De la Dictadura a Cambiemos: Los 12 puntos de la economía neoliberal

El ministro de Economía durante la última dictadura cívico-militar enarboló un plan de política económica prácticamente igual al que lleva adelante el gobierno de Mauricio Macri. Las diferencias de uno y otro Gobierno son los métodos: reemplazaron las botas en las calles por estocadas mediáticas-judiciales.

Por Emiliano Frascaroli

Decir que Mauricio Macri es un dictador despierta críticas de muchos, incluso de los que echan por tierra su gestión. Este cronista tampoco está de acuerdo con ello, puesto que ha llegado a la Presidencia a través del voto popular, más allá de las mentiras disfrazadas de promesas de campaña y todo acto que puso en vilo al Estado de Derecho.

Sin embargo, es necesario menoscabar en sus formas de gobierno y, principalmente, en su plan económico como proyecto político. El ministro de Economía durante la última dictadura cívico-militar, José Alfredo Martínez de Hoz, elaboró un programa de gobierno (de facto) con un pilar basado en 12 puntos. Los citamos a continuación y, luego, contraponemos un análisis respecto a ciertas medidas aplicadas por la gestión Cambiemos con ejemplos que sirvan de ilustración:

1. Eliminación de controles de precios; 2. Eliminación de controles cambiarios; 03. Liberación del comercio exterior; 4. Libertad de exportación a través de la eliminación de impuestos; 5. Libertad de importar, eliminando todo tipo de prohibiciones; 6. Liberación de las tasas de interés y reforma financiera; 7. Liberación de controles a los alquileres; 8. Eliminación de las tarifas políticas de los servicios públicos; 9. Eliminación de subsidios; 10. Libertad de contratación de los salarios; 11. Libertad para las inversiones extranjeras bajo reglas justas y sanas; 12. Libertad para la transferencia de tecnología.

