Evo Morales insiste en la pacificación, los golpistas imponen autoridades ilegalmente

Desde México, el Presidente Constitucional afirmó que está dispuesto a un diálogo con los distintos sectores. La Cámara de Diputados boliviana juramentó a Sergio Choque como presidente del cuerpo y la Policía impidió a la senadora Adriana Salvatierra ingresar a Plaza Murillo. E.F.

La senadora opositora Jeanine Áñez– cuarta en la línea sucesoria del Ejecutivo y parte de una bancada minoritaria- se autoproclama Presidenta. No obtuvo quórum de la Asamblea Legislativa y, además, faltaba tratar las renuncias de Evo Morales y Álvaro García Linera, presidente y vice, paso indispensable en la Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia. El Ejército le coloca la banda, mientras reprime en las calles. Se toma atribuciones de relevar cargos y designar “nuevas” autoridades.

La senadora oficialista Adriana Salvatierra– segunda en la línea sucesoria del Ejecutivo y parte de la bancada mayoritaria- quiere ingresar a la Asamblea Legislativa y la Policía se lo impide. Ratifica su cargo a la prensa y pide la recuperación del orden constitucional. En la Cámara de Diputados se designa a Simón Sergio Choque Siñani de El Alto como presidente del cuerpo y, según el artículo 169.1 de la CPE, queda como tercero en la línea sucesoria ante acefalía del Ejecutivo.

Se trata de una imagen de lo que sucede con el respeto y violación a las normas constitucionales en el vecino país, cuyo quiebre institucional empujó al exilio a sus autoridades máximas. Mientras el Movimiento al Socialismo propone una salida democrática y constitucional, la derecha boliviana y los poderes fácticos consuman el arrebato al Estado de Derecho avasallando toda ley a punta de pistola y sin vergüenza alguna.

El panorama se completa con una masiva movilización de ciudadanos de El Alto que luego de reunirse en Cabildo Abierto partieron de forma masiva hacia La Paz; las fuerzas policiales y militares persiguiendo y reprimiendo cual Estado de sitio (ya se cuentan unos cuatro muertos); la multiplicación de repudios internacionales- como es el caso del Parlamento argentino- al golpe y la injerencia de la Organización de Estados Americanos; la incertidumbre sobre las relaciones económicas globales y regionales; y la cuestión del retorno de Evo Morales a su país.

Un condimento propio de los golpes: la dominación de la opinión pública. En los últimos días se han creado miles de cuentas truchas en las redes sociales para disfrazar la ruptura del orden constitucional de “lucha contra la tiranía”. Así, se construye una imagen que intenta disuadir la represión ilegal en las calles y los movimientos subterráneos de la derecha que busca legitimar su golpe. La última maniobra fue “lavar” el racismo de Áñez y el golpista civil Luis Fernando Camacho haciendo creer que respetan a los pueblos indígenas luego de que se quemaran las banderas Whipalas.

Estas son las muestras de que es un golpe de Estado y de que las fuerzas del orden no brindan ni una sola garantía para  la seguridad de nadie, están aquí para reprimir. para gasificar y para obedecer a las ordenes de un gobierno que lo único que hace es intentar naturalizar un golpe de Estado”, apuntó la senadora Salvatierra ante un cordón policial que le impedía ingresar a Plaza Murillo.

También el Embajador de Bolivia ante la ONU, Sacha Llorenti, ratificó su cargo y en un mensaje de Twitter dirigido a las autoridades del organismo internacional Antonio Guterres y a Rosemary DiCarlo, sostuvo: “Fui designado Embajador de Bolivia ante las Naciones Unidas por el Presidente Constitucional Evo Morales, y ratificado por dos tercios del Senado de mi país. Yo no renuncié ni renunciaré”.

Desde el exilio, en México, Evo Morales aseguraba a El País un camino a la normalización: “Lo primero es que pare de haber muertos y heridos. Es responsabilidad del Ejército y la Policía Nacional. Con un presidente indígena nunca pensaron en el toque de queda, en el estado de sitio. Dan el golpe de Estado para defender a la gente pudiente. Usan los aviones y helicópteros para amedrentar al pueblo. Esto es un problema de clases. Mi pedido es que haya un diálogo nacional, donde estén los comités cívicos, las fuerzas políticas, la derecha, donde estén los movimientos sociales, el Estado, el Gobierno. Si Álvaro [García Linera] y yo hemos renunciado es para pacificar, para que no sigan con violencia.

En el plano local, el Parlamento argentino rechazó el Golpe en Bolivia con la sola excepción de legisladores de Cambiemos, aunque con algunas salvedades, e instó al Ejecutivo a conceder asilo a quienes lo soliciten. “Nosotros no podemos negarle asilo político a nadie. En la década del setenta, que todos vivimos, muchos países del mundo abrieron sus puertas cuando muchos dirigentes nuestros estaban perseguidos”, sostuvo en su alocución el jefe del bloque del PJ en el Senado, Carlos Caserio, citó Página 12.

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