“Hay Gato para rato”: Mauricio Macri y el posmacrismo

El líder del PRO ratificó que quiere continuar liderando la oposición. Las figuras que ya piensan en cómo aunar fuerzas y el día después del 10 de diciembre en la Alianza Cambiemos.

Por Emiliano Frascaroli

“Desde el lugar donde me toque, voy a seguir trabajando para lograr ese país que nos merecemos. Para los que desde 2003 me vienen preguntando si me voy a retirar de la política, les digo: estoy acá, no me voy a ir a ningún lugar. Hay Mauricio para rato. O debería decir: hay Gato para rato”.

Mauricio Macri ratificó sus intenciones de seguir liderando la oposición más allá de su período gubernativo. El mensaje tuvo lugar en una reunión con su gabinete ampliado en el Centro Cultural Kirchner y ante un vendaval de preguntas acerca de su futuro político.

La charla-balance del oficialismo tras la derrota del 27 de octubre fue el primer encuentro masivo de dirigentes de primera línea, sin embargo, resaltaron algunas ausencias como las de Elisa Carrió de la Coalición Cívica y de los gobernadores radicales. Es decir, líderes de dos de los tres partidos que sellaron la Alianza en Gualeguaychú para competir juntos en los comicios de 2015 pegaron el faltazo.

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Macri escuchó primero los discursos de María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta, Gabriela Michetti y Miguel Ángel Pichetto. Como venía de un descanso en Capadmadal que tomó el fin de semana, se presume que llegó fresco y aireado para tripular el barco de la derrota.

En su alocución, el presidente saliente aprovechó para justificar la ausencia de la dirigencia de la Unión Cívica Radical: “Si hubiesen estado hoy los gobernadores radicales, hubiéramos estado en la misma sintonía. El mal tiempo, me dicen, no les permitió llegar”.

Y prosiguió diciendo que su equipo ha tenido aciertos y desaciertos y que han logrado transformaciones importantes. “Se pudo gobernar con honestidad y todos los vamos a casa con la conciencia tranquila y las manos limpias”, balanceó Macri para decir que no han cometido abusos y que lo hicieron “con humildad y generosidad”.

Esta fue la experiencia más importante de mi vida. Un compromiso así no termina porque termina una gestión de gobierno”, aclaró el mandatario en claras intenciones de transmitir un mensaje de compromiso para con el futuro de la oposición.

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Más allá de las intenciones propias, cabe tener en cuenta el tablero político en su completitud. De las cuatro figuras que antecedieron a Macri, sólo dos tienen peso propio en el oficialismo saliente: Vidal y Larreta.

La gobernadora bonaerense había sido una de las figuras que resonó como la opción para liderar las elecciones hacia el próximo período neoliberal- lo cual no resultó e incluso perdió Provincia-, mientras que el jefe de gobierno porteño logró ganar en primera vuelta la CABA y retener por un período más el distrito con mayor presupuesto. Ambos pusieron malas caras cuando escucharon a Macri decir que quiere continuar en el liderazgo cambiemita.

Tal vez por eso Pichetto respaldó el liderazgo “indiscutido” de Macri tras señalar que era necesario “mantener la unidad para volver al poder”. No especificó si esa unidad sería nada más que con la UCR y la CC, o más bien se daría un reagrupamiento que incorpore otros espacios, como el del ultraderechista José Luis Espert.

Mucho se ha especulado, también, sobre si Vidal o Larreta se animarían a desafiar a su mentor político para liderar la oposición. Lo cierto es que- como consignó Letra PMacri ya colocó a Patricia Bullrich como la sucesora al frente del PRO, cuyas autoridades se renovarán en diciembre, y le otorgó un rol protagónico para los próximos años.

Pero hay otros nombres danzantes, aliados satelitales, además de candidatos o figuras propias como las de Martín Lousteau, Diego Santilli o Cristian Ritondo. Veamos.

El gobernador mendocino Alfredo Cornejo, presidente de la UCR, es uno de los que se anota como líder de la oposición. Busca construir un armado estratégico que permita negociar en el Congreso con el peronismo de paladar conservador.

Se puede pensar también en su par jujeño, el radical Gerardo Morales, acomodaticio con experiencia, quien acompañaría en la cruzada.

Por otro lado, muchos anotan a Juan Manuel Urtubey como otro de los posibles colaboradores en el armazón opositor. No obstante ello, y a razón de la pérdida de la banca del diputado Pablo Kosiner, el mandatario salteño ya deslizó que podría colaborar con Alberto Fernández si se lo piden.

En sintonía a Urtubey se encuentra el gobernador cordobés Juan Schiaretti, quien permaneció en silencio en las últimas elecciones y con ello dejó entrever que su posición en los próximos cuatro años será la de retener poder propio en su terruño.

Las figuras potables para el reagrupamiento opositor conjugan territorialidad, peso político propio y ambición de crecimiento de las influencias en las tomas de decisión, además del respaldo- económico- de corporaciones locales y extranjeras que hacen de las suyas.

Los votos logrados por Macri en las elecciones pasadas le permiten comandar la tropa cambiemita hacia las intermedias de 2021 y allí ratificar liderazgo para las presidenciales del 2023.

Sin embargo, son muchas las figuras que pugnan por su lugar. Y cabe recordar que habrá un tema particular que jugará con cuerpo propio: la rendición de cuentas ante la Justicia por las múltiples denuncias.

¿Recibirá el salvavidas necesario? ¿Los poderes fácticos elegirán a otro/a líder? ¿El fanatismo de sus seguidores- no militantes- se aplacará con el correr del tiempo? Todas estas respuestas se deberán tejer, también, con el rol que cumpla el nuevo gobierno y la agenda que proponga. El posmacrismo ya comenzó.

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