Prostitutas VIP, charlas con periodistas y dirigentes del PRO: Las últimas 48 horas de Nisman, según su WhatsApp

El peritaje informático del celular dio cuenta de que el extinto fiscal tenía un mar de complicaciones previo suicidio. La denuncia que no fue, sus vínculos con dirigentes del macrismo y periodistas del poder mediático. Los problemas familiares.

Alberto Nisman apareció sin vida el domingo 18 de enero de 2015 en su departamento en Le Parc, cuya puerta estaba cerrada por dentro y adónde sólo había recibido la visita de su madre, Sara Garfunkel. El lunes, es decir horas después, el fiscal debía ratificar su denuncia contra Cristina Kirchner por el Memorándum de Entendimiento con Irán en el Congreso de la Nación en medio de duras críticas que la echaban por tierra: el texto fue desestimado por jueces y el ex titular de INTERPOL, Ronald Noble, dijo que la denuncia era falsa y que el gobierno argentino no había hecho nada para interceder en la situación de los iraníes acusados por el atentado a la AMIA.

El periodista Raúl Kollman reveló en una nota publicada en Página 12 las últimas 48 horas de Nisman a partir de sus mensajes de WhatsApp. “Se comunicó en 146 oportunidades con periodistas, la mayoría del grupo Clarín, y 99 veces con modelos, agentes de modelos y chicas vinculadas a la prostitución VIP, mientras dedicó muchísimo menos tiempo al intercambio de mensajes con sus colaboradores: sólo 21 veces con integrantes de la fiscalía, y en 29 oportunidades cruzó whastapp con dirigentes del PRO”, escribió el periodista en su columna dominical.

Pero lo llamativo, dice Kollman, es la interminable secuencia de borrados: 55 veces en dos días. “Lo que demuestra el listado de los whatsapp de Nisman es que él mismo borraba y lo hacía de manera permanente. Y no es que quería ocultar conversaciones con integrantes de los servicios de inteligencia o diálogos ultra secretos con la clase política: borraba casi todo”, detalló la investigación.

Entre las personas con las que mantuvo conversaciones se encuentran Nicolás Wiñazki y Natacha Niebieskikwiat de Clarín y Laureano Pérez Izquierdo de Infobae; la ahora ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y el legislador macrista Waldo Wolff; y cruces con Lagomarsino. Todos fueron borrados.

Además de los problemas políticos que originó la denuncia contra la ex presidenta por no encontrar sustento, Nisman habría entrado en una situación emocional agravada por mensajes de su ex pareja, Sandra Arroyo Salgado, transcriptos en el libro Quién mató a Nisman de Pablo Duggan. Un fragmento detalla:

“Arroyo Salgado le escribió: ‘nuestras prioridades son distintas. Está a la vista que para vos lo importante es la puja de poder y salir en los diarios. Te felicito por haber conseguido lo que querías’”.

Nisman respondió: “estoy hecho mierda y vos encima seguís”.

“No te preocupes, ni yo ni mis hijas somos tan basura como para hacer nada. Yo les estoy enseñando a ser felices con poco o con mucho. Para que sean mujeres de bien y para que a los 20 años no tengan que regalarse a un papá de 50 para tener un viaje, un auto, ropa, celular, carteras. Y para molestar, agredir, exponerlas o destratar olvídate de mis hijas. Gracias”. Así terminó el cruce del extinto fiscal con Arroyo Salgado.

Kollman describe el caso de Nisman de la siguiente manera: “El domingo 18 a la noche apareció su cuerpo, con un disparo en la sien derecha, tirado en el baño. Las pericias indican que la muerte se produjo ese domingo a la mañana. El departamento estaba cerrado por dentro, no había rastros de pelea ni desorden, el cuerpo no tenía lesiones defensivas, no había pisadas ni una gota de sangre fuera del baño. Le había pedido un arma prestada a dos personas y en sus manos se encontraron partículas consistentes con disparo de arma de fuego. Son todos los elementos que sustentan la evidencia de que Nisman se disparó a sí mismo”.

Si algo faltaba para completar el panorama y transparentar los vínculos del ex fiscal con Estados Unidos y Comodoro Py, fue su celular. Allí se demostró que la teoría de que quienes lo habrían matado borraron los mensajes fue una falsedad desde el primer momento: el celular sólo tenía las huellas de su dueño, quien atravesaba momentos críticos. Cuatro años después no ha habido avances.

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