La impunidad foránea: Finca La Moraleja abandona trabajadores en plena cuarentena

La compañía agrícola de Anta libró a su suerte a cosecheros que debieron volver caminando hasta Formosa. Los que quedaron en los campos denuncian que les cobran estadía y comida. El prontuario de la compañía de capitales españoles y la evocación a la santafesina La Forestal del siglo 20.

Por Emiliano Frascaroli

Un grupo de jóvenes de ojos tristes y panzas olvidadas camina por la ruta nacional 81 que une Salta y Formosa. Caminan día y noche, con sandalias o zapatillas de suelas gastadas, durmiendo en el monte y dejando atrás pertenencias para aliviar el viaje, para llegar a sus hogares a cientos de kilómetros. Vuelven de trabajar para la empresa agrícola La Moraleja, radicada en Apolinario Saravia, municipio de Anta, por el período de cosecha de limones. Y si no fuera por los controles que de trecho en trecho les hacen y los barbijos que llevan puestos a raíz de la pandemia Covid-19, la imagen bien podría ilustrar al siglo pasado: precariedad laboral y trabajo golondrina, impunidad del poder económico foráneo y la premisa de creerse inalcanzable por las reglas del Estado. Todo esto que sale a flote en épocas de globalización.

Los jóvenes formoseños son revisados por personal de salud. En un audio enviado a familiares, uno de ellos contó que le dolían los pies y la espalda de tanto cargar sus pertenencias y que la Policía de Salta los obligaba a moverse para no detenerlos.

El trato indigno de la compañía de capitales españoles es doble ya que, además de abandonar a su suerte a quienes necesitaron volver a sus casas, a los que se quedaron les cobran la estadía y la comida, quitándole así sus magros salarios, señaló Noticias Formosa.

“La Moraleja amontona a sus cosecheros no solo en los asentamientos, sino también en el área de cosecha. No hay barbijos, guantes, ni distanciamiento social, nada”, agregan los trabajadores rurales para echar luz sobre el atropello patronal, y advertir que también hay trabajadores rurales de pueblos originarios.

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En ese holding agrícola se explotan unas 4 mil hectáreas en limones y otras tantas orientadas a distintas plantaciones. El fuerte es el de los limones, que exportan al mercado internacional; entre sus clientes se destaca la compañía Coca-Cola.

Jornaleros formoseños de La Moraleja – Foto Noticias Formosa

La impunidad con la que se maneja Finca La Moraleja es tal que días atrás protagonizó un lamentable hecho al querer transportar en un camión a ciudadanos de Chaco. Pero como fueron rechazados por un corte de ruta por los propios pobladores de General Pizarro, localidad vecina a sus tierras, la firma buscó contratar mano de obra salteña.

La Moraleja nos dice que ningún gobierno los puede hacer parar a ellos, y acá estamos trabajando”, dijo un trabajador a NF. Esto último a pesar de la cuarentena obligatoria dispuesta por el Gobierno de la Nación en la cual no se exceptuó puntualmente al trabajo rural, aunque sí a la industria alimenticia. La Moraleja exporta limones al exterior y al mercado central del país. De momento, si actuara alguna fiscalía, el primer paso tal vez sería una inspección por la empresa para ver si respeta las recomendaciones sanitarias y de seguridad que libraron las autoridades. Y luego, quizás una intervención del Ministerio de Trabajo.

Prontuario

¿Cómo es que una empresa puede desentenderse de sus empleados de la forma en que lo hicieron en épocas donde los radares estatales están aún más encendidos? Esta empresa agrícola ocupó la agenda mediática tiempo atrás, cuando saltó a la luz su enlace con el Partido Popular español a raíz de una investigación por una presunta red de lavado de activos.

