75 Octubres: ¿Por qué soy peronista?

Por Emiliano Frascaroli

De las cosas que me gustan, soy un apasionado. Jugar un partido de fútbol con los amigos y después hablar de bueyes perdidos mientras compartimos un trago es una de ellas. A decir verdad, nunca supe porqué se sumó a la lista la política, de la cual hablo, leo y escribo cotidianamente hace unos años. Pero sí identifico un hecho bisagra: la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Era 2013 y cursaba una materia de la Lic. en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional de Salta (UNSa) cuando se declaró su constitucionalidad, judicializada años antes por el monopolio Clarín. La noticia llegó y se produjo un aplauso colectivo y espontáneo en el anfiteatro.

Lo cierto es que caí tarde. Recién en la vida universitaria entendí que el precio de la leche y de la carne se digitan por la política. Me hubiese gustado haber entendido la importancia antes. Pero bueno. Entonces, ahí puse a andar la curiosidad y me propuse conocer un poco de la historia política argentina. Por supuesto, me encontré con Juan Domingo Perón y Eva Duarte, Evita, dos figuras clave de la vida política del país. Vídeos, libros, noticias, anécdotas de quienes vivieron la época, charlas con familiares, entre otras, hicieron un mix de fuentes para adentrarme en el movimiento político más importante de la Argentina: el peronismo.

Me sorprendió la multitudinaria convocatoria del 17 de octubre de 1945, aquella jornada en la que cientos de miles de trabajadores, obreros, jornaleros, varones y mujeres, se agolparon en Plaza de Mayo para pedir la liberación de Perón, preso e incomunicado en la Isla Martín García. Fue una demostración de amor y de lealtad impresionante. ¿Qué hizo ese hombre para que tantas y tantos pusieran el cuerpo de esa manera luego de caminar kilómetros y kilómetros para luego refrescar sus pies en las fuentes?

Raúl Scalabrini Ortiz, contemporáneo de la época, describió aquella jornada de esta manera: “Era el subsuelo de la Patria sublevado… Éramos briznas de multitud y el alma de todos nos redimía. Presentía que la historia estaba pasando junto a nosotros y nos acariciaba suavemente, como la brisa fresca del río… Lo que yo había soñado e intuido durante muchos años estaba allí presente, corpóreo, tenso, multifacetado, pero único en el espíritu conjunto. Eran los hombres que están solos y esperan que iniciaban sus tareas de reivindicación. El espíritu de la tierra estaba presente como nunca creí verlo”.

Nacía así una tradición política, social, cultural, filosófica, educacional y económica en la Argentina que marcaría el rumbo de los próximos años. Los históricamente postergados por modelos de exclusión, los peones rurales ninguneados y perseguidos por el patrón de estancia, los inmigrantes que escaparon del “primer mundo” tras la Gran Depresión de 1930, todos ellos vieron en el general Perón la garantía para dignificar su vida. Y así fue. Se instauró entonces un proyecto de gobierno de las mayorías populares que sentó las bases en la independencia económica, la soberanía política y la justicia social.

La redistribución de los ingresos, la industrialización nacional por sustitución de importaciones, la organización de la clase trabajadora, el cuidado al medioambiente y la construcción de una geopolítica hermanada en la Patria Grande formaron parte de ese proyecto. Un proyecto que se vio interrumpido por las dictaduras cívico-eclesiásticas-militares que intentaron sepultar las ideas persiguiendo a sus mentores. Nunca aceptaron que esas ideas ya trascendían a la persona y tomaron cuerpo en el Pueblo.

Pero yo no viví a Perón ni a Evita, más allá de que pude escuchar sus discursos ante las multitudes populares y, así, dimensionar la filosofía de vida y lo que generaban en el corazón de sus descamisados. Yo viví a Néstor y a Cristina Kirchner, quienes enarbolaron, con errores y aciertos, la mejor resignificación del peronismo en el siglo actual. La misma clase trabajadora revalidó ese amor y esa lealtad durante 12 años. Entonces, las y los jóvenes que no pudimos vivir en carne propia la sublevación del subsuelo de la Patria en 1945 lo hicimos con el Kirchnerismo. El kirchnerismo fue- o es- el peronismo que no vivimos. Así, algunos empezamos a creer en la política y lo que con ello se construye. Y quienes se habían desencantado tras los años de cipayismo menemista, volvieron a creer.

