Refriega política, ataque vecinal e investigación judicial: Rosario de Lerma y el Covid-19

El caso de la trabajadora temporaria que dio positivo del nuevo coronavirus y fue perseguida por vecinos dio mucho qué hablar. Porqué la sociedad reaccionó de forma violenta. ¿Cómo se originó el traslado y la estadía? El rol de las autoridades y los entretelones políticos. La pata judicial y los cortocircuitos comunicacionales.

Por Emiliano Frascaroli

El caso de la mujer que dio positivo de Covid-19 en Rosario de Lerma, el 5º de Salta, llegó a la plana nacional por la insólita y violenta reacción de la vecindad del barrio Islas Malvinas que apedreó la casa de alojamiento y la ambulancia de traslado de la paciente.

Se trata de una situación en la que se combinan múltiples factores: el miedo o paranoia a la enfermedad, la información falsa y filtración de datos, las acusaciones de movidas políticas y la falta de comunicación oficial en la gestión de la pandemia.

¿Cómo fueron los pasos adoptados en la repatriación y alojamiento de las mujeres repatriadas? ¿Por qué reaccionó así la vecindad del municipio vallisto? ¿Qué rol cumplen los funcionarios y cuáles son los señalamientos entre sí? ¿Qué sucederá con las personas que apedrearon la casa y la ambulancia?

El caso

La joven regresó del sur del país, donde trabajaba, y se instaló para hacer el aislamiento social en el norte de la capital provincial. Al cabo de unos días, se produjo el traslado a la casa de una familiar en Rosario de Lerma. El intendente de esa localidad, Enrique Martínez, y el Comité Operativo, habrían dado el visto bueno con el supuesto aval del Ministerio de Salud Pública de la Provincia. Fue en la casa de una tía de la joven, cuyo último análisis dio positivo, donde transcurrió el período final de cuarentena.

Tras detectar el virus en la paciente asintómatica, se filtró el nombre y el lugar de estadía, e inmediatamente una turba vecinal motorizó un linchamiento a punto tal que apedrearon la ambulancia que trasladó a la mujer y a su compañera de aislamiento al hospital Papa Francisco. Rompieron una de las ventanas e intentaron incendiar la casa, por lo cual intervino la policía.

La cartera sanitaria realizó estudios a ¿todas? las personas con las que pudo haberse relacionado la joven. Desde personal de seguridad hasta familiares, todos los resultados dieron negativos, incluida la prima que compartía estadía y otra chica que llevaba la comida a la casa donde se encontraban.

Acusaciones cruzadas

La paciente, en una entrevista con El Tribuno, apunta al senador provincial y ex jefe comunal Sergio “Topo” Ramos por supuestamente azuzar el ataque vecinal. De igual forma lo hizo, aunque tácitamente, el secretario de Gobierno de Rosario de Lerma, Luciano Martínez. “Tenemos las pruebas necesarias, incluso un vídeo en donde se aprecian los desmanes orquestados por algunos que  buscaban el desorden y la violencia”, sostuvo el funcionario, al tiempo que deslizó que hubo “incitadores que están identificados y solo buscan rédito político”.

Al ser consultado por BUUFO, Sergio “Topo” Ramos prefirió abordar el tema desde una postura más conciliadora y reflexiva y más tarde pedir madurez.  “Tenemos que tener una mirada superadora más allá de la contingencia y las posiciones políticas. Acá está en juego la salud de la gente”, aseguró el senador provincial. No obstante, sostuvo que le “llama la atención” que la paciente “opine sobre cosas que no están pasando en la realidad”, que solo “ocurren en la prensa”; y cree que más bien se intenta “desviar la atención” mientras afloran los casos de dengue: hasta ahora se detectaron 3 casos en ese municipio.

Ramos señaló que desde abril sugiere que las personas repatriadas puedan realizar el aislamiento en la capital provincial debido a que en Rosario de Lerma no se garantizaron ni garantizan las condiciones habitacionales, económicas y de higiene para sobrellevar la situación ante la pandemia. El exjefe comunal comentó que algunas personas “hicieron cuarentena donde no tenían ni para comer” y compartían lugar con el resto de la familia. “Se tienen que profundizar las medidas de seguridad”, dice, y celebra la disposición de Provincia acerca de que los repatriados se alojen en hoteles de la Ciudad: “Estábamos supeditados a la responsabilidad social de más de 100 personas que estaban conviviendo con sus familias”.

Por su parte, también circuló en redes sociales y algunos medios la versión  de un supuesto pedido de destitución al intendente Martínez. “Desde ya te digo que es todo mentira”, aclaró a este medio Facundo Ramos, concejal del municipio vallisto. El orden del día para la sesión del cuerpo deliberativo del jueves pasado lo confirmó: no figuró ningún proyecto que buscara la supuesta destitución. “No tiene asidero, es ridículo”, achacó el edil contra la supuesta “sesión extraordinaria”, que nunca hubo.

