Cómo encaró la crisis COVID-19 Alberto Fernández: panorama político y económico

La pandemia no distingue ideologías ni tiene fronteras. ¿Qué sensación generó la respuesta del Gobierno en la población? El FMI acompaña el pedido de Guzmán por la quita de capital en la deuda externa. Pekín envió kits de reactivos para acelerar análisis.

Por Emiliano Frascaroli

Al descalabro económico e institucional que dejó la administración Macri se le sumó rápidamente una crisis sanitaria a raíz de la expansión del nuevo virus corona COVID-19, que también impactó en las cuentas públicas y las proyecciones del gobierno. El presidente Alberto Fernández abordó la situación con responsabilidad desde lo político y lo institucional: las medidas anunciadas fueron consensuadas con la oposición, que se mostró por primera vez en tres meses flexible al diálogo sin tantas crispaciones (se paralizó la discusión por las retenciones a la soja y jubilaciones de privilegio).

De esta manera, Fernández abrió espacio al alcalde porteño Horacio Rodríguez Larreta, y al gobernador jujeño Gerardo Morales (UCR), bastiones de Juntos por el Cambio. Además, participaron activamente en las reuniones oficiales las espadas legislativas de la oposición en el Parlamento, Mario Negri y Lius Naidenoff, y se abrió la mesa a las administraciones provinciales. De hecho, la medida excepcional de cuarentena total fue anunciada tras una reunión federal. Fernández sembró unidad bajo una premisa: la pandemia no tiene ideología, ni fronteras. La cintura en la conducción combinó seriedad tanto en las decisiones que se han tomado como en las formas: tomó la punta para encarar los anuncios ante una sociedad expectante, con una carta a la población incluida.

Y más allá del trabajo táctico en la arena política el gobierno supo crear una imagen institucional que fue desgastada en el período anterior. Un ejemplo cabal es la repatriación de ciudadanos argentinos dispersos en el mundo por medio de la estatal Aerolíneas Argentinas y las gestiones que llevan en conjunto las sedes diplomáticas en permanente diálogo con los distintos países. Desde luego, son decisiones políticas que revitalizan la percepción de un Estado presente.

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Mientras el coronavirus avanza en el mundo y el peso de la deuda pública argentina sigue siendo un obstáculo para la Casa Rosada, van surgiendo señales que ponen paños fríos a los problemas. En las últimas horas se supo que el Fondo Monetario Internacional reconoció la necesidad de realizar una quita de capital a la deuda externa que mantiene Argentina con los bonistas. Si las negociaciones que el ministro de Hacienda Martín Guzmán venían teniendo frutos para obtener el apoyo del organismo multilateral y luego sellar acuerdos con los acreedores privados, el escenario de crisis incrementa argumentos. El coletazo de la pandemia ralentiza la actividad económica y eso nadie lo puede negar.

El Fondo estimó que los acreedores deberían aceptar una reducción “sustancial” entre 55.000 y 85.000 millones de dólares, según la tasa de interés. “El informe del Fondo y la oposición de su directora gerente confirman que nuestra deuda no es sostenible y que debemos sentarnos a renegociar sus términos con una prioridad innegociable: el bienestar de los argentinos y las argentinas”, comentó Fernández tras una reunión con Guzmán.

Para Guzmán, Argentina tendrá un déficit fiscal este año y el próximo, el superávit se lograría en 2023, entre 0,1 y 0,5% del PBI, según la presentación online compartida con los acreedores. La propuesta se basará en “proyecciones realistas de la balanza comercial y acumulación de reservas internacionales compatibles con una normalización de la regulación de la cuenta de capitales”; esto sin costo social.

Mientras tanto, en el plano local se aplicó un paquete de medidas económicas para mitigar el impacto en la actividad tras el aislamiento social, entre las que se destacan: exenciones patronales, asistencia financiera a pymes, prórroga de vencimientos de créditos, aumentos en jubilaciones y Asignaciones Universales por Hijo, control de precios, inyección de fondos para obra pública, y ya se estudian medidas para monostributistas y trabajadores informales.

Coronavirus: Las medidas que anunció el Gobierno para enfrentar el impacto económico

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En la primera jornada de cuarentena total los centros urbanos amanecieron prácticamente vacíos. Más allá de insólitos casos de personas que quisieron tomarlo como vacaciones, de la irresponsabilidad del joven que subió a un buquebus infectado y obligó a la cuarentena a 400 personas o las detenciones que realizaran las fuerzas (cuyo accionar merece evaluación posterior), todo parece indicar que hay un compromiso ciudadano en respetar las disposiciones del gobierno. El comienzo de la segunda jornada así lo demostró.

Hasta el mediodía de este sábado se contabilizan 158 casos de coronavirus en el país, con 4 fallecidos y unas 30 personas dadas de alta. El viernes fueron confirmados 30 casos. La mayoría corresponde a la Provincia y Ciudad de Buenos Aires y a Córdoba; hay un caso fatal en Chaco; y los últimos dos reportes originados fueron en Corrientes y Neuquén. En Salta se reportó un solo caso positivo y unos 10 esperan resultados del Malbrán.

El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, recorrió la Sala de Situación del Ministerio de Salud junto al titular de la cartera sanitaria, Ginés González García, y su par del interior, Eduardo “Wado” De Pedro. Al mismo tiempo Pekín informaba que envió 1.500 kits de reactivos para realizar los análisis de COVID-19 más rápido, lo cual permitirá a la Argentina dar un paso más en el tiempo para amortiguar la propagación de la pandemia.

Las relaciones diplomáticas con China y otros países, el despliegue del Gabinete en la coordinación con las provincias y la comunicación del trabajo gubernamental fortifican la confiabilidad de la ciudadanía, mientras se conocen avances de posibles vacunas que suplan el aislamiento, y se agrava la crisis en Europa.

Un panorama económico incierto, con algunas señales a favor, que Fernández confía a Guzmán, y un panorama social de alta aceptación: el 90% de los argentinos aprueba las medidas tomadas por el gobierno, según el sondeo del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la Universidad de Buenos Aires realizado en distintos puntos del país.

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