Cómo fue que Gustavo Sáenz terminó jugando a dos puntas, con Macri y Urtubey

El intendente capitalino adhirió al espacio que integra el gobernador pero funcionarios del gabinete municipal pusieron la firma en el macrismo. Los orígenes del tironeo y los consensos a fuego.

Por Emiliano Frascaroli

En el ámbito nacional participarán ocho frentes electorales de los cuales 3 de ellos serían los que concentran la mayor intención de votos: el Frente de Todos (Fernández-Fernández), Juntos por el Cambio (Macri-Pichetto) y Consenso Federal 2030 (Lavagna-Urtubey).

La dirigencia política salteña iguala esos armados, aunque con ciertas suspicacias. Los nombres se repiten, a excepción de Unión por Salta, cuyas figuras máximas encumbran en el ex ministro de economía y el único sobreviviente confeso de “Alternativa Federal”. A ese espacio decidió acompañar el intendente capitalino Gustavo Sáenz  a través de su espacio Partido de Indentidad Salteña (PAIS) y Primero Salta del Secretario de Gobierno, Ricardo Villada.

Sin embargo, en una jugada tan camaleónica como estratégica, el Jefe de Gabinete de la Municipalidad, Luis María García Salado, puso la firma del Partido Propuesta Salteña en el frente macrista Juntos Por el Cambio, el nuevo nombre de la alianza Cambiemos. García Salado es un hombre de confianza en el entorno saenzista.

Esta jugada a dos puntas de Sáenz tiene un origen y un porqué. El intendente entendió que si quiere triunfar electoralmente debía despegarse de Macri tras el derrumbe de su imagen a medida que la crisis económica-social se profundizaba. Pero tenía ciertos obstáculos. Nación lo había elegido como su representante territorial y a cambio lo mimó con fondos para infraestructura que, a pesar de las numerosas irregularidades detectadas en varias obras, le sirvió como eje de gestión.

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Humberto Schiavoni, el senador nacional y presidente del PRO confesó tiempo atrás al diario Ámbito Financiero que Gustavo Sáenz “muy probablemente sea el candidato a gobernador por Cambiemos” en Salta. La idea de Schiavoni, derrotado en Misiones por más de 50 puntos, se cumple a medias. Aunque falte mucho para los comicios locales, la ingeniería electoral con miras a las nacionales ya está definida.

Gustavo Sáenz y Sergio Massa, cuando compartieron fórmula presidencial en 2015

Por otra parte, los resultados de las elecciones provinciales aceleraron la decisión respecto al alejamiento de Sáenz con la el macrismo, que ya cosecha 13 derrotas. El ex candidato a vice de Sergio Massa en 2015 y luego referente confeso de Cambiemos, ahora optó por acompañar a Lavagna-Urtubey pero también a Macri-Pichetto.

A raíz de este zigzagueo vino un tirón de orejas desde la Rosada que el sitio La Política Online explicó como el posible vuelco del senador Juan Carlos Romero a la carrera por el sillón de Finca las Costas con apoyo nacional. El ex gobernador celebró la incorporación de Pichetto al Gobierno, y luego se supo que el Gobierno habría advertido a Sáenz que si no se calza la camiseta de Macri, Nación apostaría por Romero.

Además, la diputada provincial Bettina Romero apuntó contra Sáenz y dijo a Radio Salta: “Tendrá que explicar cómo va a ser un candidato que viene a mostrar una alternativa en Salta y está trabajando para el sector del gobernador actual. Ahí empiezan las contradicciones”. Fue luego del cierre de alianzas, momento en el cual tampoco descartó una posible participación en los comicios locales por la Intendencia capitalina.

Gustavo Sáenz, Bettina Romero, Rogelio Frigerio (Ministro del Interior de la Nación) y el diputado destituido Kuldeep Singh

En el medio de los tironeos y los análisis netamente electorales, en enero de este año un allanamiento al Centro Cívico Municipal desconcertó al macrismo local. Se trata de una causa sobre presuntos delitos en perjuicio del Estado que salpica a la Intendencia local a través de su ex Secretario de Hacienda, Pablo Gauffin, quien habría participado de maniobras fraudulentas para el ejercicio de la función pública.

Cinco meses atrás este cronista colocó a la investigación de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) como un posible mensaje político, más allá de sus razones respecto a un supuesto entramado de corrupción en el ámbito municipal. En aquella oportunidad se planteó un escenario hipotético que advertía un fuego amigo con el objetivo de retener a Gustavo Sáenz en las filas del macrismo; y qué mejor que hacerlo bajo presión. Bien sabido es que en épocas electorales abundan lo que se conoce como “carpetazos judiciales”. Si bien esto no podría confirmarse al cien por cien, existen conjeturas que permiten razones de este tipo y que obliga mencionar, entre otras, que el titular de la AFIP-Salta, Guillermo Oro, fue removido de su cargo tras una visita presidencial. Y, además, la causa en cuestión parece ser que finalmente tramitará en el fuero provincial.

Así las cosas podemos decir que Sáenz puso sus huevos en dos frentes electorales, el que componen tanto Macri como Urtubey, un poco por estrategia y otro poco por lo que sería una suerte de advertencia desde el ámbito nacional. Resta saber qué lugares ocupará en cada frente electoral a través de candidatos propios, cuando quedan horas para definir nombres a cargos legislativos nacionales. La contradicción, especulación, oportunismo o como se le pudiera llamar está a la vista.

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