Celebración de las contradicciones

El establishment político-económico se resiste a poner la espalda para salir de la crisis. El caso Vicentin. Los mensajes en el Frente de Todos, y su interpretación en los altoparlantes de Clarín. El contexto y la mirada a futuro.

Por Emiliano Frascaroli

Una saludable discusión en el peronismo surgió a partir de la recomendación de lectura que hizo Cristina Fernández de Kirchner a la nota de Alfredo Zaiat en Página 12, la cual puso en discusión los negocios de los empresarios del G-6, cuyos intereses se contraponen, a su entender, a un modelo de desarrollo inclusivo social, y apunta a la conducción política del poder económico: Clarín y Tetchin. Fue tras la reunión el 9 de Julio en la Quinta de Olivos.

Por supuesto que la interpretación en Infobae, La Nación y Clarín fue que CFK le marca la cancha a Alberto Fernández al decir que el artículo es “imprescindible para entender y no equivocarse”. Más allá de los constantes intentos de la oposición política y las corporaciones mediáticas por marcar una supuesta discordia entre el Presidente y la Vicepresidenta, el debate en el frente de gobierno es un hecho. Se discuten las formas; esto es, el cómo y no tanto el qué.

«Más allá de gestos personales de cada uno sus miembros hacia el poder político de turno, el poder económico se ha transformando en estas últimas décadas. Ir a su búsqueda con la expectativa de encontrar lo que alguna vez fue para sumarlo a un proyecto de desarrollo nacional, como si nada hubiera pasado en este tiempo, sólo entregará otra decepción«, escribió Zaiat.

Resistencia

Las movilizaciones anticuarentena que promueve “el ala dura” de Juntos por el Cambio y la utilización del crimen de Fabián Gutiérrez para ensuciar a CFK son ejemplos de que la oposición no distingue moral. Su sentido de la oportunidad es hasta peligroso, como lo demuestra el diputado Fernando Iglesias al ensalzar consignas golpistas. Muchos distinguen dos corrientes en JxC, una responsable en su gestión y otra que se encarga de atacar cada vez que puede al oficialismo. Para quien esto escribe, funcionan en tándem, como dos caras de una misma moneda. El Presidente, hombre de la democracia, como se define, abre diálogo con legisladores y mandatarios opositores para tener una gestión responsable de las crisis económica y sanitaria superpuestas.

Sin embargo, al querer aplicar una política de redistribución de las cargas, como el impuesto extraordinario a las grandes fortunas o la intervención de una empresa clave para generar dólares desde un sector estratégico, se esfuman las “diferencias”. Es en ese momento en el que la oposición demuestra que su postura es contra el peronismo y, por lo tanto, contra la construcción de un modelo de desarrollo inclusivo. La pregunta sigue siendo la misma: ¿Quién va a poner la espalda para salir de tamaña crisis sin posibilidad de financiamiento externo, en plena pandemia y en proceso de renegociación de la deuda?

El caso Vicentin es paradigmático. Los empresarios estafaron al Estado dibujando la liquidación de exportación de cereales triangulando con empresas radicadas afuera del país, estafaron a productores adeudando el pago de cosechas y fugaron divisas a cuevas offshore. Había que patear un penal desde la línea del arco. Pero un juez de Reconquista, Santa Fe, que tenía la causa en sus manos y jugó siempre para Vicentin avalando los créditos desde el Banco Nación, marcó un revés. O al menos así se lo pudo interpretar, y fue celebrado en letra de molde. ¿Cómo un funcionario del Ministerio de Justicia o el propio Secretario de Justicia no van a  monitorear qué posición tiene el magistrado? Si se trata “tocar” la propiedad privada, no puede haber pasos en falso, mucho menos cuando se sabe que existe un núcleo opositor agazapado a la espera de medidas o situaciones que le sirvan para socavar el capital político del Gobierno. De todo se aprende.

Al caso Vicentin se suman la demora del proyecto de impuesto extraordinario a las grandes fortunas y la invitación a los empresarios el 9 de Julio a Olivos. Esta última valió una carta abierta por parte de la titular de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini. ¿Por qué no los invitó otro día, colocándolos en el lugar que les corresponde y no como el centro de la escena? Nadie ignora que el sector privado no sea clave para la reconstrucción de la Patria, pero tal vez no son esos los empresarios dispuestos a ser parte de un modelo de desarrollo inclusivo, siguiendo la nota de Zaiat, dado que sus intereses no están puestos en la industrialización y generación de valor agregado, un capitalismo de inclusión social, sino más bien en el capitalismo financiero. De allí el reclamo por la participación de las pymes, que al fin y al cabo son las que generan trabajo genuino. El establishment político-económico se resiste a la ampliación de derechos laborales y redistribución de riquezas.

