Brasil y la Amazonía, ¿Un genocidio silencioso?

El extenso territorio selvático se deteriora al compás de incendios intencionales y del avance de los negocios privados. La postura del presidente Jair Bolsonaro: dejar hacer, dejar pasar. Los pueblos indígenas, olvidados.

Por Nelson David Aguilar

La situación medioambiental en la Amazonia del Brasil presenta un panorama altamente preocupante. El principal pulmón verde de Latinoamérica redujo su extensión en grandes cantidades gracias a los incendios que la azotan desde el año 2019. Esta devastación que está sufriendo la región responde a varios factores, entre los que se pueden mencionar incendios intencionales, emprendimientos mineros, madereros y petrolíferos sobre todo.

Ante esta situación, la respuesta de los principales mandatarios fue la convocatoria de la I y II Cumbre por la Amazonia. Allí, los representantes de Bolivia, Brasil, Perú, Colombia, Ecuador, Guyana y Suriman expusieron su preocupación y se comprometieron a desarrollar un plan de acción para resolver las principales causas de la crisis climática y medioambiental que atraviesa el continente.

Sin embargo, el Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, compartió una postura que solamente plantea más incógnitas sobre el futuro de la amazonia brasilera y avizora un panorama oscuro. “Estamos en una posición firme de defensa de nuestra soberanía y firme también para que cada país pueda, dentro de su tierra, desarrollar la mejor política de la región amazónica y no dejar que esa política sea tratada por otros países”, aseguró el líder ultraderechista.

Presidente Lenín Moreno participó de II Cumbre Presidencial por la Amazonía  | Sonorama

Este llamado a defender la soberanía nacional tiene un correlato importante: el 60% de la selva amazónica se encuentra en el Brasil. Estos incendios forestales, sumada la tala indiscriminada en la zona, responden a una lógica política y económica propia de un gobierno de neoliberal que privilegia la cuestión material por sobre el bienestar climático y medio ambiental.

La mentada conversión de territorio selvático bajo el mote de la «productividad» son los pilares de la lógica capitalista de explotación de la tierra a cualquier costo, lo cual deja en evidencia las verdaderas intenciones de la política pública de Bolsonaro.

El Estado se encuentra ausente y la militarización de la amazonia brasilera da cuenta de  los intereses económicos que se están poniendo en juego. No existe en Brasil una protección por los recursos naturales, ni un intento de llevar adelante políticas públicas orientadas a la preservación del medioambiente. Incluso más: se visualiza todo lo contrario, ya que se eliminó recientemente la Secretaría del Clima y del Medioambiente.

La lucha contra la deforestación es una lucha contra el genocidio”.

Armando De Negri

Desde el gobierno brasilero no aguardan siquiera cautela: afirman abiertamente que las mayores riquezas económicas del país se encuentran en la amazonia y con ello, también, se observa un fuerte estímulo por penetrar en la zona con actividades económicas. Sin embargo, en ninguna instancia se hace mención a los pueblos originarios, a las comunidades que habitan ancestralmente en este espacio.

Atiende 'de lejos' Bolsonaro cumbre por la Amazonia

 En Brasil quizás tengamos la forma más agresiva de destrucción ambiental y también de los pueblos originarios que se desarrolla en la región. En palabras de Armando De Negri “La lucha contra la deforestación es una lucha contra el genocidio”.

La política bolsonarista, sumada la pandemia del coronavirus, los incendios y los emprendimientos económicos en la amazonia sumergen a las comunidades originarias en un vacío total en el cual no se podría encontrar un futuro próspero.

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El desmantelamiento de los sistemas de protección indígena explicitados en la constitución de Brasil, el recorte presupuestario a cualquier entidad social, civil y política que defienda los derechos de las comunidades y el avasallamiento del arco político judicial tienen un solo objetivo: eliminar cualquier obstáculo que se presente y que pueda detener la marcha de sus emprendimientos económicos y comerciales.

Los lideres y lideresas locales señalan como principal y único responsable de la situación de las comunidades indígenas al presidente Jair Bolsonaro. Su accionar está conduciendo a un genocidio o etnocidio silencioso en donde cada decisión del estado termina por decantar en la desaparición física de pueblos indígenas del Brasil con una trayectoria cultural de siglos.