Fiebre exportadora, Cosecha record y Renta Agraria

Este año se estima que el sector oleaginoso, pese a las incontinencias climáticas, tendrá una cosecha record: 140 millones de toneladas de granos, con lo que ingresarían al país 28.000 millones de dólares, 65% debido al complejo sojero y 35% al resto del sector de granos.

Por Fito Di Fonzo

La fiebre exportadora, que no solo se inclina hacia los granos sino a todas las materias primas, nos traslada hacia análisis del pasado para intentar entender qué está en juego al hablar de exportaciones de comodities agropecuarias.

Resulta difícil mirar hacia atrás en la historia reciente del país y no detenerse en el año 2008, cuando las organizaciones representantes del agronegocio sedujeron a la población y a gran parte del agro bajo la consigna “el campo somos todos”.

Durante cuatro meses el país estuvo prácticamente sitiado, cortes de rutas por doquier, comercio de granos parado, extorción al país al no liquidar divisas, “referentes” haciéndose famosos en la televisión y resultando luego electos en cargos legislativos. En este panorama de caos se hizo difícil aunar acuerdos.

En ese momento eran famosos los slogans, “de cada 10 camiones que van al puerto, 6 se queda el estado” decían los representantes del agronegocio.

¿Qué hay de cierto y qué no, qué tan justa o injusta resulta esa proporción, se metió la mano en el bolsillo de los productores o fue todo un tendencioso invento desinformativo? ¿Qué es la renta agraria?

Primero diremos que un análisis económico cualquiera sea, está ligado a lo subjetivo, ya que quienes elaboran teorías económico-sociales, o quienes simplemente las reproducen, están insertos en los fenómenos que buscan explicar y dar sentido.

Segundo, la renta agraria no tiene una definición precisa, esto está sujeto a lo primero, y también al enfoque económico dado.

Podemos diferenciar a grandes rasgos 2 escuelas o enfoques al analizar la renta agraria: el enfoque clásico, que hace hincapié en la generación y distribución del ingreso nacional, y considera la existencia y comportamiento de clases sociales, y el enfoque neoclásico o marginalista, el cual se orienta hacia la conducta de las personas en forma atomizada sin considerar la existencia de clases sociales ni comportamientos diferenciales de un grupo de personas sobre otros.

Más allá del enfoque utilizado, la existencia de renta agraria se materializa en el pago o cuota de arriendo que recibe el propietario del recurso SUELO en el proceso de producción al alquilar la tierra, y esto, evidencia que la renta está íntimamente ligada a la tenencia del recurso SUELO.

En términos generales, la renta agraria es una ganancia extraordinaria, producto de restar el precio medio de venta de un producto y los costos de producción, o una tasa ganancia por encima de la tasa de ganancia normal.

¿Los costos de producción son los mismos para diferentes regiones productivas? Evidentemente no, ya que existen regiones con climas más propicios para ciertos cultivos o con suelos más fértiles o con mejor acceso a mercados, etcétera, lo que disminuye los costos de producción en algunos casos y en los casos contrarios los aumenta.

¿Es el precio de venta quien determina la existencia de renta o es la renta la que determina el precio de venta? ¿Cómo se origina?

Las materias primas, en este caso de origen agropecuario, se valúan un cierto precio determinado internacionalmente en el mercado global, al vender los bienes en este mercado global, se origina para ciertas regiones la ganancia extraordinaria que se mencionaba más arriba.

Mientras mejores condiciones de producción tenga un lugar (fertilidad, acceso al agua, distancia a los mercados o puertos) menores serán sus costos y mayor el beneficio, lo mismo ocurre si se intensifica el capital invertido en un área determinada (adquisición de tecnología, mejores insumos).

Así se origina una porción de la renta, en este caso llamada diferencial, de margen extensivo (por mejores condiciones naturales) o de margen intensivo (no explicada por condiciones naturales pero si explicada por una intensificación del factor capital sobre otros factores).

La otra porción de la renta, llamada absoluta, se explica por la situación de propiedad privada de la tierra; el precio de esta, al ser un bien escaso e irreproducible, crece proporcionalmente al aumento poblacional, debido al el incremento de la demanda sobre el recurso.

Nuestro país, en comparación a otras regiones del mundo, tiene naturalmente ventajas en cuanto a la producción agrícola; y hacia adentro del país, también existen diferencias de fertilidad y ubicación respecto a los mercados (puertos), por ejemplo al comparar la región pampeana con la región del NOA.

Además, debido a nuestra historia, gran parte de la tierra le pertenece a un sector concentrado de la sociedad.

La renta agraria en Argentina entonces puede tener estos componentes: un componente diferencial debido a su naturaleza y un componente absoluto debido a su estructura agraria.

La puja por la supuesta “ganancia” (que no es ganancia, sino renta)
Sabiendo que la renta agraria se origina por un componente natural y un componente estructural, se puede decir que no es fruto del trabajo o de la inversión de un cierto capital, sino que es fruto de la tierra simplemente por existir como tal, es la remuneración al factor de producción Tierra (o recurso natural, ya que existe también renta en otros recursos naturales, como ser la minería).

Cada factor de la producción se remunera, el capital genera una ganancia expresada en el interés, el trabajo genera una ganancia expresada en el salario, y la tierra genera una ganancia expresada en la renta.

El precio de las materias primas de origen agropecuario no se explica solo por los costos de producción (que incluye la remuneración al factor trabajo y al factor capital), sino que incluyen también la renta agraria.

Durante la crisis financiera del 2007-2008, los precios de los productos agropecuarios, junto a otros como el petróleo, crecieron de una forma poco vista: la soja en setiembre del 2008 subió en un día más de US$100, llegando a valer cerca de US$600 la tonelada (hoy su precio ronda los 200-300 dólares). No resulta casual que la puja por la renta agraria se diera en ese contexto.

El estado, que es quien debiera regular la economía, intenta captar parte de la renta generada, ya que no es producto del trabajo de un sector, sino fruto de la tierra por su naturaleza (renta diferencial) o por su estructura y condición de propiedad privada (renta absoluta); por ende corresponde distribuirla en la sociedad donde se origina.

Los mecanismos utilizados para captarla son diversos, la mayoría destinados a captar la renta diferencial: nacionalización del comercio de granos, regulación del tipo de cambio, o impuestos a las exportaciones.

De la 125, a la eliminación del Fondo Federal Solidario

En su momento, la resolución 125/2008 intento ser una propuesta superadora para un contexto de precios internacionales de materias primas exorbitantes. Hoy en día todo esto quedo en el pasado y servirá para posteriores análisis.

El no cobro de retenciones implica la apropiación de una porción del ingreso nacional por la clase terrateniente, ingreso que no se debe a ningún esfuerzo.

El actual gobierno, que prometió eliminar gradualmente las retenciones, no lo hace, pero sí avanzó en eliminar el pasado año el Fondo Federal Solidario, más conocido como fondo sojero, el cual garantizaba a las provincias parte del ingreso generado por exportaciones de soja, yendo en detrimento de la distribución del ingreso nacional.

Pero esto también quedo en el pasado y servirá para analizar qué modelo de desarrollo planteamos como sociedad, uno que priorice la dependencia externa y la falta de soberanía política-económica o uno que tome las riendas, volviendo a hacer indiviso el hablar de economía, si no es de economía-política.

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