En 2013 la Procuraduría de Criminalidad Económica (Procelac) presentó una denuncia contra los titulares de la sociedad agrícola salteña La Moraleja, Angel Sanchís Perales, luego de que la Justicia española exhortara al banco suizo Dresdner revelar depósitos de Luis Bárcenas, ex tesorero del PP. En el artículo que publicó el diario El País detallaban el retiro de 22 millones de euros y el reconocimiento de Bárcenas sobre sus vínculos con la productora de limones de Anta, donde presunta y posiblemente habría invertido el dinero extraído en 2009 a través de conceptos como inversiones de capital o pagos anticipados. Sanchís Perales padre fue también ex tesorero del PP y renunció a su cargo luego de ser procesado por financiación ilegal del partido.

Si tiene cuatro patas y mueve la cola, es perro, diría un dicho popular… pero como no hay que prejuzgar, es bueno rescatar qué pensamientos hacen a quienes tienen responsabilidades en épocas contemporáneas. Daniel Galeano, el jefe de personal de La Moraleja, se quejó por tener que cumplir con el pago salarial quincenal o mensual y las normas para la formalidad laboral. Al ser consultado por Bichos de Campo en enero de 2019 acerca de si la oferta laboral teniendo “todo en regla” complica la contratación, Galeano respondió: “Sí, la verdad que sí, porque nosotros pagamos a 15 días o al mes, según el caso. Y hay otros empleadores que contratan en negro y pagan por semana o por día; y eso nos complica para captar a cierta gente”. No sería una buena imagen empresarial en un rubro tan precarizado como lo es el trabajo rural.

Colonia, no; Estado, sí

En el pueblo santafesino Villa Guillermina, por los albores del siglo 20, se instaló la firma de capitales ingleses La Forestal, que durante años taló miles de ejemplares de quebracho. Los hacheros volteaban un árbol que no se encuentra fácilmente en el mundo para que la patronal extrajera el tanino y lo exportara al mercado europeo para darle valor agregado, en pleno auge del rubro. Poco a poco, La Forestal comenzó a capitalizar mayor poder económico que luego volcó en la arena política para influenciar a gobernantes.

Así las cosas, a la creciente contratación de mano de obra La Forestal sumó policía propia financiada por ellos mismos. Con esa fuerza privada reprimía a los trabajadores que intentaban hacer oír sus reclamos ante el trato indigno de la empresa foránea, mientras el tanino dañaba sus ojos. Iglesia propia y control sobre los jueces de paz completaban el panorama. “Ahí no había derecho”, resumió el cantautor popular Horacio Guarany, que luego de haber padecido en carne propia el despojo, le dedicó un tema: Santa Fe al Norte. Una película-documental titulada “Quebracho”, de 1974, ilustra aún más detalladamente la vida en el chaco santafesino en aquéllas épocas de trabajo precarizado por empresas de gran porte que presionaban a las comunas con los billetes sobre la mesa. Compartimos ambos enlaces disponibles en YouTube.

La Moraleja, por su parte, ostenta un poderío económico que muy posiblemente condiciona el accionar de los gobernantes, cualesquiera que sean, tanto en la localidad anteña como en la provincia toda.

¿Puede una empresa “plantarse” ante las sugerencias del Estado y abandonar a sus trabajadores de la forma en que lo hicieron? ¿Puede una empresa retener trabajadores quitándoles salario y ni siquiera brindando insumos para acatar normas en plena pandemia? ¿Puede hacerlo así como si nada?

Las preguntas son muchas y las respuestas escasean. Lo cierto es que la pandemia echó luz sobre la precariedad laboral en el sector rural y, a la vez, las miserabilidades de empresas que se desentienden de sus trabajadores. También es cierto que La Moraleja influye notoriamente en localidades como Apolinario Saravia o Luis Burela, entre otras, ya que contrata mano de obra y genera movimiento en el mercado interno; al igual que una Seaboard Corporation en Orán o las Mineras en la Puna.

Pareciera ser que no habrá mejor momento para que el Estado eche a andar sus herramientas democráticas y con la legitimidad otorgada intervenga en situaciones como las que nos ocupan.

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