Este medio quiso comunicarse con el intendente Enrique Martínez pero al cierre de esta nota no obtuvo respuestas.

La reacción social

Para el sociólogo Agustín Pérez Marchetta el ataque a la paciente fue consecuencia de una estigmatización previa; existen distintas capas de prejuicios, como la étnica, cultural, grupo social, etcétera. La que nos ocupa es con origen de clase. “En Salta pudimos ver cómo se ha estigmatizado a personas que han tenido Covid y que esta estigmatización ha ido oscilando según la clase social y la pertenencia”, aseguró a BUUFO. Así, el docente lanzó una comparativa: “No fue el mismo tratamiento que (le dieron, ndr) al abogado que al trabajador golondrina de Neuquén. Es un proceso social en el cual se excluye a la persona y se la discrimina de manera negativa. Es algo repudiable porque va por fuera del marco de los derechos humanos”.

Si bien ha habido casos de discriminación contra personal de salud o de seguridad por parte de vecinos temerosos o paranoicos ante una enfermedad nueva y tanta desinformación, tal vez el caso de Rosario de Lerma sea una consecuencia de la comunicación oficial del gobierno. El propio gobernador Gustavo Sáenz llamó delincuentes a los golondrinas a raíz del 4º caso positivo del nuevo coronavirus, quien viajó clandestinamente en un colectivo desde el sur del país, luego de haber estado abandonado durante días. Quien escribe estas líneas señaló el destrato en aquella oportunidad. Nobleza obliga a decir que también existen inconscientes que deambulan o hacen juntadas quebrantando las recomendaciones sanitarias.

Asimismo, es importante señalar también el abordaje comunicacional que se le da a la gestión de la pandemia. Los mensajes que aportan datos específicos y que sugieren ciertos comportamientos a la ciudadanía deben ser constantes y precisos, además de las menciones religiosas que ocupan la agenda gubernamental salteña. Llevar tranquilidad a la sociedad es necesario para mejorar los resultados.

La repatriación de una mujer en un barrio del sur capitalino es un ejemplo cabal de la no comunicación: los vecinos se enteraron de prepo, quisieron que se vaya por la fuerza y tuvo que intervenir la policía. La ministra de Salud Josefina Medrano de la Serna lanzó un mensaje tranquilizador días atrás, asegurando que “las personas que vienen son personas sanas”. No obstante el objetivo de aportar racionalidad, el mensaje naufragó en aguas intranquilas, y a ello se sumaron los rumores de que las mujeres de Rosario de Lerma habrían salido de sus casas a hacer las compras e incluso en una oportunidad habrían oficiado de anfitrionas de una juntada. Cabe aclarar: eso no justifica el violento ataque que se originó.

Replique judicial

El caso en cuestión se dirime, también, en la esfera judicial. Las investigaciones en curso intentarán de terminar:

  • Qué papel tuvieron el intendente Martínez y autoridades del COCS de Rosario de Lerma por la supuesta autorización para realizar el traslado y, por supuesto, en la vigilancia epidemiológica;
  • Si hubo o no una ruptura en el aislamiento por parte de las mujeres repatriadas, a quienes señalan por supuestamente haber hecho un asado con gente de visita, lo cual está vedado por ley;
  • Cómo y quién filtró el resultado de los estudios y el lugar de estadía de la paciente;
  • Quiénes protagonizaron el linchamiento físico y virtual de las repatriadas. Existen vídeos que registraron el momento en el que vecinos se agrupan afuera de la casa donde realizaba el aislamiento la paciente;

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De momento, la trabajadora aislada en en el hospital Papa Francisco se realizó otro testeo para confirmar haber superado la enfermedad del nuevo coronavirus, el cual dio negativo. Según dijo, iniciaría presentaciones para determinar quién filtró los datos, lo cual es una flagrante violación a la protección de datos personales estipulada por la Agencia de Acceso a la Información Pública que señala el necesario consentimiento de la persona en cuestión.

Todavía no se conocen datos precisos acerca de cuándo llegó a la Provincia, cuántos días estuvo de cuarentena en la Ciudad exactamente, cómo transcurrieron los mismos, ni cómo y porqué se originó el traslado hacia el Valle de Lerma.

Lo cierto es que el caso desembocó en que la Provincia decidiera que los repatriados ahora deben cumplir aislamiento en hoteles de la capital, lo que gira el foco a las instalaciones contratadas por el Estado y las erogaciones económicas que se hagan a tal efecto, el trato a las personas por el acondicionamiento de los lugares y la repercusión en quienes ven, asustados, llegar a sus conciudadanos. Tal vez el gobierno debería mejorar los canales de comunicación y reforzar los mensajes para evitar malos ratos. Al menos eso es lo que dicen expertos.

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