Güemes, tu querida presencia | Las escrituras mitificantes

Es el aniversario número 198º del paso a la inmortalidad del General Güemes. Aquí va una reflexión que consideramos aún vigente.

Las interacciones entre la política, las escrituras más prestigiosas y los proyectos de estado en debate han sido motores para las construcciones míticas.*

Por Víctor Arancibia**

La construcción de los mitos y de las narrativas heroicas tiene un rol fundamental en la constitución de las identidades colectivas.

Una mirada sobre estos procesos se vuelve más significativa en instancias coyunturales como las que vivimos, en que se debaten proyectos contrapuestos y en las que imágenes heroicas son utilizadas por las diferentes posturas para sostener argumentativamente sus propuestas. Por esto resulta importante preguntarse por las formas de constitución de las representaciones que perduran en el imaginario de los diferentes grupos sociales.

Para la construcción de una “identidad salteña”, la figura de Güemes cumple este rol religante y condensa valores que atraviesan clases, orígenes y pertenencias culturales. Esta imagen se fue gestando a mediados del siglo XIX en el momento de la fundación del Estado nacional y la del provincial; se forja en la interacción de dos instituciones claves en la constitución de las mitologías estatales: la literatura y el periodismo. Este proceso se lee en el periódico La Libertad en el orden– título en sí mismo muy sugerente- en el que se publica por entregas entre el 7 y el 18 de mayo de 1859, en la sección “Folletín”, el texto: Güemez. Recuerdos de la infancia escrito por Juana Manuela Gorriti.

Entre los múltiples matices que se van entramando en la escritura de Juana Manuela, hay citas que tienen un eco que llegan hasta nuestros días:

“¿Y estos?- dijo, (…)- ellos que jamás me abandonaron ¿qué dirían, si los dejara en la hora de peligro? Y saltando sobre su veloz caballo negro- ¡Vamos, hijos- les dijo-, juntos hemos vivido, muramos juntos!” (14/5/1859).

Con la figura patriarcal que se construye, se entraman en la escritura las explicitaciones de las formas de vinculación entre los grupos sociales a la vez que testimonia el entramado familiar de la sociedad salteña.

Es más, la voz del general Gorriti es la que cimenta la figura heroica que se continuará forjando en el testimonio de Juana Manuela:

“Mi padre contempló enternecido a esos hombres leales y les dijo, enjugando furtivamente una lágrima, -Id en paz, amigos míos, referid a vuestros compañeros los que habéis visto…” (18/5/1859).

Evidentemente el legado de la construcción mítica, de ejercer el rol de la voz que construye tradiciones, está planteado por el general Gorriti. La tarea consiste en mostrar al resto de los hombres las cualidades del héroe gaucho y reproducir sus prácticas. La programática de esta construcción es clara: hacer circular de boca en boca hasta que una escritura- literaria y periodística- fije el mito y sus regularidades en lo más prestigioso del sistema letrado.

Pero la lectura del periódico en su conjunto nos muestra que estas vinculaciones no son sólo una creación literaria. Casi un mes después del inicio de la publicación del folletín se produce el recambio del gobierno de la provincia que era ejercido por Martín Güemes hijo. El discurso de despedida que se realiza en la cámara legislativa planteaba:

“Por su amor á su Patria y su consagración han manifestado en el Sr. Güemez que en sus venas circula la sangre de aquel ilustre caudillo de la independencia, el memorable Coronel D. Martín Miguel de Güemez, su padre, que durante largos años por su jenio y su valor y ayudado por el general Gorriti…” (10/6/1859).

Se recuerda, por un lado, a los que hicieron posible la independencia y, por otro, están los herederos de aquellos que se encargan de la organización institucional y de la construcción, por medio de la escritura, de los nuevos mitos propios del sistema incipiente.

Lo que resulta evidente es que las interacciones entre la política, las escrituras más prestigiosas y los proyectos de estado en debate han sido motores para las construcciones míticas. Estos mecanismos se resignifican hoy a la luz de los debates acerca de las funciones y de los roles que tiene el periodismo en la coyuntura que  se vive en la Argentina contemporánea. Hay preguntas que quedan flotando: ¿qué nuevas narrativas mitificantes estamos escribiendo?, ¿qué idea de país y de proyecto de futuro construimos con nuestras escrituras?, ¿cuáles son los valores que ponemos en juego? Las respuestas las estamos dando todos los días, sólo hay que saber leerlas.

* Nota publicada en el Anuario del Nuevo Diario, “Otros territorios”, año 2011.

** Director de la Carrera de Comunicación de la Universidad Nacional de Salta

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