”, “Kurosawa”, “Victima”, “Love is love”, “Say no more” y “Fax u”

Charly y su maquina de ser feliz no se detuvo en el sXXI y nos regaló joyas como “No Importa”, “King Kong”, “El amor espera”, “Asesiname”; “Primavera”, “Pastillas”, “Rivalidad”, “Mundo B” y “lluvia”

 

Hoy, el músico que mejor sintonizó el inconsciente colectivo de los argentinos, cumple 70 años, buen motivo para escucharlo y cantar de nuevo una vez más.

 

Por Agustín Ochoa (@agu8a)

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