Con la soga al cuello: Otra vez, recortes en Agricultura Familiar

Desde el INTA advierten un ajuste de planta que alcanza a programas territoriales de todo el país. En los directorios se practica el lenguaje oficial: el de los empresarios que juegan en ambos lados del mostrador.

Por Fito Di Fonzo

El 27 de marzo la Comisión Directiva Nacional de Instituto Nacional de Tecnologías Agropecuarias (INTA) aprobó la reducción de un 20% de su estructura. Esta medida afectaría el normal funcionamiento de al menos 3 institutos para la promoción de la Agricultura Familiar (IPAF) y decenas de Agencias de Extensión repartidas en todo el país. Así se suma otro ajuste para el ya golpeado sector del trabajo territorial con las familias campesinas e indígenas.

Desde el año 2015, Cambiemos sembró su perspectiva: las políticas destinadas al sector de Agricultura Familiar sufrieron una fuerte disminución presupuestaria, el retiro del apoyo en territorio, despidos masivos, desmantelamiento de las instituciones, etcétera. Todo ello planificado desde el Ministerio de Modernización, cartera desde la cual analizan la reducción del gasto público.

Cabe tener en cuenta también lo sucedido en otras alas del estado, como por ejemplo el ex Ministerio de Agroindustria, hoy reducido a la categoría de secretaria, en donde se despidieron más de 600 trabajadores dependientes de la Secretaria de Agricultura Familiar en sus distintas delegaciones.

El panorama es desalentador ya que el gobierno de Mauricio Macri hizo oídos sordos a los pedidos de reincorporación de los y las trabajadoras, dejando sin acompañamiento y asesoramiento técnico a miles de familias campesinas.

Técnicos de la Secretaría de Agricultura Familiar en territorio – Foto: Ana Müller

En el INTA el recorte llegó mucho antes de este “proceso de reorganización”. En los últimos tres años, el organismo redujo su planta de trabajadores en un 10%, lo que significa 700 trabajadores menos.

Para el primer trimestre del año, el Instituto debió haber recibido 213 millones de pesos sólo para gastos de funcionamiento, pero percibió únicamente 93 millones. De este mismo modo, para el año en curso se prevé que el organismo recibirá sólo 8.000 millones de pesos de los 13.000 millones que le corresponden por ley, provenientes del 0,45% de importaciones del Consejo Federal de Inversión.

¿INTA para quienes?

El campo argentino, a los fines prácticos, puede dividirse en dos grandes sectores. El primero de ellos es el del Agronegocio que comprende a productores de comodities y cereales de exportación y quienes concentran cerca del 80% de la tierra habilitada para producir. El otro sector es el de la Agricultura Familiar, que produce alimentos para toda la población en el 20% de la superficie restante. Este último sector, sólo en la provincia de Salta significa cerca de 10.000 familias.

Técnicos de la Secretaría de Agricultura Familiar en territorio – Foto: Ana Müller

La Comisión Directiva de INTA hoy está encabezada por el sector del Agronegocio. Juan Balín, presidente de la CD y Mariano Bosch, vicepresidente de la CD, son socios de AACREA (Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola), una entidad privada que nuclea a más de 2000 productores capitalizados. Si bien Sociedad Rural, CRA, CONINAGRO y Grupos CREA siempre tuvieron injerencia en las decisiones de INTA, hoy se sienten legitimados para imponer sus políticas: “AACREA estaría avanzando sobre el sistema de extensión de INTA para brindar ellos este servicio”, sintetizó Mario Romero, secretario general de APINTA (Asociación del Personal del INTA).

De esta forma, miles de agricultores además de estar afectados por la crisis económica y los problemas de las economías regionales, quedan sin acompañamiento del estado ya que no podrían contratar los servicios en forma privada, y sin representación en las decisiones que se toman sobre su sector.

Breve reseña

El INTA fue creado en el año 1956 bajo el gobierno de facto de Pedro Eugenio Aramburu con el antecedente de la conformación del Ministerio de Agricultura y de la Comisión Nacional de Investigaciones Agropecuarias en el año 1946. Su fin: “impulsar, vigorizar y coordinar el desarrollo de la investigación y extensión agropecuaria y acelerar, con los beneficios de estas funciones fundamentales, la tecnificación y el mejoramiento de la empresa agraria y de la vida rural”.

A la fecha cuenta con 15 Centros Regionales, 52 Estaciones Experimentales, 6 Centros de Investigación, 22 Institutos, y más de 350 Unidades de Extensión repartidas por todo el territorio nacional.

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