La hipocresía también es insalubridad: la oposición apuesta a la “antipolítica”

Legisladores de Juntos por el Cambio quieren bajar los sueldos a la planta política. El cacerolazo y los despidos de Techint. La enseñanza que nos queda.

Por Emiliano Frascaroli

El jefe del Interbloque de Juntos por el Cambio en la Cámara de Diputados, Mario Negri, envió una carta al presidente Alberto Fernández pidiéndole crear un Fondo “para paliar la crisis sanitaria del coronavirus y la crisis económica en el sector productivo”.

La oposición busca un recorte del 30% en los haberes de cargos jerárquicos de todo el sector público. En la carta que dio a conocer el cordobés Negri señalan la necesidad de abordar la pandema COVID-19 “con determinación, seriedad, responsabilidad y sensibilidad”. Lo dice en el primer párrafo. Y es justo lo que nunca tuvieron.

¿Cómo llegamos a que los mismos que ajustaron el presupuesto de la Salud Pública, eliminando incluso el Ministerio, ahora se preocupen por la salud? ¿Cómo es que los mismos que endeudaron descomunalmente al país comprometiendo la soberanía ahora quieren colaborar? ¿Cuál es la razón para que después de aplicar políticas que destruyeron el aparato productivo local con el cierre de miles y miles de empresas, ahora quieran ayudarles?

La hipocresía también es insalubre para el sistema democrático de la vida en sociedad. No existe lógica alguna en el planteo de la oposición, que hasta hace unos días se mostraba racional y reflexiva apoyando las decisiones del Ejecutivo Nacional y ahora utiliza el escenario para sacar rédito político.

Esta puesta en escena merece ser tomada como lo que es: una puesta en escena. Son los mismos que hasta el 10 de diciembre de 2019 achicaron el Estado y destruyeron la economía y el tejido social.

Son los mismos que, por ejemplo, ajustaron un 28,5% los fondos para el Instituto Malbrán, donde se realizan los análisis del COVID-19, según la Universidad Nacional de Avellaneda.

Son los mismos que provocaron el cierre de casi 20.000 empresas en 4 años, el peor registro desde 2001, según expuso la consultora Radar en un informe elaborado con datos de la AFIP.

Además, no es casual que el petitorio haya tenido lugar luego de dos momentos que son necesarios tomarlos como secuenciales uno de otro.

Primero, ocurrió después de la advertencia presidencial contra el empresariado miserable que despide gente en plena crisis. Segundo, la convocatoria a un cacerolazo y el acompañamiento en redes sociales del pedido de reducción de sueldos a “la política”.

Cuando Alberto Fernández apuntó contra el sector privado lo hizo a raíz de los 1.450 trabajadores despedidos del emporio Techint de Paolo Rocca, no contra los titulares de pequeñas y medianas empresas.

Pero el poder económico activó reclamos a través de su pata política, la UCR, el PRO, la Coalición Cívica y el Partido Libertario, entre otros, y hasta el economista liberal Miguel Boggiano se filmó golpeando su sartén essen en el balcón de un barrio paqueto.

La oposición política capitaliza la “antipolítica” a través de jugadas como la que nos ocupa. Es necesario detectar la maniobra y ensayar una respuesta que transmita que es la política la única herramienta capaz de dominar la crisis. O provocarla. Depende el componente.  Ésa es la enseñanza que nos debería quedar. Y tal vez recoger la demanda del sector que se dice apolítico pueda ser una estrategia a tomar.

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