Casas y cosas de la Salta de antaño

Un memorioso ciudadano salteño evoca uno de los eventos más significativos de la juventud: la celebración del Día del Estudiante. Cómo y dónde se realizaban. 

Por El Viajante*

Regresamos primaverales del desandar del sábado anterior para iniciar un nuevo recorrido por los caminos del tiempo, buscaremos una parada imaginaria y poder detenernos para evocar tiempos idos, pero que quedaron imborrables en nuestras mentes y que añoramos con el correr de los días.

Estamos en pleno nacimiento de la primavera, se nos fue el 21 de setiembre y sus festejos coincidentes con el día de los estudiantes, los que en realidad eran los que ponían aditamentos necesarios para mancomunar ambas fiestas.

En la víspera del día 21, los colegios se disputaban la mejor carroza y se esforzaban en la tarea de engalanar lo más sobrio posible los hoy desaparecidos coches de plaza, ellos debían competir en esperado desfile en la plaza 9 de julio.

Los estudiantes desde temprana hora formaban graciosas murgas que desfilaban sonora y graciosamente por distintas calles de la ciudad a la vez que convocaban a sus tradicionales bailes que se realizaban en distintos locales: La Sociedad Española, el club Gimnasia y Tiro, o el Centro Argentino eran sólo algunas de las sedes que servían de recepción a los alegres y primaverales jóvenes. Estos bailes solían ser muy competitivos, en cuanto a asistencia se refería, y en ellos cada colegio elegía su reina que lo representaría al día posterior en la elección de la soberana máxima.

Avisos de la Salta de antaño

Llegaba el día, es decir el 21, los festejos continuaban con sendos desfiles de carrozas y coches de plaza muy bien decorados y la presencia de numerosos y bulliciosos jóvenes disfrazados. Al término de este paseo se realizaba la esperada velada inter-colegiales, en ella eran protagonistas estudiantes de todos los colegios y basaban sus presentaciones en mímicas e imitaciones de profesores de sus respectivos establecimientos, muchos de ellos presentes en este acto y que aplaudían a rabiar, esta presentación se realizaba en el teatro Victoria o Alberdi.

Los festejos estudiantiles finalizaban esa misma noche con un trascendental baile en la que era elegida la soberana máxima que llevaría su centro hasta el próximo año.

Mis amigos, hemos querido revivir estos lindos recuerdos ya fenecidos. Para dar más vida a nuestra evocación del pasado, a partir de hoy incluiremos en nuestra columna avisos comerciales o fotos de la época.

Vámonos a disfrutar de esta bella primavera, quizás en ella podamos encontrar la flor que nos haga vivir en hermandad y paz… hasta el sábado amigo lectores.

*El artículo fue publicado originalmente el 4 de octubre de 2003 en el Semanario Redacción.

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