Represor suelto: denuncian que el genocida Joaquín Guil no respeta la domiciliaria

Los organismos de derechos humanos alertaron que el ex inteligencia de la Policía salteña durante la dictadura salió de su casa sin esposas. Piden informe a Gendarmería.

El represor Joaquín Guil, ex miembro de la Policía de Salta condenado por delitos de Lesa Humanidad en múltiples causas, habría violado la prisión domiciliaria en las últimas horas.

Los organismos de derechos humanos advirtieron en un comunicado que a pesar de que Guil cuenta con cinco condenas a prisión perpetua por crímenes contra la humanidad, fue descubierto en una clínica privada del centro salteño sin custodia ni esposas.

“Todos sabmos que quien merece la pena de prisión por delitos de Lesa Humanidad como Guil no debe andar libremente, es un genocida y representa un peligro para la sociedad”, señalaron en un comunicado la Asociación Lucrecia Barquet, la Agrupación Óscar Smith (Luz y Fuerza) e H.I.J.O.S. Salta en la red nacional.

Por su parte, desde los organismos recordaron que exigen que todos los condenados por estos delitos imprescriptibles “tengan pulseras electrónicas y custodia policial en todo momento, así también que se intensifiquen los controles dada las grandes violaciones a las prisiones domiciliarias de los genocidas en todo el país”.

“Nadie debe cruzarse con un genocida condenado sin que esté custodiado y esposado. Si los ves escribinos. El único lugar para un genocida es la cárcel común. A donde vayan los iremos a buscar”, finalizó el texto.

Además, los organismos que denunciaron ante la Justicia la presunta violación de la prisión domiciliaria solicitaron un informe a Gendarmería para dilucidar si esa fuerza federal trasladó a Guil al Sanatorio CENESA y de qué manera.

Es que, consignó Página12, el Tribunal Oral en lo Federal Criminal 1 autorizó a Guil a que vaya al Centro Médico para realizarse estudios pero el visto bueno detalla que debía ir con la debida y permanente custodia.

Breve historial

Joaquín Guil fue un hombre fuerte de la inteligencia de las fuerzas y estuvo a cargo del área de Seguridad durante la última dictadura cívico-militar materializada el 24 de marzo de 1976.

Sin embargo, Guil ya figuraba como un represor y torturador a ultranza desde años antes, cuando en 1973 fue señalado por sus delitos en las dictaduras que arrancaron con Onganía (1966) y finalizaron con Agustín Lanusse (1973). Por ese motivo, con la primavera camporista y el gobierno de Ragone, fue detenido hasta que la familia militar gestó la intervención democrática para liberarlo.

Guil está condenado por el secuestro y desaparición del ex gobernador Miguel Ragone (causas I y II), el asesinato de Santiago Arredes y la tentativa de homicidio de Margarita Martínez de Leal; por el fusilamiento de los presos políticos en lo que se conoce como la Masacre de Palomitas; por el secuestro del cooperativista Marcial Uro; por privación ilegal de la libertad y homicidio en perjuicio de 17 víctimas, algunas de ellas docentes de la Universidad Nacional de Salta, entre otras causas, la mayoría con penas de prisión perpetua.

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