Martínez de Hoz; Alfonso Prat Gay y Nicolás Dujovne

  1. La eliminación de los controles de precios, el primer punto de Martínez de Hoz, lo llevó a cabo el Palacio de Hacienda de la gestión actual licuando directamente el poder adquisitivo de la sociedad. Cuando el macrismo ató los combustibles al precio del dólar, hizo que cualquier suba de la divisa estadounidense se traslade a las naftas y con ello a las góndolas. Bien pueden plantear los oficialistas que, por ejemplo, se mantuvo el programa Precios Cuidados (ahora Precios Claros) o que existe una política monetaria desde el Banco Central capaz de contener la inflación. No obstante, la realidad desdibuja el panorama: la incertidumbre respecto al tipo de cambio invitó a la especulación de las cadenas alimenticias y de los supermercados y los precios se dispararon estrepitosamente. Un caso particular es el del aceite: Macri libró a las aceiteras a que puedan ajustar los precios que consideren sin el compromiso que había fijado el kirchnerismo para contener el costo de la botella en el mercado interno. En tanto que la inflación nunca fue controlada: en tres años de Cambiemos acumula un alza de al menos 120%.
  2. Eliminación de controles cambiarios. La primer brillante idea del por entonces ministro de Economía, Alfonso Prat Gay, fue dejar atrás las herramientas de control de la política monetaria del kirchnerismo y avanzar en la liberalización del billete verde. Así, con la eliminación del “cepo cambiario”, en diciembre de 2015, la moneda norteamericana avanzó fuertemente contra el peso argentino: el dólar saltó de $9,80 a los $43,10 en la actualidad. El dólar macrista, después del cepo, debutó en los 14 pesos, lo cual quiere decir que hoy por hoy la moneda norteamericana trepó un 150%, o más bien que nuestra moneda se devaluó en torno al 75 por ciento.
  3. “Abrirnos al mundo” fue la frase utilizada por el oficialismo para explicar su visión respecto al libre comercio exterior: Cambiemos intentó colocar más productos locales en los mercados internacionales en medio de una oleada a favor del proteccionismo- como Estados Unidos- y en momentos donde el precio de las manufacturas decrecía. Poner énfasis en la exportación sin atender a las condiciones externas, además de errar los cálculos enalteciendo la generación de dólares provenientes de “el campo”, se combinó con otras dos decisiones neoliberales que nos llevaron a la crisis actual y que fundan razones desde una perspectiva local.
  4. La eliminación de impuestos y reducción a la exportación del sector agropecuario y minero, fue un mensaje claro del Gobierno: el Estado argentino renunció a la fiscalización de dinero para favorecer intereses de la oligarquía terrateniente local y de las multinacionales con asiento en el país. Fue una promesa de campaña que vino a aplicar. Mientras tanto, desde la Sociedad Rural Argentina se ufanaban que exportarían las mejores carnes a todo el mundo y el precio de las vaquitas en el mercado interno se infló tanto que el consumo cayó gravemente.
  5. Como no bastó el libre comercio externo ni la baja a los impuestos de ciertos productos de exportación, el Gobierno decidió quitar el arancel a las importaciones de muchos productos. Así es que se profundizó el descalabro del aparato productivo local: a la caída del consumo por depreciación del salario se le sumó una avalancha de manufacturas extranjeras que vinieron a competir con la industria nacional. Por ejemplo la eliminación de los impuestos a productos como celulares, aires acondicionados, microondas, monitores, televisores, aparatos de audio, lectores de CD, altoparlantes y reproductores de DVD.
  6. La liberación de las tasas de interés impactaron de lleno en los distintos sectores de la estructura nacional. Durante la primera mitad de la gestión de Cambiemos se crearon las Lebacs, lo que invitó a la toma de créditos. En campaña, por ejemplo, Macri prometió un millón de créditos hipotecarios a 30 años; cuando se dio el autodenominado ‘boom inmobiliario’ la tasa de interés de referencia era del 26% pero luego saltó a un 60%, poniendo en aprietes a muchísimas personas que se endeudaron para adquirir los préstamos y que mes a mes vieron cómo se devaluaba su salario. A ello se debe la crisis cambiaria y las erráticas (para las mayorías, no así para las entidades financieras) decisiones que tomó la alianza Cambiemos.
  7. Liberación de controles a los alquileres: en el Congreso se debate una nueva ley respecto a este tema. Después de tres años, Macri anunció que intentaría beneficios para los inquilinos: que podrían poner garantías bancarias si no tienen una casa propia; que el valor del alquiler se actualizaría cada seis meses según coeficiente salario-inflación; extendería el plazo de contrato a 3 años entre otras cosas. Primero liberó, y ahora quiere encauzar.
  8.  La eliminación de tarifas diferenciales y recorte a los subsidios estatales respecto a los servicios públicos se dio paulatinamente a lo largo de los últimos tres años. El ajuste al transporte, por ejemplo, provocó el traslado al precio que pagan los usuarios; la eliminación a los subsidios al gas en Vaca Muerta, por caso, hizo tambalear las “inversiones” de un Tetchin que cargó contra el Gobierno iniciando acciones judiciales; la estatización de “deudas” a empresas eléctricas se traduce en las fuertes subas de las tarifas, etcétera. La matriz de política energética del Gobierno es favorecer a las entidades privadas, muchas de ellas en manos de los “amigos del alma” del Presidente.
  9. ídem
  10. Libertad de contratación de los salarios. Es deuda pendiente la reforma laboral que profundice la flexibilización en la contratación de los trabajadores. Sin embargo, ya se registran pasos concretos en la materia: despidos masivos que desembocaron en la negociación a la baja del salario; o la concreta reducción de las jornadas laborales de 8 a 6 o a 4 horas en industrias en crisis, la creación de un fondo laboral en actividades para sustituir la indemnización y los acuerdos por productividad.
  11. Libertad para las inversiones extranjeras bajo reglas “justas y sanas” de los setenta se explica en diferentes sectores, aunque decidamos poner como ejemplo nuestros recursos naturales: a mediados de 2016, por decreto, se le dio vía libre a la extranjerización de tierras, bosques, subsuelo y acuíferos. Esta decisión fue contraria a las advertencias que realizó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) respecto a la privatización en manos extranjeras de recursos naturales.
  12. Libertad para la transferencia de tecnología. Macri habilitó la venta ilegal de ARSAT a una empresa estadounidense: el 51% quedó en manos de Hughes, reveló una investigación El Destape. Para colmo en el decreto se incluyó que, en caso de litigio, ¡se arbitrará en Estados Unidos!
Propaganda a favor de la apertura de importaciones de la última dictadura cívico-militar

El modelo neoliberal que instaló la última dictadura cívico-militar se profundizó en el capitalismo moderno que lidera hoy poy hoy Mauricio Macri. Los ganadores están a la vista: la oligarquía terrateniente, el sector financiero, las multinacionales, y el imperialismo que celebra la dependencia.

Lo que se buscó durante la última dictadura cívico-militar fue imponer un plan a favor de intereses concentrados, a como dé lugar. Colocaron las botas en las calles y la represión ilegal se logró institucionalizar con el Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. En la actualidad cambiaron la metodología por estocadas mediáticas-judiciales, aunque mantienen el modelo económico neoliberal intacto.

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