Brisa se hizo Ley: hijos e hijas de víctimas de femicidios tendrán reparación económica

El proyecto establece un paliativo a menores de 21 años y personas con discapacidad cuya madre fuera asesinada por razones de género. Lleva el nombre de la hija de Daiana Barrionuevo, asesinada por su ex pareja. Los datos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación habían revelado la dimensión de la problemática en cuestión.

La Cámara de Diputados de la Nación aprobó la Ley Brisa por unanimidad con 203 votos a favor. El proyecto establece una reparación económica por mes- equivalente a una jubilación mínima- para hijos e hijas de víctimas de femicidios en todo el país.

La iniciativa fue impulsada, entre bancadas legislativas y otras organizaciones, por la Casa del Encuentro, una Asociación Civil que trabaja contra la violencia, abuso y discriminación hacia las mujeres, niñas y niños. Tenía media sanción del Senado.

El régimen que crea la Ley Brisa alcanza a niños, niñas y adolescentes que hayan perdido a alguno de sus progenitores por violencia intrafamiliar o de género. De esta manera, otorga una reparación económica que equivale a una jubilación mínima (actualmente ronda los 8 mil pesos) y comienza a percibirse a partir del procesamiento del victimario. Además, la medida es retroactiva al momento del crimen y se extiende hasta los 21 años de edad como así también a personas con discapacidad.

Sin embargo, el concepto “retroactivo” deberá clarificar su alcance en la ejecución, ya que algunos legisladores plantearon que una víctima menor de 21 años puede respaldarse en la ley y solicitar la reparación económica por crímenes cometidos anteriormente a la legislación en cuestión.

Asimismo ha habido disidencias respecto a la concepción “violencia intrafamiliar”. En realidad, lo que se pretende es instaurar que son crímenes fruto de la violencia de género que en los hogares se refleja por una relación de subordinación propia de un sistema patriarcal. “Tiene que ver con lo que propone la Convención sobre la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer)”, explicó la diputada Alejandra Martínez.

Según trabajos de la Casa del Encuentro, entre 2008 y 2016 se registraron 2.919 hijos e hijas que quedaron sin madre, de los cuales 1.859 son menores de edad. Esto quiere decir que más de la mitad de las víctimas colaterales de femicidios son menores.

Por su parte, según el Registro de Femicidios de la Justicia Argentina para 2017 en el país hubo 251 víctimas directas de femicidios. La cifra proviene del relevamiento de causas judiciales que se iniciaron entre el 1 de enero y el 31 de diciembre en las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Así, los datos que arroja la Corte Suprema de Justicia de la Nación establecen, entre otras cosas, que el 93% de los imputados incluidos en las causas eran varones con quienes las víctimas tenían un vínculo o conocimiento previo y casi el 60% de los casos eran sus parejas y ex parejas. Asimismo un 80% de los femicidios fueron cometidos en espacios privados.

De acuerdo a las estadísticas, la región norte presenta la tasa más alta de femicidios. En Salta, Jujuy y Santiago del Estero oscila entre 2,7 y 2,1 cada 100 mil mujeres; muy por encima de la media nacional.

“Como no queremos ni una menos, creemos en el poder de las niñas que actuó en esta Cámara: el de una niña que esperaba un órgano que no llegó a recibir pero quiso hacer una campaña; y un caso como el de Brisa, que sin comprender la totalidad del problema nos ayuda a entender a los adultos los cambios que tenemos que dar como sociedad”, apuntó como síntesis de una histórica sesión la diputada kirchnerista Cristina Álvarez Rodríguez. (E.F.)

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