Gustavo Sáenz, entre la espada (de Romero) y la pared (de Urtubey)

Las elecciones del próximo domingo detonarán una fuerte puja por el poder político local, aunque ya haya comenzado. Si el Intendente logra llegar a Finca las Costas tendría que compartir poder con el oficialismo y lidiar con el acecho de la familia Romero.

Por Emiliano Frascaroli

En la recta final hacia los comicios de este domingo. Pongamos foco en los resultados de las PASO y arrojemos posibles internas en el establishment local a partir de una premisa dividida en tres figuras:

1. Juan Manuel Urtubey finaliza un período de tres gobiernos ininterrumpidos, se sabe con futuro en la vida política y para ello necesita retener poderío en su provincia de forma tal que pueda negociar su posible papel en el esquema nacional. Ya se prepara.

2. Juan Carlos Romero, antecesor de Urtubey y senador nacional reelecto, piensa en la negociación parlamentaria pero también en la administración de la comuna capitalina con la posibilidad de que Bettina, su hija y diputada provincial, se convierta en la próxima intendenta.

3. Gustavo Ruberto Sáenz se posiciona como favorito hacia el sillón de Finca las Costas; en caso de llegar, se encontraría en el laberinto entre compartir lugares con el oficialismo y con su compañero de fórmula Antonio Marocco, y sabría que la familia Romero acecha el poder (total).

Se trata del reagrupamiento de figuras políticas que han desembarcado en el Estado hace varios años y que pugnan su lugar en el futuro más cercano. ¿Cómo serán los días posteriores al 10 de noviembre? ¿Y al 10 de diciembre?

La preparación

El pueblo salteño transita el final de un período de gobierno que dejará un poderío residual para ser compartido con la nueva administración provincial, sea cual fuere su color político.

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A la luz de las cosas (desembarco del sector comunicacional de Provincia en la campaña saenzista, militancia explícita de funcionarios de segundas y terceras líneas y triunfo electoral en las primarias), ese color lleva el poncho insignia de Sáenz.

Esta especie de acuerdo de caballeros entre Urtubey-Sáenz se dio a pesar de que el mandatario no jugó un rol de explícita influencia en el armado electoral local y se abocó a la plataforma nacional.

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Los acercamientos más bien podrían ser una respuesta conjunta para repeler el avance de la familia Romero. Con las luces encendidas por la posible llegada de Bettina al Ejecutivo Municipal, el gobernador y el intendente piensan más allá del 10 de diciembre.

La aún diputada provincial se podría convertir en la sucesora de Sáenz en el distrito con mayor población y eso le permitiría instalarse para una posible aspiración a la Gobernación en 2023.

Muchos dirán que es muy prematuro pensar ello, que faltan los comicios de este domingo. Apostilla: son conjeturas a futuro. Sigamos.

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Si esa idea toma forma, la de que Bettina Romero pueda catapultarse al Ejecutivo Provincial, la figura política-administrativa de Sáenz pasaría a ser disputada casi de igual a igual.

Ni a Sáenz ni a Urtubey les entusiasma la idea de que la familia Romero vuelta a tomar las riendas provinciales (¿acaso las soltó alguna vez?). Por eso es que se ven como aliados de circunstancia, o de supervivencia.

Urtubey entretejió una serie de medidas tendientes a garantizar su peso político más allá de su período gubernativo, entre las cuales se destaca la recomposición de la Corte de Justicia, por ejemplo.

Hay quienes, además, afirman que la campaña de Romero se dio con una profesionalidad tal que sembró dudas respecto a si se prepara para comandar la provincia toda. No sería muy raro pensarlo, de hecho.

Internas

Los feroces cruces en las filas del frente Sáenz Gobernador demostraron la puja intramuros de dos vertientes del poder político. Esto se trasladará a los cuerpos legislativos, adonde se jugará una batalla numérica para elegir las Presidencias y, luego, para trabar o destrabar proyectos.

Se barajan dos nombres para comandar la Cámara Baja local: Matías Cánepa y Mario Peña (h). El primero de ellos, quizás el favorito, fue quien más maniobró para que Sáenz continúe con un pie adentro del macrismo, además de haber sido el más votado en las primarias.

En la Cámara Alta, la cual suele decirse que funciona como un filtro del Ejecutivo, podría haber algunos recambios pero no serán íntegros. Si bien reinó la incertidumbre entre los trabajadores previas elecciones, los estantes ya se acomodaron.

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Por su parte, el Concejo Deliberante capitalino tendrá una composición más variada, pluripartidaria pongámosle. Allí el peso del olmedismo será más fuerte que en Diputados, donde se posicionan Cristina Fiore y Carlos Zapata (y cuantos legisladores logren entrar), con Alberto Castillo a la cabeza. El cordobés-salteño podría jugar una especie de papel al estilo Memoria y Movilización en el último período: inclinar la balanza con votos para tal o cual lado; y ya tiene experiencia.

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Es cierto que el acuerdo que pueda haber trazado el oficialismo saliente y la posible continuidad tendrá turbulencias en los cuerpos colegiados, amén de los pactos con los caciques territoriales. No sólo juegan la cantidad de votos de las urnas, sino también la cintura política y el conocimiento del funcionamiento del poder legislativo.

Conclusión

De repetirse los resultados de las primarias- con un achicamiento de la brecha entre el Frente de Todos y el de Sáenz Gobernador-, el 11 de noviembre comenzará una transición teñida por la pugna de poder.

Entendemos el poder, claro está, como algo que se construye a través de las relaciones y no como algo que es transferible. En ese trajín influyen desde las emociones de los empleados municipales que aguardan saber su futuro hasta la percepción de magistrados. Y, por supuesto, las ambiciones personales de los caciques políticos. “Si Sáenz no le da a Bettina lo que pida, le sacan unas cuantas tapas (NdR: del diario El Tribuno) y se termina la historia”, dice con sorna un viejo exsenador.

De llegar Sáenz a la gobernación, entonces, tendría que negociar con el urtubeycismo y con Marocco- que ya abrió el paraguas a través de las páginas de su diario- la repartición de cargos para echar a andar la provincia. Pero también deberá maniobrar con el advenimiento de la familia Romero, donde Bettina es la figura central de la renovación generacional. Sería una administración entre la espada y la pared.

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