Peronismo aquí y ahora

El ministro de Defensa, Agustín Rossi, uno de los cuadros más importantes del peronismo, envió un mensaje a la militancia y a la dirigencia a raíz del debate por los caminos a tomar en el FdT. Llamó a Hebe, recibió al expresidente Eduardo Duhalde e hizo un recorrido de su rol militante desde 2002 a la fecha pidiendo entender los contextos y bancar a Alberto con corazón y con cabeza. Recordó el sentido de construcción política del gobierno de Néstor Kirchner poniendo énfasis en los tiempos y la correlación de fuerzas. Es cierto que cuando Kirchner asumió, balanceó los nombres y cargos con distintos sectores (Iglesia, FFAA, Poder Judicial, Banco Central), y que la nacionalización de YPF se hizo después de que CFK ganara por el 54% de los votos. Es decir, cada movimiento se dio en contexto.

Hay quienes consideran que abrir frentes de batallas en default, renegociando la deuda externa y en medio de una pandemia podría ser contraproducente respecto al capital de gestión. Mucho más cuando existe una oposición agazapada que no duda en dar estocadas que debiliten paulatina y constantemente al gobierno del Frente de Todos. Otros, en cambio, refrendan que es un momento clave para lograr una reforma impositiva que libre de cargas a las mayorías, por ejemplo, y coloque en el centro de la discusión la participación de los sectores privilegiados y su rol para salir de las crisis que atraviesa el país y de la cual tienen mucho que ver.

Como sea, existen posturas que consideran que no se debe limitar el debate de una coalición de gobierno en cuestiones de liderazgos, cosa que nadie en su sano juicio discute. Más bien, dicen, hay que poner en el centro de la discusión qué futuro se desea construir. O quién va a poner la espalda para sortear las consecuencias de cuatro años de neoliberalismo y una pandemia.

Es un debate de forma y no de origen, donde un sector del peronismo pide peronismo aquí y ahora, pero sobretodo no dar pasos en falso que permitan al antiperonismo fracturar o retacear el direccionamiento del gobierno hacia una sociedad más igualitaria.

Si no hay mayorías en el Congreso para lograr el impuesto extraordinario a los multimillonarios, ¿por qué no dar el debate y si no se obtienen los votos necesarios, poner de manifiesto quiénes y por qué defienden al sector más pudiente y ya? El expresidente de Ecuador, Rafael Correa, dijo en una entrevista con el colega Gustavo Sylvestre, apenas asumido el Frente de Todos, que se impresionó por la formación y entereza de Alberto Fernández, aunque deslizó que “peca un poco de ingenuidad”. “Creer que se puede cambiar las cosas siempre consensuando y teniendo el apoyo de las élites. No, van a decirle ‘sisi’ hasta que puedan meterle la apuñalada por la espalda. Así que tiene que ser muy cuidadoso con eso”, consideró Correa.

La postura de la oposición tras las elecciones de noviembre pasado, apuntalada por las corporaciones privadas- mediáticas y de otros rubros- y la resistencia de la familia judicial a una revisión del servicio de justicia, es bastante clara: sus intereses son contrarios a la construcción de una Patria socialmente justa, económicamente independiente y políticamente soberana.

El gran Eduardo Galeano escribió en El Libro de los Abrazos un apartado, “Celebración de las contradicciones/1”, que dice así: “COMO trágica letanía se repite a sí misma la memoria boba. La memoria viva, en cambio, nace cada día, porque ella es desde lo que fue y contra lo que fue. Aufheben era el verbo que Hegel prefería, entre todos los verbos de la lengua alemana. Aufheben significa, a la vez, conservar y anular; y así rinde homenaje a la historia humana, que muriendo nace y rompiendo crea”. Sin que por tal cita se pretenda esbozar un escrito que emule la obra de Galeano, este aporte invita a celebrar las contradicciones en el gobierno del Frente de Todos, dado que la discusión en el peronismo por las formas es saludable para afinar la toma de decisiones y construir consensos entre las mayorías. Vaya entonces ese espaldarazo al Gobierno.