Como sea, con el kirchnerismo entendí que los chicos de mi edad que vi vendiendo cartas o frutas a fines de la década de los noventa eran víctimas de un modelo neoliberal de exclusión. Que la consigna “todos somos el campo” que repetí sin saber en 2008, cuando las patronales agropecuarias cortaron las rutas del país y tiraron leche y aceite en protesta a las retenciones a la exportación de soja, era una posición política corporativa que se niega a perder privilegios. Que algunos sectores no tienen tapujos en desplegar tantas mentiras para evitar que los sectores populares puedan no sólo llegar a fin de mes sino también comprarse un celular o vacacionar en los mismos lugares que antes se reservaban para tan acomodadas familias. Desprecio a los cabecitas negra.

A siete años de su muerte, Cristina recordó a Néstor Kirchner con una foto  en sus redes sociales | La Voz

Fue así que también entendí el odio contra Néstor, Cristina y cada funcionario del proyecto nacional-popular que gobernó desde el 2003 hasta diciembre de 2015, muchos de los cuales ahora volvieron al frente del Gobierno, a quienes persiguieron desaforadamente a través del Partido Judicial y los gendarmes extranjeros en suelo local. Ese desprecio de las clases pudientes anti-peronistas afloró con todas sus fuerzas en tiempos de pandemia. Luego de que fracasara el modelo de empobrecimiento de las mayorías y de impunidad de las minorías, vigente entre 2015-2019, el peronismo revalidó en las urnas el apoyo de la clase trabajadora. Se puso así un freno al saqueo neoliberal y se depositó esperanza, amor y empatía para la reconstrucción de la Patria. Una reconstrucción que se ve obstaculizada (amén de yerros propios) por golpes de mercado y discursos radicalizados que exacerban la angustia que se vive por una crisis sanitaria que se superpuso a la crisis institucional-económica que dejaron ellos mismos. Y eso que no hay más que intenciones de ejercer soberanía política, independencia económica y justicia social.

Alberto Fernández y Cristina Kirchner realizarán hoy un acto en Santa Rosa

Cuando debato con mis amigos del barrio en un grupo de WhatsApp ya no me sorprende, como antes, que surjan frases casi como un eco de los altoparlantes del odio que construyó el multimedios Clarín, que intentó voltear la Ley SCA de la cual hablé al principio. Obviamente intento que, como yo, se enamoren de la política (más allá de lo partidario) y que la historia misma- quitando las anteojeras de la historia oficial del mitrismo- se encargue de acomodar los melones. Simplemente espero que la mayor cantidad de personas pueda ver “Perón. Sinfonía del Sentimiento”, la emblemática obra de Leonardo Favio . Estoy seguro de que el Pueblo sí valora la protección desplegada con la ampliación del Ministerio de Salud y el Estado en su totalidad, la prohibición de despidos toda vez que se inyectan miles de millones de pesos para contener el impacto de la crisis, el cuidado a los jubilados y los millones y millones de platos de comida que se brindan día a día en los barrios del país gracias a la militancia popular que hace brotar de sus poros amor y empatía y aun gobierno que no se hace el distraído de la difícil situación que se atraviesa.

Escribo estas líneas con unas ganas tremendas de fundirme en abrazos con compañeros y compañeras en las calles, el lugar histórico que vio nacer este proyecto hoy policlasista, aunque el cuidado de la salud colectiva puede más. A la pregunta del título se la responde de forma simple: porque la Patria es el otro. Y si la Patria es el otro, uno que puede, tiene el deber de despejar esos fantasmas anti-peronistas que encuentran eco aun en quienes se suben a un tren equivocado y defienden intereses ajenos. Uso este canal para hacerlo y espero sirva de algo.

Vaya entonces una salutación por los 75 Octubres, cuyo acto puede seguir ingresando a 75octubres.ar

Comparto el primer capítulo de Perón. Sinfonía del Sentimiento.

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