Coca del monte chaqueño, un gran invento que es furor en el norte salteño

Un hombre de Coronel Juan Solá, Estación Morillo, transportó la planta del bosque profundo a la localidad, donde la prepara. Así, despertó un mercado intacto que pelea contra los desmontes.

Por Juan Chaco Cuellar*

La hoja de coca sufrió un fuerte aumento en toda la provincia, tanto que hoy es un privilegio llevarse un acullico a la boca. El ¼ llegó a superar los 1.500 pesos, cuando semanas atrás, antes de la pandemia, costaba menos de la mitad.

El coqueo es una práctica que acompaña a trabajadores del norte argentino desde épocas ancestrales. A casi 500 km de la capital salteña, sobre la ruta nacional N° 81, en el pueblo de Morillo, nace una nueva forma de coquear.

Masedonio Monex Santillán es el inventor de la hoja de coca del monte, una nueva forma de seguir con el cachete cargado. La coca del monte, como se la conoce en el Pueblo, es una plantita que crece en el bosque chaqueño. Ese mismo bosque que año tras año es destruido con el avance de la deforestación.

El hombre posa con su pequeña cosecha en el interior salteño – Foto: Juan Cuellar

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Al señor Santillán se le ocurrió la brillante idea de trasladar la coca del monte a la localidad, ya que la hoja de coca que se produce en Bolivia está muy cara. En el Chaco Salteño la gente es muy coquera: no puede estar si no meten un acullico en la boca. La mayoría coquea y empiezan con esta práctica más o menos a los 18 años.

El monte chaqueño, en Morillo, departamento Rivadavia, Salta – Foto: Juan Cuellar

La hoja de coca es una fiel amiga de la gente campesina, gente que se levanta al alba a hacer patria. Se la necesita sí o sí para empezar la jornada. No sólo campesinos recurren a la coca para trabajar. Santillán cuenta que él fue el primero en vender la hoja del monte y ahora tiene mucha competencia.

Cada lugareño la prepara a su forma, y la venden a bajo costo. Es una nueva forma de obtener un poco de dinero para poder echar algo a la olla. En un lugar rodeado por el paisaje de la pobreza, si Santillán hubiera tenido la oportunidad, hoy sería un gran empresario, pero en el departamento Rivadavia, donde reina la pobreza, es muy difícil poder cumplir sueños.

*El autor vive en el municipio Coronel Juan Solá, Morillo, y recientemente filmó un vídeo en el que Santillán cuenta cómo es su descubrimiento.

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