Radiografía de la pobreza: la brecha salarial en mujeres potencia el impacto en los niños

La pobreza tiene cara de niño: el 48% de ellos tiene sus necesidades básicas insatisfechas. Esto se profundiza al saberse que las mujeres están a cargo del 84% de hogares monoparentales. Argentina supera al mundo y les paga menos salario. Claves: “techo de cristal” y “pisos pegajosos”.

Por Naty Fernández

En Argentina más de 14 millones de personas están sumergidas en la pobreza. Peor aún: el 48% de los niños tiene sus necesidades básicas insatisfechas. Una de las razones por lo que esto ocurre se debe a la situación económica y laboral en la que se encuentran las mujeres, ya que, según UNICEF, del 11% de los hogares en el país que son monoparentales, un 84% están a cargo de mujeres.

No sólo eso, además, las mujeres son mayoría en los sectores de menores ingresos y aún así perciben salarios menores que sus pares varones. El salario promedio de quienes ganan entre $8.500 y $10.200 es de 9.526 pesos para los varones y de $9.322 para las mujeres (la canasta básica del hogar indigente es de $9920). En este fragmento poblacional, dice el INDEC, el 5,4% son mujeres y el 4,6% varones. Con respecto al caso de quienes ganan entre 35.000 y 700.000 pesos, sólo el 3,7% son mujeres y perciben un salario 20% menor. Esto se llama brecha salarial.

Brecha salarial

La brecha salarial se ve influida por una multiplicidad de factores, entre ellos el nivel de formación académica, las posibilidades reales de acceso al trabajo o el trabajo no remunerado que históricamente ha sido asignado a las mujeres. Aún así hay un porcentaje que tiene como única explicación la discriminación por cuestiones de género. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en Argentina, al menos el 54% de la brecha salarial es inexplicable.

La OIT estimó que la brecha salarial en el mundo es del 20% (contempla la parte que puede ser medida y la que no). Sin embargo, en el cuarto trimestre del 2018 la brecha salarial en Argentina alcanzó el 30%.

Techo de Cristal y Pisos Pegajosos

Hay dos conceptos claves para tener en cuenta acerca de la situación laboral y económica de las mujeres en el mundo. Uno de ellos es el de “techo de cristal” que significa la serie de obstáculos, generalmente invisibles, que impiden que las mujeres accedan a los puestos de mayor jerarquí. Según la OIT, a nivel mundial, el 44,3 por ciento de las mujeres directivas tienen un título universitario superior en comparación con el 38,3 por ciento de los hombres directivos.

El otro concepto es el de “Pisos pegajosos”. Se refiere a aquellos dispositivos utilizados para mantener a las mujeres en los escalones más bajos dentro de las organizaciones.

Según la OIT, en 2018, las mujeres tenían más probabilidades de estar empleadas en ocupaciones consideradas poco calificadas y de tener peores condiciones de trabajo que los hombres. De hecho, las mujeres están más expuestas que los hombres al empleo informal en más del 90 por ciento de los países de África Subsahariana, en el 89 por ciento de los de Asia Meridional y en casi el 75 por ciento de los de América Latina.

En Salta la situación no es muy diferente a la del país: sólo el 47,7% de las mujeres en condiciones de trabajar se encuentra empleada, mientras que en el caso de los varones el 65.2% lo está. Respecto a la tasa de desocupación, que representa el 8,9%, en las mujeres llega al 10.3 % y en los varones al 7.6%.

Consecuencias de la brecha salarial

Según el informe de Pobreza monetaria y privaciones no monetarias en Argentina, de UNICEF, el 48% de los niños y niñas son pobres en nuestro país. “Estos valores son aún más altos en aquellos hogares donde el jefe o jefa tienen bajos niveles educativos y empleos informales, o se encuentra desempleado. En particular, la pobreza infantil es mucho más elevada en los hogares monoparentales que cuentan con una única proveedora de ingresos que, además, debe asumir las tareas domésticas y de cuidado”, detalla el estudio.

Ante esto es preciso señalar que aquellas mujeres a cargo de niños y niñas pequeñas (menores de 6 años) sufren penalizaciones en el mercado laboral, a diferencia de sus pares varones.

Según la OIT, en 2015 el 45,8 por ciento de las madres de niños pequeños (de edades comprendidas entre los 0 y los 5 años) tenían un empleo, en comparación con el 53,2 por ciento de las mujeres sin niños de esa edad. Pero esta penalidad no alcanza sólo con la restricción del acceso al trabajo sino también respecto al salario, puesto que aquellas que tienen hijos ganan un promedio del 16,8% menos que las que no los tienen.

Si bien las crisis y recesiones golpean primero a las mujeres, los principales perjudicados son los niños y niñas.

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